Cómo reacciona nuestro cuerpo en el frío

Redacción/CDMX

Debido a los extremos fríos que han azotado en esta temporada invernal, investigadores como Cara Ocobock, antropóloga de la Universidad de Notre Dame han descubierto una serie de adaptaciones y explicaciones fisiológicas relacionadas al frio: 

El ejercicio en el frio ayuda a que el cálculo corporal cambie, apoyando a que solo el 20 o 30% se gaste en esfuerzo y el resto se destine a mantener caliente el cuerpo.

Nuestro cuerpo fabrica su propia vitamina D a partir del 7-dehidrocolesterol, un químico que se obtiene de los rayos UV-B del sol.

Las personas que viven en las zonas donde hay suficiente sol, obtienen más melanina -otro pigmento que absorbe de la luz solar-. Al contrario, quienes viven en zonas frías, que reciben menos luz por lo cual la melanina compite con el 7-dehidrocolesterol generando que haya un riego de producir menos vitamina D.

Por esto los expertos creen que desde los antiguos habitantes se desarrollaron tonos más claros que sintetizan más rápidamente la vitamina D adaptando al cuerpo a una vida lejos del ecuador.

Los vasos sanguíneos se contraen cuando hace frio para limitar el flujo de sangre en las extremidades, esto minimiza la perdida de calor, aunque genera que se pierda la destreza.

Cuando la temperatura de la piel desciende la suficiente, el cuerpo permite que la sangre vuelva brevemente a zonas como los dedos de las manos, pies, orejas y nariz.

Esto explica el porqué las orejas se enrojecen por el frío.

En poblaciones frías la vasoconstricción y la vasodilatación -los dos procesos anteriores- tienen ciclos más rápidos, lo que equilibra la temperatura corporal en condiciones extremas.

La grasa parda permite adaptarnos al frío. No se tiene mucha cantidad dentro del cuerpo, el límite humano es de 100 gramos que se encuentran distribuidos sobre todo alrededor del cuello, espalda, hombros, corazón y riñones.

Esta permite quemar calorías para producir calor cuando se siente frío, y han sugerido que también ayuda a regular la obesidad y el azúcar en sangre.

Lo más importante es que los individuos aprendan a adaptarse a los diferentes riesgos de vivir o convivir en lugares fríos, ya sea el poder caerse por el hielo o la incomodidad de no vestirse adecuadamente.

(Con información de Wired)