La demonización de la naturaleza asociada a los narcóticos

Amapola, una pieza en video que aborda de manera reflexiva y crítica las políticas asociadas a la guerra contra las drogas

Ciudad de México (N22/Redacción).- Enfocada en temas como el contexto social de México y su relación con sociedades de otros países, así como con la migración, la movilidad y la violencia de género; el ambiente laboral, familiar y social de la mujer, en un video, Teresa Serrano (Ciudad de México, 1936) honra a la flor de la amapola como un elemento natural corrompido, vejado y mal usado en los campos del país. En un gesto de resistencia frente a su condición negativa, la enriquece desde un imaginario más amable y enuncia una metáfora sobre la urgencia social que vive México.

Amapola, una pieza en video que aborda de manera reflexiva y crítica pero no menos poética, las políticas asociadas a la guerra contra las drogas, evidenciar el imaginario que gira alrededor de su cultivo y la demonización de la naturaleza asociada a los narcóticos.

Con este video, parte de La historia olvidada de la primera guerra de drogas, se busca representar «una resistencia simbólica al secuestro de la hermosa flor de la amapola que ya no crece libremente en el campo en México, sino únicamente en sembrados clandestinos al servicio de la red de narcotráfico. Estos campos constituyen un eslabón en una cadena de procesos sustentados en una desvalorización extrema de la vida humana, que contraviene las posibilidades de libre crecimientos y sano desarrollo no sólo de la flor sino de las personas y comunidades”, puntualiza Karen Cordero.

Teresa Serrano considera que una manera de terminar con la guerra que ha dejado miles de muertos es legalizar la heroína para comercializarla para uso médico en hospitales. Pero éste es un negocio millonario en el que intervienen intereses diversos.

Con la colaboración del músico Santiago Ojeda, Teresa Serrano interpreta la canción “Amapola”, del compositor español José María Lacalle. El video tiene una duración de 2 minutos con 30 segundos y fue terminado en 2017. Es la primera vez que se exhibe en México y esto sucede en el Museo del Chopo hasta el 5 de enero.