RCR Arquitectos, el agua y la tinta

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Investigación, transversalidad creativa y el paisaje como inspiración, son los ejes de la práctica del estudio catalán RCR Arquitectes, Premio Pritzker 2017. Rafael Aranda, parte de esta terna, está en México a propósito de Mextrópoli 2018

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Rafael Aranda, RCR Arquitectes / Imagen: Mextrópoli

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Ciudad de México (N22/Ana León).- “En la naturaleza creemos que está todo. No sabemos cómo será el próximo edificio, no nos interesa ni la forma ni los materiales, será lo que aquel lugar, aquel programa y el sentimiento que tengamos de todas estas premisas propongan lo que dará tanto la forma como la materialidad”, dice Rafael Aranda, una de las tres mentes detrás de RCR Arquitectes –junto a Carme Pigem y Ramón Vilalta–, despacho catalán que el año pasado fue seleccionado como ganador del Premio Pritzker.

Con una trayectoria profesional de treinta años, este despacho con oficinas en el municipio español de Olot, desde 1988, año de su fundación, se ha caracterizado por que su trabajo se ciñe a tres ejes perfectamente definidos: la investigación, la transversalidad creativa y el uso del paisaje natural como inspiración. Afincados en este espacio privilegiado dentro del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrocha, el equipo ha sabido sacar provecho de la influencia estética del entorno y buscan que más allá de la disciplina, se les entienda “como personas que a partir de una manera de ver la vida, de confiar en lo esencial de ésta y básicamente de observar mucho la naturaleza de la que, de alguna manera, hemos bebido siempre, somos capaces, creemos, de sentir lo que un lugar te está pidiendo o un programa necesita y te pide.”

La tarde de este lunes, diez minuto después de las cinco de la tarde Rafael Aranda, parte de RCR Arquitectes, ofrecerá una conferencia en el marco del festival Mextrópoli 2018, en el teatro Metropolitan. En paralelo, este fin de semana, fue inaugurada la exposición Obra sobre papel de RCR, que reúne el trabajo en acuarela y videos de sus proyectos en una sala en el primer piso de El Rule, espacio cultural en el Centro Histórico.

En esta exposición no se habla de las obras que los han definido y que les valieron el Pritzker en 2017, sino de los procesos, a lo que le dan más peso en su práctica, “¿cómo intentar explicarle el camino que te ha llevado a darle respuesta a un proyecto?”, se preguntaron,  “creemos que la persona que ha venido a buscar un proyecto tiene que escuchar el por qué, el camino que nos ha llevado a la respuesta”, explica el arquitecto en relación a lo que se puede ver en Obra sobre papel… Acuarelas y papel que fueron utilizados para comunicar. “Nosotros creemos que la arquitectura no deja de ser la construcción de unos sueños y nos interesaba que para poder explicar a una persona que venía a que le explicaras un sueño, el agua y la tinta eran el mejor mecanismo, el pincel grueso, la no definición de las líneas, todo proceso que ves cuando el agua se apodera del papel, se apodera de las líneas, se apodera de la tinta; en estos momentos, después de estos treinta años, vemos una exposición que recoge un poco este camino que hemos ido haciendo.”

La exposición, que ocupa una sola sala, se divide en tres partes: “la primera, la hemos definido como Series, pequeños estudios que nosotros siempre hemos hecho de diferentes aspectos que nos han interesado, puede ser la obra de un pintor, puede ser aspectos de la naturaleza, de la geografía, de la biología… esbozos que nos han salido después de observar diferentes fragmentos. El segundo apartado lo llamamos Esbozos que son trabajos de proyectos concretos, primeras ideas, inputs, la esencia de lo que es el proyecto. Cuando se ve finalizado y construido llegas a entender que todo estaba en estos esbozos con agua. La tercera, y última parte, es sobre el último trabajo que estamos llevando a término que es a partir de inquietudes que tenemos, de viajes que estamos haciendo. Es intentar plasmar unos sentimientos sobre papel, con agua y con tinta”, explicó Aranda.  

Durante cuatro días, locales y foráneos, especialistas y no especialistas en la disciplina, reflexionan sobre la ciudad, en el marco de Mextrópoli –17 al 20 de marzo–, ¿cómo hacer ciudad?, ¿cómo vivirla mejor?, ¿cómo hacer que la ciudad sea de los ciudadanos? Para el arquitecto catalán, la ciudad “tiene que pensarse para las personas, parece muy fácil pero después ves lo difícil que es. Creemos que absolutamente toda intervención que se hiciere en una ciudad tendría que estar pensada para hacer sentir a las personas y hacer sentir en positivo, para nosotros la arquitectura es eso: tiene que servir para que las personas sientan, espiritualmente estén completas. Es decir, la ciudad también tendría que ayudar a que la persona encontrara y se encontrara a sí misma, no tendría que ser un medio hostil, tendría que ser un medio que facilitara a que la persona estuviera en este mundo lo más cercana posible a lo que es la naturaleza.”

Pero, ¿qué tipo de emociones? “Emociones muy interiorizadas en la persona que a lo mejor por los momentos en que vivimos y el entorno en el que estamos has perdido, nosotros queremos que la persona no pierda estas emociones, el sentir cómo entra la luz en un espacio, percatarse de que según la proporción del espacio te sientes abierto o cerrado. Queremos emocionar a la persona de esta manera, como lo puede hacer un cuadro y el efecto que tiene un olor, que te lleva a tus años de niñez. Creemos que esto es necesario.”

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