La historia detrás de El Exorcista

Redacción/CDMX

El Exorcista es una de las películas más famosas de todos los tiempos y este 2023 está cumpliendo 50 años de su estreno. Lo impresionante es que la novela de la cual está inspirada la película fue basada en un hecho real.

El diario The Washington Post publicó el 20 de agosto de 1949 la noticia de un joven de 14 años de Mount Rainer (suburbio a 15 km de Washington D.C.) que había sido liberado de una posesión demoniaca con la ayuda de un sacerdote católico.

Según una fuente católica había tenido que ser sometido a, entre 20 a 30 exorcismos, durante los cuales el chico se encontraba gritando groserías y frases en latín.

El joven, identificado como Roland Doe -apellido genérico que se le otorga en Estados Unidos para mantener el anonimato de las personas- comenzó a escuchar sonidos extraños que provenían de las paredes de su habitación solo días después de la muerte de su tía Tillie.

Esta mujer era cercana al muchacho, según cuentan documentos de la Universidad Católica de St. Louis y fue la misma quien lo introdujo a utilizar la tabla de ouija, un juego del siglo XIX que se convirtió en un fenómeno religioso. 

La prensa, cuenta que la familia creía que el chico estaba intentando contactarse con su tía a través de la ouija y esto había sido el desencadenante de los fenómenos paranormales que estaban atravesando.

Cuentan que veían sillas moviéndose solas, los pisos tenían marcas profundas sin explicación y la cama de Ronald se sacudía de forma extraña.

Ni médicos, psicólogos o psiquiatras podían ayudar a la familia con su problema, por lo que la madre acudió a su pastor luterano Luther Miles Schulze, quien le recomendó visitar a la comunidad católica de Washington, pues ellos contaban con experiencia en posesiones demoniacas.

La familia llegó hasta la ciudad de St. Louis en Misuri, donde entraron en contacto con la comunidad jesuita de la universidad.

Ahí, el sacerdote Raymond Bishop se interesó en la historia y la llevó a las autoridades de la institución, quienes le autorizaron hacer una visita. Bishop comenzó a llevar un diario de sus visitas y reportó los mismos acontecimientos que la familia ya contaba.

Decidió pedir ayuda al cura de la universidad, William H. Bowdern quien ya era un experimentado sacerdote. Y ambos realizaron una solicitud al arzobispo de St. Louis para realizar un exorcismo, el cual fue aprobado.

Durante marzo y abril se levaron a cabo los exorcismos. Durante ellos Ronald convulsionaba, luchaba y se contorsionaba con una fuerza física más allá de la natural. Escupía en los rostros de los 3 hombres que debían sostenerlo, en las imágenes religiosas y en las manos de los sacerdotes. Además, de que se estremecía con el agua bendita y gritaba con una voz diabólica.

Todo terminó una tarde, en la cual según reporta Bishop, Ronald con una voz distorsionada le dijo a Bowdern: “Él -Roland- solo tiene que decir una palabra más, una pequeña palabra, quiero decir una gran palabra. Nunca la dirá. Siempre estoy en él. Puedo no tener siempre mucho poder, pero siempre estoy en él. Nunca dirá esa palabra”.

Más tarde en la media noche una voz distinta salía de Ronald diciendo: “¡Satán! ¡Satán! Soy san Miguel y te ordeno Satán, y a los otros espíritus malignos, que abandonen el cuerpo en el nombre de Dominus, inmediatamente. ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!”.

Cuando el niño despertó les dijo que había sido el arcángel san Miguel quien había luchado para salvarlo y así había sido liberado.

Ronald vivió en el anonimato, pero fue gracias a un joven escritor y guionista de cine William Peter Blatty que este caso se volvió, en 1971, una novela y posteriormente en 1973 una película.

Pero, el historiador Henry A. Kelly en su libro «El Diablo, Demonología y Brujería» explica cómo este caso fue deficiente desde un inicio pues, consiguió declaraciones del Padre Bowdern en las cuales él mencionaba que no había señales de posesión diabólica reportadas antes de que comenzaron los exorcismos, pero que aun así cumplió con su labor, ya que fueron directamente las autoridades eclesiásticas quienes dieron la orden de realizar este exorcismo.

Además, Kelly menciona que esta falta de supervisión medica siembra dudas de la veracidad de los testimonios de los diarios de Bishop.

(Con información de BBC Mundo)