Cuando el rock mexicano perdió su inocencia

Se han cumplido cincuenta años de Avándaro, concierto masivo que marcó la historia musical de nuestro país. Aquí una entrevista con Luis de Llano, que publica el libro Avándaro, 50 años. Cuando el rock mexicano perdió su inocencia

Ireli Vázquez / José Meléndez / Ciudad de México

«No fue el Woodstock mexicano que todo mundo creé. Woodstock tuvo una mercadotecnia maravillosa e increíble, ellos tenían ya la costumbre de hacer festivales de rock gigantescos, pero nosotros aquí no», con esas palabras Luis de Llano Macedo, en entrevista con este medio, ejemplifica y distingue al concierto masivo que se realizó en Avándaro hace cincuenta años.

Luis fue una de las mentes maestras detrás de ese concierto que se realizó el 11 y 12 de septiembre de 1971; uno de los más recordados por propios y extraños.

Varios contextos envuelven al evento, como los políticos y los sociales. Desde el día siguiente en que se realizó, las noticias hablaban sobre “las cosas inapropiadas” que habían supuestamente sucedido. «Las buenas noticias no venden. La nota roja fue lo que dominó y para ellos fue una cosa muy productiva que obviamente nos marcó, porque en los próximos diez años fuimos castigados en forma muy injusta; lo que es los músicos, los técnicos, los que hacían los grupos, pudieron haber hecho cosas maravillosas, pudieron haber evolucionado el rock de otra manera y en cambio se tuvieron que esconder en los hoyos» agregó el productor de música y televisión.

¿Qué fue lo que realmente sucedió en esa presentación? Solamente aquellos que acudieron pueden dar un testimonio correcto. Es por ello que, a medio siglo del hecho, Macedo presentó el lunes 13 de septiembre el libro, Avándaro, 50 años. Cuando el rock mexicano perdió su inocencia publicado por Ediciones del Lirio. Un libro en el que productor rememora sus experiencias y las plasma en las páginas para compartirlas con todos.

Para entender las razones del concierto es necesario trasladarnos a los antecedentes. «Había pasado, obviamente la Olimpiada y pasó lo del 68. Entonces, me encuentro yo al final de los sesentas con una juventud que tuvo una década muy difícil, una década en la que hubo muchos cambios de todo tipo, muchos cambios en su forma de vida y de sentir. La generación del silencio la llamo yo. Vivíamos realmente una vida muy controlada y yo creo que México necesitaba salir a dar un grito.»

Y es ahí, en palabras de Macedo, donde los jóvenes ven al rock como una bandera de liberación.

De carrera a evento masivo

Luis de Llano pasó muchos años viviendo en el extranjero, en dónde comenzó su gusto por el rock, la televisión y la producción, pero a su regreso a finales de los años sesentas, llegó con la idea de cambiar y transformar la televisión mexicana.  «Cuando llego a México vengo diciendo que quiero cambiar las cosas. Soy un rockero frustrado, nunca la hice como rockanrolero, pero mi juego fue trabajar del otro lado de la cámara para promover el rock lo más posible, porque estaba enamoradísimo de todo eso», comentó.

Si bien, por muchos es conocido que el evento se llamó Festival de Rock y Ruedas en Avándaro, el cual pasó a la historia conocido sólo como Avándaro, porque sólo hubo rock, la pregunta es: ¿en qué momento el evento cambió?

«Cuando comenzó la planeación, se hizo la propuesta de hacer una carrera y una noche mexicana, pero nosotros nos preguntamos: ¿qué tal si en lugar de hacer una noche mexicana, hacemos una noche de rock? Y les gustó la idea. Fuimos a hacer un scouting llegamos al lugar, era un valle precioso, estaba el club de golf y no había ni una casa en esa parte del fraccionamiento de Avándaro.

»Nosotros nunca imaginamos que esto iba a volverse lo que se volvió. Creímos que iban a venir quince mil personas, pero cuando llegamos un jueves ya había gente acampando y llegó el viernes y ya había cincuenta mil ahí sentadas y luego sesenta mil. Entonces, decidimos que no se nos podía salir de control esto. Empecé con los micrófonos a hablar, junto con un amigo, que todos estábamos reunidos en sana paz, que todos éramos hermanos, que todos teníamos que compartir la comida, el espacio, y no sé, alguna cosa mágica sucedió.

»Se reunieron más de 250 mil personas, por razones no políticas, donde no hubo un asalto, una violación, una pelea, es asombroso, y dices “¿cómo es posible que se logró esa hermandad entre toda esta gente?” […] Yo creo que no se dieron cuenta de la magnitud hasta que ya estaba lleno eso, no se dieron cuenta que no hubo carrera, no hubo ruedas, ¿por qué?, porque había tanta gente que no había dónde hacer la carrera, hubiera sido un desastre si se hubieran hecho», comentó.

Según los registros dentro del libro Avándaro, 50 años. Cuando el rock mexicano perdió su inocencia, las bandas que formaron parte fueron: Los Dug Dug’s, El Epílogo, La División del Norte, Tequila, Peace and Love, El Ritual, Bandido, Los Yaki, Tinta Blanca, El Amor y Three Souls in My Mind (hoy mejor conocido como El Tri).

«A mucha gente le valió la música porque lo importante era la gente, la gente para mí se volvió el público de verdad del festival. Yo me acuerdo que yo veía de noche eso, y eran como mil luciérnagas flotando ahí. Así estaba mi cabeza y creo que eso me da a mí un sentimiento muy padre de haber compartido con tanta gente, tantas cosas», concluyó Macedo.