El recorrido mundial de las manzanas

Redacción/CDMX

La manzana es una fruta que acompaña nuestras mesas y que ha tenido un papel importante no solo en nuestra alimentación sino en nuestra historia.

En 1929, el explorador botánico ruso Vavilov rastreo por primera vez el genoma de la manzana hasta las montañas de Tian Shan (Kazajistán) y ahí se dio cuenta que había “tropezado con el centro de la manzana original” la manzana silvestre o Malus sieversii.

Esta especie de frutos medianos está en el grupo de manzanas antiguas originadas en las zonas de clima tropical monzónico del este y sur de Asia.

Antes de las glaciaciones estas semillas se distribuyeron en el centro de Asia en el buche, patas o plumas de las aves.

Así que el primer viaje que hizo esta fruta fue por el aire.

Las poblaciones de manzanas quedaron atrapadas cuando el Tian Shan empezó a emerger. Las faldas de la montaña quedaron libres de glaciación debido a la influencia cálida protectora del clima monzónico y fue así como se refugiaron y prosperaron.

Estos bosques reúnen más de 56 formas de Malus sieversii de las cuales 26 de ellas podrían llamarse ecotipos silvestres básicos y las otras 30 son híbridos naturales o semidomesticados.

Los ancestros de las manzanas domesticas -las que hoy tenemos en nuestras casas- fueron ecotipos silvestres que se transportaron hacia el oeste por los viajeros a lo largo de la ruta de la seda.

Ahí se cruzaron con otras manzanas silvestres y adquirieron genes centroeuropeos, siberianos y caucásicos. Por ello la manzana domestica contiene en su ADN aproximadamente 46% del genoma de Kazajistán, el 21% una combinación del Malus sieversii y de orígenes diversos un 33%.

Después de estas dos primeras etapas: la aérea y la terrestre, se llevó a cabo una tercera, donde estos frutos viajaron por el transatlántico de la mano de los colonos hacía el nuevo continente.

La manzana llegó en saquitos de semillas y con el pasar del tiempo los cultivos se fueron extendiendo a lo largo de las rutas comerciales de los nativos americanos.

A diferencia de otras especies de plantas europeas, los manzanos se adaptaron con éxito al Nuevo Mundo.

Progresaron a tal punto que a mediados del siglo XVIII Inglaterra importaba variedades de Nueva Inglaterra y para el siglo XIX los regadíos se desarrollaron tanto que permitieron el auge en los estados pacíficos, situando a Estados Unidos como el tercer país productor del mundo.

El viaje que llevó a cabo la manzana fue muy arduo y conllevó no solo una mezcla de frutos, sino que también este mestizaje humano y frutal trajo consigo un enriquecimiento al mercado. 

(Con información de The Conversation)