Instantáneas de la emergencia sanitaria en el mundo: Barcelona

Esta serie surge a partir de la emergencia y de la necesidad de saber. Pedimos a algunas personas que nos compartieran sus experiencias de vida en estos días de crisis y algunas fotografías

Ciudad de México (N22/Redacción).- Anabella Pareja es una bailarina mexicana. Ha impartido talleres y crea piezas coreográficas así como videodanzas. Formó también parte del Colectivo AM. Lleva ya un par de años viviendo en Barcelona y desde allá nos comparte este testimonio. 

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Hoy es 12 de abril y en España cumplimos un mes confinados.

En los meses de enero y febrero todo nos sonaba muy lejano: –Un virus, una gripa, mueren más personas al año de otras cosas. ¿Desde cuándo le preocupa al Estado nuestra salud?; ¡qué exageración!

A mediados de febrero, una semana antes de que se llevara a cabo, el Mobile World Congress es cancelado, una señal bastante contundente de que algo no estaba bien: –¿De verdad? ¡Esto va a afectar a la economía de muchas personas! 

En marzo la [pandemia] Covid-19 ya se empieza a sentir más cerca, el día 8 hay como unos 500 casos y 17 muertos. Sin dudarlo, vamos a la manifestación del Día de la Mujer, la siento un poco apagada, una amiga me comenta que seguramente es por el coronavirus: –¿Te parece?

El 10 de marzo recibo un whatsapp de un grupo que se llama: Asado Cumpleaños, somos como 40 personas. El plan me parece un poco fuera de lugar, no es momento para reunir a tanta gente. Extrañamente toda la gente empieza a poner pretextos para no asistir, así que finalmente el asado es cancelado: –¿Será que a todos nos parecía incorrecto hacer un evento así en un momento tan delicado?

El 11 de marzo regreso a casa por la noche y mi pareja no se siente muy bien, al siguiente día amanece con fiebre: –¿Será el coronavirus? 

Pedro Sánchez, el presidente, nos informa que el 14 de marzo comienza el confinamiento. Hay casi 3000 casos confirmados. 

Nosotros, por si estamos contagiados, decidimos empezarlo ya.

A partir de este momento todo se vuelve un caos. España no estaba preparada para algo así, los números de contagiados y muertos aumentan muchísimo, los recortes en sanidad de los años anteriores se hacen notar, faltan materiales, falta personal sanitario y encima, en la población hay mucha gente mayor: –Habrá que prepararse para el peor de los panoramas y hacer lo único que podemos hacer para ayudar y estar bien: quedarse en casa.

Y creo que nadie duda en hacerlo y desde ese momento nuestra vida se convierte en otra cosa.

Al día siguiente de que el confinamiento empezara, como si todos estuvieran preparados para la ocasión, la vida se llenó de actividades online. Personalmente no estaba lista para esto y tampoco me interesaba sentirme creativa y empezar a pensar en otra cosa que no sea el entender el virus desde diferentes lugares de reflexión, me ha llevado casi todo el mes.

A la calle podemos salir para hacer la compra y pasear al perro. A veces te puedes cruzar con un control de policía, las multas son altas, así que no creo que haya mucha gente que se arriesgue a salir porque sí. 

Cuentan que hay personas que están en los balcones llamando la atención a quienes creen que no están haciendo bien las cosas, los llaman Policías de Balcón, así que cuando la gente sale a la calle luce la bolsa de la compra para evitar problemas.

Las llamadas de mujeres por violencia de género han aumentado en un 20%.

Una de las acciones solidarias que más me ha emocionado es la del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona, personas indocumentadas que se han dedicado a hacer tapabocas y batas para el personal sanitario; esperemos que esto les de visibilidad y se pueda contemplar su regularización: #regularizaciónya.

A pesar de que los números van descendiendo, todo parece indicar que nos falta un mes más, la economía preocupa, claro que sí. España sufrió mucho con la crisis económica del 2008 y cuando parecía que las cosas iban bien llegó el virus. Algunos caseros han aceptado retrasar el pago de la renta. El Estado ha dado algunas facilidades, nada muy espléndido, pero alivia a algunas personas; se ha llegado a pensar en una renta básica universal. En cuestiones de Cultura aún no sabemos qué pasará, en un principio se negó dar un apoyo, pero parece que un diálogo será posible.

Yo no me llevo nada mal con este estilo de vida, claro que me gustaría mucho ver a la gente, salir a caminar, ir al cine, al teatro o a la playa. El silencio en las calles se ha vuelto muy placentero, el cuidado con el que nos estamos tratando y el diálogo que hemos establecido es muy bello. No sé cómo me pueda llegar a sentir cuando vuelva a escuchar que los coches regresan a las calles como si nada de esto hubiera sucedido.

Esperemos que esta vez nos demos la oportunidad de acompañar el cambio de las cosas. Que este tiempo nos sirva para aprender a cohabitar con otras formas de vida y a comenzar un diálogo con otras posibilidades de futuro. 

Imagen de portada tomada de Facebook.