«Se exalta tanto a Alfonso Reyes, que ya nadie se atreve a leerlo»: Marcos Daniel Aguilar

  • «Reyes estuvo consciente de que para difundir el pensamiento debía escribir en una plataforma accesible, por eso se acercó al periodismo». Hoy se presenta Un informante en el olvido: Alfonso Reyes

Por Alizbeth Mercado

(@alizbeat)
Distrito Federal, 30/05/13, (N22).-  
Yo creo que la educación básica en
México está plagada de mitos. Exaltamos
a los héroes y hundimos a los villanos, eso pasa con Hernán Cortés o
Porfirio Díaz, con Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc.
Hay figuras como  Alfonso  Reyes a las cuales exaltamos tanto que la
gente ya tiene fabricado un discurso sobre ellos. Entonces se conoce al Reyes, “el
gran intelectual, el gran ensayista”, Visión
de Anáhuac
es lo único que enseñan en la escuela, pero nadie se atreve a leerlo,
en opinión de Marcos Daniel Aguilar.

Dentro del imaginario
colectivo la foto perpetua que se vislumbra de Alfonso Reyes es la de un hombre
mayor y calvo, el gran erudito de México en la primera mitad del siglo XX. Sin
embargo, Reyes también fue joven, un ateneísta que buscaba la transformación
humanística y en la educación del país.

Además de formar parte de
“El Ateneo” (razón por la cual también se le conoce y categoriza), Alfonso tuvo
una vasta obra periodística que escribió
desde joven. Esta parte de su obra es poco conocida para sus lectores, pero no
para Aguilar; quien tras años de estudiarlo publica  Un informante
en el olvido: Alfonso Reyes.

El móvil de Marcos Daniel fue crear
una charla entre ambos, “yo leí a Reyes a través de la solemnidad, pero quise hablar de tú a tú, pensar que era
un joven como yo, de 20 ó 30 años que se interesaba por temas importantes,
aunque él no sabía que estaba construyendo una gran obra”.

Una tesis para acreditar la
licenciatura en comunicación fue el principio
de este texto, la hipótesis de Aguilar fue verificar que Reyes se dedicó a todos los géneros periodísticos en su
escritura.

Pero antes, es necesario
aclarar la simbiosis entre periodismo y literatura, entre la obra de Reyes y la
investigación de Aguilar: “El periodismo no existiría si no existiera la
literatura, los primeros periodistas de la historia -lo dice Reyes-  son los escritores. Los ensayistas del silgo
XVII son los primeros que informan sobre lo que pasó en las cortes, en las cámaras.
Por la mañana un escritor adelantaba una novela, un ensayo, un tratado, y por
la tarde se iba a hacer la crónica, esos fueron los primeros periodistas, Reyes
lo entendía bien”.
Para  Aguilar es incomprensible la disociación entre
ambas disciplinas: el periodismo tiene origen dentro de la literatura y se
desarrollan a la par. Reyes empezó a estudiar periódicos  del siglo XIX donde los grandes pensadores
informaban de lo que pasaba, daban recomendaciones literarias, poesía, ese
equilibrio existía y él como escritor sabía que había una responsabilidad y
podía ejercer como periodista.

El autor menciona en que a
través del tiempo disminuyó en la prensa el número de artículos de opinión
desde que el interés comercial imperó y sólo se escribían notas informativas, breves
y vendibles. ¿Cómo manejó Reyes esta mecánica? “Advirtió que la prensa tomaba notas
comerciales y les daba la primera plana y dejaba lo que realmente importaba, él
escribió al respecto y criticó esto, dijo que debemos hacer una prensa pequeña con
calidad por encima de cantidad y después con buena literatura, con leer el
título de la nota y los pies de foto debemos estar informados”.

Una simiente- que advirtió
Marcos- en la obra alfonsina es la responsabilidad. Reyes estuvo consciente de
que para difundir el pensamiento debía escribir en una plataforma accesible,
por eso se acercó al periodismo y asumió el compromiso, ese compromiso social en
pos del cambio colectivo.

“Reyes  forma parte de una generación de escritores
moralistas, hablando tanto que eran personajes jóvenes y querían transformar a
su sociedad a través de los mismos valores humanos de su gente, por eso Reyes
es moralista en la opinión, él ya les habla de valores colectivos, cómo
alcanzar la plenitud y la felicidad, por eso Reyes es moral, pero laico”.

El criterio y la crítica
(aunque suene a cacofonía) fueron pilares en los textos alfonsinos (también).
Aguilar explicó que ambos valores se relacionan porque Reyes tenía afinado su
ojo crítico para ver desde diferentes perspectivas y tenía un ojo agudo para
detectar qué era lo más importante en términos sociales.

Entretanto, Reyes dejó al ensayo como adalid de su obra porque
era humanista, “tenía la intención de dar a entender al individuo y a la civilización
con una sinceridad que no tenemos hoy en día, para escribir sus libros para
entender a México desde el pasado no lo hacían para tener una beca del SNI, lo
hacían por saber qué pasaba en el país, esa conjugación hace que sean válidos y
tenga frescura y sean propositivos aún, en medio de un ambiente académico pero
con frialdad y datos duros que poca gente entiende y ellos lo escribían en la
prensa, y trataban de hacerlo accesible. Creo que el ser propositivo, aunado con
la sinceridad, hace la clave para ser vigentes.

“Creo que el libro puede
servir para entender qué clase de periodismo queremos y que en algún tiempo
hubo, decirle a los periodistas que los radicalismos no son buenos hay que
balancearlo. Si queremos ser una democracia real, informada a través de una
gama amplia”, concluyó Aguilar.
Este libro se presentará el día de hoy, 30 de mayo, en el Museo del Estanquillo, a las 19 horas.
13MAG 

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