«Jats’uts Meyah», la historia de la última partera

El documental de Amanda Strickland, escritora, activista y antropóloga, cuenta la historia de una mujer maya que ha traído al mundo a casi todos los bebés de su comunidad; ahora la cinta se estrena por Vimeo

Ciudad de México (N22/ Ireli Vázquez).- Cuando se menciona al estado de Yucatán, lo primero que se puede venir a la mente son sus zonas arqueológicas, la naturaleza [los cenotes] y la historia de una de las culturas más importantes en América: la maya.

Yucatán, como muchas regiones de la República Mexicana, es uno de los sitios que aún cuenta con un gran legado ancestral, lo cual hace que sus tradiciones se puedan ver, tocar, oler y comer. A eso, Amada Strickland, denomina “maya viva”.

Amanda Strickland es escritora, activista y antropóloga originaria de Mississippi, Estados Unidos, en un viaje de estudios en 2011, tuvo la oportunidad de venir a México, y al llegar al pueblo de Yaxhachén, localidad del municipio de Oxkutzcab, en el estado de Yucatán, quedó enamorada de las tradiciones, la cultura y su gente.

Entre muchas de las personas que conoció en esa comunidad se encuentra Bacila Tzec Uc, mujer guerrera que con 92 años de edad, sigue practicando la labor de partera, siendo la única y última mujer de Yaxhachén en llevar a cabo este oficio. Tras ver la importancia de éste, es como ahora Amanda se convierte en directora del documental Jats’uts Meyah (Hermosa labor). Documental que narra la historia de vida de Bacila, y quien busca hacer llegar su legado a más personas, para que se enamoren de lo que por más de sesenta años ha realizado. A través de un enlace de tradiciones como lo es la propia partería, la cocina, el amor, la siembra de su propio alimento, así como los cambios sociales, es como se narra esta historia.

Platicamos con la directora Amanda Strickland, para conocer más detalles sobre este documental.

¿Qué te orillo a realizar un documental que habla sobre este oficio?

Yo conocí a Bacila hace 5 años. Bacila es consciente que ella es la última partera en su linaje, como lo dice y se ve en la película,  sus papás, su abuela y todos eran parteros. Cuándo nos hicimos muy amigas me preguntó si yo podía escribir su historia, y yo le dije que no, que no podía, ella era quien tenía que contarlo, y así surgió el concepto de este documental. Porque ves su cara y tiene tanto carisma que dices, ¿cómo podría escribir algo con tanta vida? Cuando ella lo cuenta es muy poderoso.

Al momento de conocer y ver realmente como se hace este trabajo, y ver a Bacila, ¿qué pasó por tu mente?, ¿cómo fue el proceso de construir el documental?

El proceso de construir el documental era muy difícil. Siempre supe que quería hacer una plataforma para a las voces de la gente del pueblo, en el documental no ves a ningún experto mediándolo, es como empoderar esas voces, porque pienso que cada quien es experto de su vida, y “la maya viva” es experta de la cultura maya, no un antropólogo. Por eso quise dar esa plataforma, poner un micrófono a su alcance.

Bacila quiso contar su historia, pero nunca tuvo la oportunidad. Llevo muchos años conociéndola, sé muchas de sus historias, pero cuando obtuvimos el dinero y ya íbamos a comenzar el proceso de producción del documental, hice una preproducción en la cual sólo estuve con ella y con un traductor e hice  una entrevista, capture 24 horas, sólo de audio, para poder hacer conceptos. Dentro de los conceptos que obtuve y quise tomar fueron la migración, la sobada, la labor de parto, el concepto de milpa, y estuve viendo cómo podía conectar estas ideas y así como en el proceso de edición use una técnica de simbolismo, ves que la tortilla es un símbolo que transiciona a otro tema. Es como si estuviera bordando la historia.

Como bien lo mencionas, dentro del documental existen estos términos o planteamientos que la gente de esta comunidad, y quizá en muchas otras se conocen, pero una persona que no sabe o conoce muy poco sobre este oficio se le harían muy curiosos saber; ¿por qué decidiste retomarlos dentro del documental?, ¿ya los conocías?

Es una parte muy importante para mí, eso de las palabras claves, mis amigos me han escuchado hablar de esto hora tras hora porque es meticuloso. Estos conceptos los definíamos juntos, ellos lo definieron, yo creo que definimos muchos más de los que salieron. Para mí era importante que fueran visuales para que la gente se quede con ellos, los comprenda y los aprenda.

¿Qué sentiste al ver y ser parte del trabajo que hace Bacila?

Cuando estuvimos en el proceso de producción Bacila me estuvo entrenando como si yo estuviera entrenando para ser partera, entonces yo aprendí a hacer las sobadas, cuando ella estaba haciendo una sobada me llevaba la mano al vientre de la mujer, me enseño cómo y cuál es su función. Al final, creo que ella estuvo muy triste de que no voy a ser partera. Pero es bonito que ahora hay muchas parteras que se han enterado del  proyecto y quieren ir a conocerla y saber más de su visión, saber más de su enseñanza o su sabiduría, y eso muy bonito; en ese aspecto, yo soy como un canal para que otras parteras pueden conectarse con ella y podamos intentar amplificar la sabiduría, porque está a punto de extinguirse.

¿Existe gente interesada en aprender este oficio? ¿Bacila le esté enseñando a alguien?

No [entre risas]. Durante toda la producción, cada mujer que veía le decía “¿no quieres ser partera?”. Pero todas tienen miedo, tienen miedo del gobierno, tienen miedo por ir a la cárcel por hacer este trabajo. Tenemos que quitar esas capas para llegar a la verdad del por qué tienen miedo y que puedan seguir esta tradición.

También es cierto que nadie puede obligar a una mujer a ser la próxima partera de su linaje, no, tiene que venir de dentro de ti, es un oficio muy fuerte, tienes que ser chingona, no hay de otra, ella [Bacila] es chingona, tiene confianza y sabe que todo va a estar bien, no tienen ninguna duda.

Yo creo que esa es una de las cosas más importantes, si tú no ves el documental puedes decir “no me interesa el parto de casa, es muy extremo”, pero tal vez sí ves puedes llegar a decir “wow, que padre esas sobadas”, al menos yo no conozco a ninguna mujer que no quiera tener un cuidado prenatal así, que te hace conectar con tu mismo cuerpo.

Hay una parte dentro del documental donde Bacila está sobando y agarra la mano de una mujer y la pone justo en su panza y le dice aquí está la cabeza, y ella dice “sí lo siento” y le ves su sonrisa y su expresión de poder decir, “está bien”; la vez llena de tranquilidad, y es otra parte muy importante que Bacila dice, que para un parto natural, la mujer tiene que sentirse bien, tranquila; si la mujer es ansiosa y preocupada, va a afectar, entonces parte de su trabajo es psicológico, porque justo por eso las mujeres dicen “yo confío en ella, no confío tanto en los doctores”, y eso es bonito.

View this post on Instagram

“It was early in the morning, a week before full-on production began in Yaxhachen. @aventuracity and I had barely taken our first sips of coffee when Holiberto (our community producer) knocked on the door. It’s our amiga Reyna, and she’s going into labor. Now. We whirlwinded around the room and packed up equipment, looking at one another & repeating: Today we are going to film a birth. Ready or not. This day turned so many of my ideas about birth upside down. Reyna began having contractions in the morning, but the process was slow, el dolor picked up throughout the afternoon. We spent most of the day with the extended family preparing for the newest arrival, Reyna’s fourth baby was about to arrive. The contractions sped up & our group – five women – gathered in a single concrete block room for the big moment: the baby’s first cry. Reyna grunted and gripped the hammock in pain but never screamed a single time. (Chignona power!) Bacila sat cool, massaged Reyna’s belly, and guided Alinari for the final time, bringing the baby to life. Reyna’s mother, Wilma, sat at her side. Mandi and I never put the camera down. We took turns wiping the sweat from each other’s foreheads. And when the moment finally came, we gripped each other tight, each sharing a side of the camera rig, hip to hip, and we wept. Bacila, still cool as a cucumber, unwrapped the umbilical cord not once, but twice from around Alinari’s tiny head, swaddled her, and laid her in Reyna’s arms. Gracias a Dios. She’s Perfect.” -@a_m_jordan, our lead photographer & community advocate reflects on shooting Alinari’s birth. 💓🎥🥰🌺🌈🌸 #documentaryfilm #documental #birth #midwife #canonmx #documentary #femalefilmmaker #midwife #partera #hechoenmexico #photographer #documentaryphotographer #girlpower

A post shared by Jats’uts Meyah (@meyah_documentary) on

El planteamiento y desarrollo del documental es muy amplio. Son varias historias las que se desarrollan alrededor de Bacila, que conforme pasa al tiempo dentro del documental, conocemos que son su familia, ¿cómo sabías que eran las personas indicadas para aparecer? Y ¿crees que sin esas personas la historia de Bacila, la historia del documental, no hubiera cumplido su el propósito?

El contexto es muy importante, yo pienso que estamos contando la historia de Bacila pero dentro del contexto de su misma comunidad y familia, para mí el título Jats’uts Meyah, que significa hermosa labor, está hablando de la labor de parto, sí, pero también la labor del cotidiano, porque para mí, y lo que yo aprendí y que puedo decirlo con confianza, es que el trabajo es lo que les da propósito. Entonces, cómo el trabajo cotidiano es igual de importante al trabajo del parto. O sea quiero levantar todo eso, y que el trabajo de la mujer, de lavar trastes, de hacer tortillas, de cocinar todo el día, de barrer la casa, todo eso, tienen mucha dignidad, y no ha sido muy representado, entonces para mí, para que rescatemos la partería, tenemos que rescatar la cultura en general de estos pueblos.

Sí los niños de estos pueblos prenden la tele y sólo ven a personas usando ropa cotidiana y haciendo trabajos que no existen en su pueblo, no pueden tener orgullo por sus raíces, pero qué tal si prenden la tele y ven la cara de Bacila, tal vez es justo eso lo que los hace decir, quizá a una niña del pueblo, “quiero ser partera”.

Una parte interesante del documental es que te hace pensar en el hecho de cómo estás viviendo en lo familiar, en lo personal, saber que no son necesarias muchas cosas, y que en muchas ocasiones nosotros, en nuestra rutina pensamos que necesitamos muchas cosas materiales para sobrevivir y aquí te das cuenta que no es así.

La vida es preciosa, y en cualquier momento puede irse, entonces disfrutar lo que es esencial  e importante es la familia, es el trabajo, es comer. Me renueva el espíritu cada vez que me pongo en una mentalidad de consumista, que necesito esto, o esto, y no, eso es como un truco de mercadotecnia, hay algo más esencial y esas son las conexiones dentro de las persona, en la familia y el amor.

Son sesenta años lo que Bacila ha trabajado en esta labor, una historia de vida que se tenía que contar a toda la gente, ¿cómo fue trabajar a la par de ella, conocer y aprender?

Sabemos que son sesenta años, a lo mejor casi setenta, la verdad, porque Bacila no aprendió a leer ni escribir, y tampoco a contar, entonces el tiempo es muy abstracto cuando lo estamos hablando con ella. Yo le preguntaba ¿cuánto tiempo duro el parto?, y ella me decía “media hora”, pero a lo mejor es porque ella está pensando que fue rápido, entonces eso es muy bonito, el tratar de entrar en su mente y verlo desde su perspectiva, los caminos de su mente son muy distintos a los nuestros, y eso es muy padre. Creo que una de mis partes favoritas es tratar de estar dentro de su mente. Ella ve la vida muy bella, me encanta, para mí el documental es muy precioso porque no hay tristeza, quizá tienen carencias, pero no hay pobres, y cuando tú ves este documental dices “wow, quiero vivir así”. Están empoderados, están chingones; se sienten orgullosos de su propia cultura y de lo que son.

En una entrevista mencionabas que para ti es más importante que la gente conozca esta historia y vea el documental, a ganar un premio, ¿por qué?

Es justo como Bacila, no ha sido reconocida. Hace un mes alineado con mi productor, tuvimos la idea de que íbamos a ir en la ruta tradicional del “cine”, y la ruta tradicional del cine dice que tienes que aplicar por festivales, ganar premios y luego te dan distribución. Pero no me importaba eso, lo que me importa es la misión del documental, que conservemos la sabiduría maya, la sabiduría del parto. Para mí es padre pensar que lo podemos publicar y que la gente misma puede hacerlo suyo, en lugar de buscar una aprobación, o unos jueces o un juicio, y si nosotros vamos a hacer la ruta tradicional va a tardar una año más en que lo podamos ver, y ¿cómo para qué? La misión es mucho más grande que un premio. Mucha gente me dice, “Amanda, no puedes hacerlo así, jamás vas a llegar a Netflix, tienes que hacer la ruta tradicional”, y yo digo, no, esta vez no, la historia es mucho más grande que un premio.

¿Para quién está hecho este documental, para la gente que está dentro de la comunidad o para la gente de afuera, para que sepa de esta tradición y conozca que hay detrás de todo este oficio?

Es para todos, es igual para Bacila que para una persona en Japón. Una sabiduría indígena es mundial, es muy mexicano, es muy yucateco, la producción es mexicana, mucha gente me dice “pero tú eres de fuera”, pero la producción es mexicana, 100%. Es yucateco además y eso me encanta, pero también es global, yo creo que mucha gente de todas partes del mundo deben de sacar mucha sabiduría de esto y tenemos que darnos cuenta que Yucatán tiene una de las culturas indígenas más ricas en todo el mundo y espero que el mundo aprenda eso, que no sólo es la Pirámide de Chichén Itzá; para mí la cara de Bacila es más encantadora, porque es viva, es nuestra conexión con lo vivo y característico de este lugar. Espero que con el documental y con más trabajos como éste, inspiremos a más personas para hacer más trabajos así. Y que podamos hacer que la brecha entre la arqueología y la cultura indígena de hoy no sea tan grande, queremos hacerla más corta y comenzar a enlazar.

Ahora que estamos en cuarentena y que muchas mujeres están embarazadas, ¿cree que se deba dar o retomar este oficio para que las mujeres vuelvan a tener a sus bebés en casa?

Hice el documental de una manera en que cada quien puede hacer su interpretación, yo no estoy haciendo tu interpretación, pero te doy mi opinión. Pienso que la partería, número uno, es segura, es confiable y para las mujeres, para mí, para la igualdad, necesitamos retomar nuestros cuerpos para poder ser iguales, para mí es muy importante que una mujer pueda sentir el control de su plan para el nacimiento su bebé, y en muchos casos cuando vamos a un hospital pierdes todo el control. Hay muchos casos en los cuales las mujeres tienen que vivir cesárea cuando no es necesario. Yo creo que el sistema hizo un juego en la mente, en  pensar que la partería no es sana, pero la verdad es que a lo mejor es la ruta más divina.

Leí una estadística hace poco que sólo 3% de los partos en México son gracias a una partera, eso me da tristeza, porque hay mucha mujer indígena en México, y por lo menos ellas merecen poder tener a su bebé en casa, porque sé que muchas de ellas eso quieren, eso que ves en el documental es que las mujeres quieren tener su bebé en casa. No honrar la partería para mí es mantener desigualdad.

El documental Jats’uts Meyah, se estrena por la plataforma de Vimeo, donde estará al alcance de todas las personas que deseen adentrarse al mundo de la cultura maya.

Sí te interesa conocer esta historia, puedes entrar aquí.