Elmer Mendoza lee su discurso de ingreso a la AML

DISTRITO FEDERAL, México, (N22/Conaculta).-  
“Me gusta contar
de cierta manera, caótica quizá, pero viva. Dejar que las palabras
lluevan sobre la línea que escurran, ensucien, limpien y u obscurezcan
la página, la pantalla o el sueño”. 
Así
comenzó su discurso el escritor originario de Culiacán, Sinaloa, Élmer
Mendoza durante la sesión pública de su ingreso formal a la Academia
Mexicana de la Lengua realizada la noche de ayer jueves 26 de abril en
la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
En
el acto presidido por el director de la Academia, Jaime Labastida, el
director adjunto, Felipe Garrido, y miembros como Gonzalo Celorio presidido por el director de la Academia, Jaime Labastida, el director adjunto, Felipe Garrido, y miembros como Gonzoalo Celorio Blasco, Diego Valadés y Adolfo Castañón, el autor de los libros El amante de Janis Joplin y Efecto Tequila
ofreció breves instrucciones para escribir una novela a través de un
discurso plagado de humor, referencias literarias y características de
sus obras.
Explicó
que ser novelista es arduo y se requieren fortalezas ajenas para
encontrar lo divertido y alentador que puede ser,  además de que es
importante aprender todas las técnicas que están en las novelas de
autores como Tolstoi, Flaubert, Joyce, Faulkner, Rulfo, Del Paso, Wolf,
Fonseca, Vargas Llosa, entre otros, pues cada autor es un sistema de
escritura.
Reconocido
por la Academia como un escritor que ha sabido reflejar en sus obras el
habla particular de su región, así como destacar su labor como
catedrático de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Mendoza agregó que
una buena historia debe seducir desde las primeras líneas y lograr
personajes entrañables por lo que es necesario tener voluntad de estilo.
“El
mundo es una fuente de palabras que escuché desde siempre, pero que se
escurrían cuando quería fijarlas en papel o en la pantalla. ¿Cómo
conseguir que esas palabras callejeras quedaran en las líneas ocupando
un sitio que sintieran propio y no escaparan a la primera provocación?
Escuchándolas, haciéndolas sentir que ese era su sitio porque se oyen mejor, así es como palabras como morro, ándese paseando, un vato acá, chilo, tramo, lima, marcando, jaipo, perico o chito, chirrín, soletear, nel, tuvieron su lugar en la casa del ser como llama Heidegger al lenguaje”.
Mencionó
una serie de puntos que busca sus novelas proyecten: un elemento
entrañable que lo una con su lector ideal a través de personajes con
características humanas y usar elementos sencillos como el elemento
perturbador, definido como el pequeño misterio que se resuelve al final
de la historia y que el lector no esperaba.
“La
vida del escritor es una escalinata donde los peldaños han sido
construidos por otros, están allí y hay que abrir bien los ojos, porque
unos los han puesto para subir y otros para resbalar”, culminó el autor
de seis novelas, dos libros de crónica y responsable de cinco puestas en
escena.
Luego
de que se le otorgaran las insignias correspondientes, el director
adjunto de la Academia Mexicana de la Lengua, Felipe Garrido respondió
al discurso de Mendoza a quien describió como “un escritor de fino oído
especialmente sensible a las hablas, no sólo al culichi de su Culiacán natal, sino al español del occidente, al de España y al de Argentina”.
Consideró
que Élmer Mendoza es un experto constructor de intrincadas tramas en
donde confluyen numerosos personajes, con soltura y la naturalidad
propia del buen conversador, que ha dejado claro que le gusta contar las
cosas a su  modo, incluida la costumbre de prescindir de comillas y
guiones para marcar las voces de los personajes.
“¿Quién
decide cómo debe ser el lenguaje? No las Academias, sino los hablantes.
Las Academias recogen y estudian todos los registros de la lengua, el
habla de las calles y de los bajos fondos, los usos generales, las
jergas, la más alta poesía… La oralidad ha sido siempre un pilar de la
literatura. Los grande escritores han buscado al lado de otros registros
escribir como se habla, Aristófanes, Dante, Cervantes, Quevedo,
Shakespeare, Borges, Joyce, Rulfo, Cortázar y los demás”.
Afirmó
que por su apasionado interés en la escritura y en literatura de éstos y
otros tiempos, su vocación de formar lectores y escritores y su
académica curiosidad, contribuirá enormemente a los trabajos de la
Academia Mexicana de la Lengua.

Foto: http://bit.ly/IX33ie
12MAG 

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