“La mujer inexistente”, de Jaime Mesa

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Publicado por Alfaguara, esta nueva entrega del escritor mexicano vio la luz en julio de este año; una novela sobre la escritura y los escritores

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Ciudad de México (N22/Irma Gallo).- ¿Qué lleva a un hombre, que nunca ha sido lector, a interesarse tanto por una escritora al punto de querer reescribir su historia?, ¿se trata de salvarla del juicio cruel de quienes la negaron en su momento?, ¿o es también un intento por pertenecer, él mismo, al mundo literario y editorial que ella tanto codició y que con tanta insistencia se le negó? Estos son algunos de los temas que trata Jaime Mesa en su novela La mujer inexistente, publicada por Alfaguara.

Sobre ésta, Mesa señala que “sigue siendo un puente, no sé si para los críticos o para los escritores sobre la literatura, pero sí para los lectores. Es decir, los lectores están muy conectados, como son lectores, que no tienen referencias creativas, ellos quizá no les interesa escribir un libro, con lo que se conectan es con la cotidianidad de los escritores.”

Milena Betancourt, el personaje central de la novela, es una escritora que sólo una vez, fugazmente, obtuvo el reconocimiento que toda la vida creyó merecer. Hasta que se descubrió el gran engaño del que formó parte para alcanzar esta fama literaria y fue condenada al ostracismo y a una muerte solitaria.

“A diferencia del cine, o de un guionista, o de otro artista, de alguna forma escribimos solos. Es decir, no nos podemos contagiar ni con la presencia de otras personas, ni con la voz de otras personas porque tenemos miedo de que nos contagien, o se nos peguen de alguna forma esos ecos y no podamos ser genuinos […] Poco a poco, mientras te vas metiendo en las novelas te vas destruyendo un poco más, te vas haciendo extrañamente un ser antisocial. […] De alguna forma la genialidad y la mediocridad o el fracaso se asemejan un poco en ese sentido porque triunfes o pierdas, te vas a quedar solo. […] A Milena la construí exacerbando precisamente esos miedos. Es decir, ¿qué pasa si hago todo lo que me dicen?: ¿Voy a talleres, tengo paciencia, observo la condición humana, me voy con calma, soy paciente, lo mando con un editor, un editor me elige, gano un premio y nada pasa?”. 

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