Colombia quiere chocolate en lugar de coca

Debido a las condiciones del terreno, las fincas de los campesinos encontraron refugio entre las montañas para la siembra de coca

Redacción/CDMX

Las zonas rurales de Colombia han sufrido a lo largo de las décadas los efectos de la ilegalidad en sus terrenos.

Localidades como Pauna San Pablo de Borbur y Otanche han padecido sus estragos desde antes de los años 80, cuando el negocio de las esmeraldas cobró fuerza desatando la competencia mortal entre los locatarios.

No fue hasta 1998 que las esmeraldas comenzaron a escasear, sin embargo, los campesinos acostumbrados al dinero que dejaba la minería vieron en la creciente producción de coca una oportunidad de mantener sus ganancias.

Paraíso e infierno

Debido a las condiciones del terreno, las fincas de los campesinos encontraron refugio entre las montañas de difícil acceso, donde llegaron a tener 322 hectáreas de cultivos de coca.

La violencia y el control no cambiaron en este periodo, la lucha entre paramilitares y guerrilleros dejaron a los campesinos en una situación vulnerable en la que terminaron siendo explotados por estos grupos.

Ante esto, la idea de sembrar cacao comenzó a tomar fuerza entre los agricultores.

El cambio

A partir de 2007 el gobierno colombiano desarrolló programas sociales para ayudar a los campesinos de estas comunidades.

Fue una tarea complicada no solo por lo normalizado que estaba el narcotráfico en la región, también, por la diferencia en las ganancias que significaba cambiar coca por cacao.

Poco a poco, campesinos cansados de las situaciones degradantes de las que eran victimas, decidieron cambiar su forma de producción.

En 10 años, pasaron de tener 322 hectáreas de coca a tan solo 105.

Hoy en día, existen 11 organizaciones que forman parte de la Red Nacional de Cacaoteros.

Reconocimiento

En 2014 recibieron el premio ‘Cacao de Oro’ otorgado por la fundación suiza SECA, con este premio llamaron la atención de grandes empresas chocolateras e inversionistas que han apoyado el proyecto.

Hasta el momento, los colaboradores buscan crear una cultura chocolatera en Colombia comparable a la del café, quieren demostrar que en su país las actividades apegadas a la ley son rentables.

(Con información de El País)