Escritoras se preguntan si la literatura infantil escrita por mujeres es más cercana al gusto infantil

DISTRITO FEDERAL, México, 31/05/12, (N22/Conaculta).- 
 En la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, se realizó la mesa de discución, “Escribir para los más jóvenes”, dentro del ciclo México escrito por mujeres.
Participaron  las escritoras Silvia Molina, Verónica Murguía y Ana Romero, quines coincidieron en que dentro de la literatura infantil se encuentran contenidos todos los arquetipos.
Silvia Molina exaltó que en toda la historia de la literatura infantil, desde los clásicos como los hermanos Grimm, ha sido la fantasía y sólo ésta lo que ha movido los conceptos narrativos.

“Aunque en este rubro no esté estrictamente definido con cualidades éticas, históricas, veraces y consideraciones subjetivas de lo que puede ser adecuado o inadecuado para las mentes infantiles, la fantasía ha llamado a las brujas come niños, a las hechiceras envenenadoras, a los vampiros, a los monstruos, a los magos, a los héroes invencibles, lobos traga abuelas y piratas tuertos que vencen tempestades.”

Molina aseguró que los cuidados éticos o estrictamente filosóficos, las moralinas, las suavidades, el lenguaje sosegado y específicamente correcto se escapa de las emociones de los autores cuando tienen que evitar que el lobo feroz devore a la dulce Blancanieves.

“No obstante en muchas editoriales donde he colaborado se aplica una censura muy fuerte a las ilustraciones infantiles. Existe un cuidado muy especial en este rubro.”

Dentro de la literatura infantil, comentó, parte de la consigna es fascinar, emocionar, encantar y desde luego poseer la imaginación infantil, logrando así el binomio del niño-hombre y el hombre-niño dentro de la arrolladora fuerza de una fantasía sin edad.

“El libro que es adorado por el niño será amado también por el adulto”, dijo Silvia Molina, quien confesó acercarse frecuentemente a los estantes de las secciones de libros para niños, en los cuales chiquillos fantasean con Harry Potter o Darth Vader en La guerra de las galaxias, mientras tararean sus propias creaciones imaginarias.

Ana Romero, por su parte, indicó que la escritura fantástica de niños y adultos está formada y fortalecida a base de sociedades.

“Existen las sociedades tolkinianas para El señor de los anillos; las rowlinianas para Harry Potter;  las spielberianas o las del muy célebre George Lucas.”

Afirmó que la pasión por los personajes se desborda aunque quizá existen dentro de la literatura infantil aspectos que nadie perdonaría, como que un héroe  imaginario muriese.

“Otra cosa que jamás se perdona es la falta de respeto a la inteligencia del niño, pues su capacidad de compenetración y sensibilidad son infinitas. Un niño jamás debe ser tratado como bobo por los autores, ya que si se le obsequia una historia apasionante, él tiene la capacidad de darle un crecimiento imaginativo de inconcebible estatura creativa.”

Aseguró que con un niño las historias y los personajes adquieren proporciones ilimitadas y su desbordamiento conformó varias respuestas muy interesantes e importantes en el siglo XX, cuyas etapas pululantes podrían interpretarse como auténticos booms de literatura infantil.

“No podría asegurarse si la literatura infantil escrita por mujeres es más cercana al gusto infantil, porque quizá sería una apreciación muy feminista, pero como madres nunca estamos a salvo de leer y contar historias, contestar preguntas o darle nuestro propio estilo a una conversación o relato imaginario”.

Y agregó: “Ha habido buenas autoras como Elena Garro, que escribía para todas las mentalidades con relatos como Los recuerdos del porvenir, con una tendencia magistralmente inclinada al realismo mágico, por poner un ejemplo muy distinguido”.

Finalmente, la escritora Verónica Murguía no ocultó su admiración por la manera con la que muchos autores han logrado literaturas que lo mismo convencen a niños que a adultos, como Juan Ramón Jiménez con Platero y yo; Julio Verne con sus aventuras de ficción en Cinco semanas en globoViaje al centro de la Tierra o Veinte mil leguas de viaje submarino; Edgar Rice Burroughs, creador del personaje de Tarzán; o Charles Dickens mediante Oliver Twist, Cuentos de Navidad o David Copperfield.

“Dentro de esa riqueza literaria recuerdo también a Oscar Wilde, el genial creador de cuentos profundamente sensibles como El ruiseñor y la rosa o El príncipe feliz, o los conceptos de virtud y bondad expresados en Don Juan Tenorio, obra que fue estructurada con elementos poéticos goticistas y que hasta los niños la memorizan.”

Mencionó que hay también un espacio para el cómic como una gran fuerza viva de lectura para niños y jóvenes, aunque reconoció que ingresa a otro rubro distinto que tiene que ver un tanto más con los esquemas de artes visuales.

Imagen: http://bit.ly/L0RtS5

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