Muere el príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II, a los 99 años

A través de un comunicado de prensa, el Palacio de Buckingham, dio a conocer el fallecimiento del príncipe Felipe

Redacción / Ciudad de México

El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II, y padre de sus cuatro hijos falleció a los 99 años, informó este viernes el Palacio de Buckingham.

«Es con profundo pesar que Su Majestad la reina anuncia la muerte de su amado esposo, Su Alteza Real el príncipe Felipe, duque de Edimburgo. […] Su Alteza Real falleció pacíficamente esta mañana en el Castillo de Windsor», se puede leer en un comunicado del Palacio de Buckingham.

El duque de Edimburgo había sido operado recientemente por un problema cardíaco preexistente. Antes de la cirugía, había estado hospitalizado en el Hospital Rey Eduardo VII de Londres, donde fue atendido por una infección.

Felipe fue conocido por sus comentarios ocasionalmente racistas y sexistas, y por cumplir más de 20 mil compromisos reales para impulsar los intereses británicos en el país y en el extranjero.

Dirigió cientos de organizaciones benéficas, fundó programas que ayudaron a los estudiantes británicos a participar en desafiantes aventuras al aire libre y desempeñó un papel destacado en la crianza de sus cuatro hijos, incluido su hijo mayor, el príncipe Carlos, el heredero al trono.

Felipe, a quien se le otorgó el título de duque de Edimburgo el día de su boda, consideró que su único papel era proporcionar apoyo a su esposa, quien comenzó su papel como monarca cuando Reino Unido perdía su papel de imperio y lo condujo a la monarquía a través de décadas de decadencia social hacia un mundo moderno.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario. Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes. Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia por lo que fue internada en un manicomio, y tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia. Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

Isabel y Felipe

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar. Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

En un recorrido, por las instalaciones donde estudiaba, que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto y para fines de 1942 era uno de los primeros tenientes jóvenes de la Marina.

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real. Pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como «rudo y maleducado», en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un «destello de color» en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales. Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina. Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento del rey Jorge VI, a causa de una trombosis coronaria. Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

El Palacio de Buckingham calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22 mil 219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años, pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, «asegurar que la reina pudiera reinar».

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

«Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos».

Con información de: BBC y El Financiero