Sofía Probert: «a mí lo que me gusta es hablar de ciencia en el arte»

Bióloga e ilustradora, Sofía busca combinar un estudio científico como la ciencia y otro subjetivo como el arte para llegar a una percepción mucho más compleja de la realidad 

Ciudad de México (N22/Ana León).- En una de las ilustraciones que se pueden ver en la página web de la artista y bióloga Sofía Probert, se lee: «ese día me di cuenta que el mundo empezaba conmigo». Una leyenda que podría romantizarse y llevarse al terreno de lo personal y lo individual, pero que tiene una lectura más allá de la superficie. Los seres humanos nos hemos colocado como centro del mundo, metafóricamente, claro, y nuestra mirada se acorta debido a esa postura «prepotente» que impide ver la complejidad del otro a través del entendimiento de la propia. 

Sofía Probet nació en la Ciudad de México en 1999, justo en el cambio de siglo. No sé si eso ha permeado su mirada, pero la fusión que hace de la ciencia dura y la subjetividad del arte, tiene un fin que se extiende mucho más allá que los propósitos y las miras de éste último. Su labor profesional y artística se unen en su labor como divulgadora de la ciencia. 

¿Cómo defines tú tu práctica, lo que haces? 

Como un acto de libertad y de resistencia al no definirnos solamente como un área de conocimiento. Estoy en contra de esta hiperespecialización del conocimiento. Me interesa muchísimo descifrar la relación que tenemos con la naturaleza y con el arte porque es un poco lo mismo. Apreciamos a la naturaleza casi de la misma forma que apreciamos una obra de arte y me interesa muchísimo la posibilidad de relacionar un estudio objetivo como la ciencia, con un estudio subjetivo, que al final, metiéndote realmente en las áreas de conocimiento acaban siendo lo mismo porque las dos tienen una estructura muy objetiva y muy formal. Entonces sí, mi práctica es un poco combinar las dos áreas para llegar, además, a una percepción mucho más compleja de la realidad. 

Hay una larga tradición, muy, muy larga de la biología y la ilustración botánica, entomológica, ¿cómo llega a ti esta fusión?, ¿qué llega primero en ti? 

Más bien empecé observando la naturaleza, creo que ese fue el primer paso. Desde niña, fuera de dibujar, era una perdida, enamorada y admiradora de la naturaleza. Creo que eso siempre me permitió percibirla de forma tan específica y tan importante, y gracias a eso me empecé a desarrollar como artista, estudié siete años dibujo y grabado, hasta llegar a la necesidad de dibujar esto que llevaba toda la vida viendo, que era el mundo orgánico, el mundo vivo, los árboles, sus pájaros el viento. Todo lo que yo había visto desde que tengo memoria, de pronto podía materializarlo y expresarlo a través de las técnicas que estaba aprendiendo. 

Normalmente con lo primero que se empieza es con el dibujo, que es el lenguaje que permite esta materialización de los pensamientos, entonces lo primero que  hice fue dibujar y luego me clavé más en el grabado, en el collage, en el bordado. En general trabajo con muchas técnicas, no sólo con el dibujo, pero el dibujo sí es mi técnica principal. 


Estaba leyendo en tu página que mucho de tu trabajo, y de alguna manera es bastante obvio, es la divulgación científica, pero hay una especificación que haces que es “en el arte” y no “a través del arte”, ¿por qué haces esta diferencia, a qué responde? 

Creo que yo vivo muy cansada y muy exhausta del sistema y la institución artística. Creo que es un sistema que se ha convertido en una cosa completamente superficial, elitista desde siempre ha sido elitista, pero especialmente ahora. Lo que a mí me gusta, es romper las reglas que se supone la institución puso en el arte en donde solamente se puede hablar de arte en el arte, y a mí lo que me gusta es hablar de ciencia en el arte. No como “a partir del arte”, porque el arte no es solamente una herramienta sino, es el fin y es el lenguaje. No me gusta definir la divulgación científica que hago solamente a partir del lenguaje artístico, sino a partir de la finalidad de tener un objetivo artístico. 

¿Sientes, de alguna forma, que esta tradición —han existido muchas mujeres en la historia de la biología que se dedicaron justo a la divulgación científica y justo a la ilustración— se ha perdido frente a la fotografía y a las herramientas digitales? ¿Qué tanto peso crees que tiene la ilustración científica?

Se ha reducido. La ilustración científica empezó por la necesidad de, justamente, materializar todo lo que no se tenía definido o clasificado. En los viajes de Cortés, por ejemplo, hay una cantidad infinita de diarios de cómo dibujaban una ballena o una llama o ciertos animales que habían en América que no se conocían en Europa y que era una herramienta para materializar esto que no conocían. 

Sin duda, se ha menospreciado la importancia de la ilustración científica. Obviamente se hace mucho menos. No hay muchas personas que se dediquen a eso o hay muy pocas y evidentemente está siendo sustituida por la fotografía y por otras técnicas que ya no significan dibujar algo, sino solamente retratarlo. 

Además, fuera de la ilustración científica, la ciencia se ha reducido de alguna forma, porque ya no somos científicos naturalistas, ya no somos científicos que vemos a la naturaleza como algo general, sino que justo somos científicos que estamos hiperespecializados en un tema y ya no vemos la totalidad como antes la veían los naturalistas. 

¿Qué tanto, dentro de tu labor de divulgación, fomentas que haya otras mujeres que se unan a esta práctica de la ilustración científica o de la divulgación de la ciencia en el arte?

El trabajo que yo he hecho para que se promueva este trabajo es enseñarle, especialmente a mujeres, a observar la naturaleza y después desarrollar un lenguaje íntimo en el dibujo, porque cada quien tiene una forma diferente de dibujar. Mucha gente cree que dibuja feo y que dibuja mal, pero no sabe que solamente está dibujando y que no necesita pensarlo como bonito o feo. Creo que la ilustración científica empieza por ahí: primero observar la naturaleza y después saber que cada uno tiene una forma diferente de dibujar y que no hay que juzgar el trabajo. Esos juicios limitan mucho. 

Sobre el cambio climático, es un aspecto en el que te enfocas mucho.

Me parece uno de los temas, bueno EL tema más relevante hoy día. Si no hay ambientes sanos, si no hay un biotopo o una biodiversidad sana en el mundo, no hay nada. Si no hay oxígeno en el aire, si no hay árboles, si no hay bacterias, no hay sociedades, no hay feminismo, no hay ciencia, no hay literatura, no hay absolutamente nada. Llevamos muchos años creyendo que la crisis ambiental es algo falso y que es algo que se creó para alarmarnos, pero es una realidad. Yo como bióloga y mis compañeros como biólogos, vivimos tristísimamente, en una realidad de estudios en donde ya no estamos estudiando las especies, si no la extinción de las especies.

Necesitamos recordar que dependemos del mundo vivo en el que habitamos, si no hay mundo vivo, no hay humanidad y no hay nada que signifique la humanidad. Me parece necesario hablar de esta crisis que hoy estamos viviendo y que, en realidad, llevamos ya mucho tiempo viviendo y que hemos menospreciado. 


Hablas de observar, ¿para ti qué es la observación?, ¿cómo es?, ¿cómo enseñas a observar? Porque la observación es la primera herramienta para acceder al conocimiento. 

La observación es un acto casi de meditación o un acto de meditación. Me parece que observar y meditar es un poco lo mismo porque rompes la barrera del tiempo. Cuando tú observas especialmente una hoja, tienes la posibilidad temporal y espacial para irte. 

Aprender a observar, quiere decir darle importancia a lo que estás observando. Primero, decidir la importancia que tiene lo que estás observando. Segundo, ampliar las perspectivas y las miradas que tienes para observar, porque no es lo mismo observar desde un microscopio, desde un telescopio, el ojo humano o el ojo de un camarón que ve rayos ultravioletas. Entonces, ¿desde qué punto estás observando? Definir la percepción desde la que se observa y evidentemente definir cuál es la importancia que tiene eso que estás observando en el mundo actual para ti, para la sociedad y para el mundo; del contexto que tiene ese objeto de forma histórica, ambiental, social, política, etcétera. 

También tiene que ver, para mí, con una cosa de resistencia, porque ya no somos una sociedad que observa. Vivimos inmersos en una realidad con prisa, con una humanidad que ya no observa el exterior ni con lo que convivimos. Gracias a la observación percibimos la complejidad que significa el mundo vivo. No nos daríamos cuenta que una hoja de una jacaranda tiene muchas hojas pequeñas y, por lo tanto, es una hoja compuesta y que si la ves todavía en más pequeño, tiene unas células vegetales que funcionan para la fotosíntesis y para la combinación de energía química y de energía luminosa. 

Sí, es el primer paso para valorar y apreciar la complejidad que tiene el mundo vivo. 


Es muy obvio el vínculo de la naturaleza y el ser humano por lo que tocamos, lo que respiramos, por lo que vemos —y como dices, lo que ya no vemos— pero, ¿cómo pondrías en palabras ese vínculo naturaleza-ser humano?

Tu pregunta se refiere a uno de los temas que más me gustan de la ciencia y la filosofía que es la bioética. Me parece que hoy en día nos relacionamos con la naturaleza con una percepción de recurso y con una percepción de ventaja, siempre. Vemos un río como agua para tomar o agua para crecer vegetales que podemos comer. Todo lo vemos con una perspectiva para nuestro beneficio y creo que esta perspectiva es muy peligrosa. Gracias a esos hemos llegado a la destrucción que tenemos. Tenemos una visión prepotente y lo más importante es cambiar esa visión y la observación también crea eso. Cuando te das cuenta que no solamente tú eres complejo, sino que un pájaro y un ave también son igual de complejos, nos damos cuenta que no somos el centro del universo y, por lo tanto, tenemos una relación diferente con la naturaleza.  

Greta Thunberg, la campaña en defensa del planeta y contra el cambio climático, ¿para ti qué significa?, ¿tiene validez? Porque, por un lado, está esta casi adolescente que sale a manifestarse por el medioambiente y contra la degradación del planeta; pero también está esta figura mediática que de alguna forma ha sido criticada por la forma en que la han “construido”. Desde tu visión como científica, ¿qué significado tiene una figura como ella? 

Yo celebro a todo ser humano que tiene la valentía y la necesidad ética de hablar sobre estos problemas. Yo celebro a Greta como celebro a cualquier persona, sea científica o sea poeta, de hablar sobre esta crisis, pero me parece que es muy impresionante cómo vivimos en una sociedad que solamente celebra lo que está hecho por el marketing y está bien construido por el marketing: Greta es una chava güera, blanca, de primer mundo, educada, que tiene la posibilidad de faltar a la escuela e irse a huelga y decir “se nos está muriendo el mundo”. 

Nosotros vivimos en un país en donde se asesinan a miles de activistas ambientales y a ellos no solamente no los recordamos, sino que no los valoramos. A mí me parece una contradicción celebrar a una mujer o a una persona que viene del primer mundo y no apoyar a nuestros luchadores ambientales que son los que mataron la semana pasada por defender a la mariposa monarca y los que siempre han matado. 

Greta me parece una mujer especialmente valiosa. Uno, porque es mujer; dos, porque es joven; y tres, porque se atrevió a decir lo que muchos no se han atrevido a decir, pero sin duda es una pieza construida por el marketing para generar empatía, una respuesta social y política que está muy bien armada. 

Lo celebro, sin embargo, creo que se nos olvida apoyar y valorar mucho más a los luchadores ambientales que matan, asesinan y torturan en este país y en Latinoamérica. 

**Diverso y ecléctico, el trabajo de Sofía Probert se presentará este fin de semana en el Carnaval Bahidorá (sigue nuestra cobertura este sábado 15 por nuestras redes sociales).

Todas las imágenes fueron tomadas de la página https://www.sofiaprobert.com/dibujo-e-ilustracion

El retrato es cortesía de la artista.