‘Punto de cruz’, de Jazmina Barrera

Dede la FIL Guadalajara, la autora comenta sobre algunos temas que desarrolla en su primera novela

Karen Rivera/Guadalajara

«Punto de Cruz tiene que ver con la puntada, que es la puntada primera que aprende la protagonista de esta historia que se llama Mila, coincide también con la primera puntada que aprendí cuando aprendí a bordar y me gustaba el título, porque se refiere no sólo al bordado y a esa puntada, sino también a la forma en que se entrelazan las historias de estas tres amigas que son las protagonistas del libro, cómo se entrelazan sus vidas en cierto momento del tiempo, y cómo se entrelazan también los momentos de la historia que tiene que ver con tres tiempos narrativos», señala Jazmina Barrera en esta serie de comentarios sobre su más reciente novela, publicada bajo el sello de la editorial Almadía.

Amistad

«La amistad es el eje de este libro, la amistad entre tres amigas que están en la adolescencia, creo que ese es un momento en que las amistades son particularmente fuertes, vínculos muy fuertes, porque bueno en la escuela pasamos todos los días con las mismas personas, entonces se quedan estos vínculos muy poderosos, y yo quería explorar esa amistad, en particular, entre mujeres, creo que es algo que no se ha tratado lo suficiente en la literatura y que surge de maneras particulares en una sociedad machista como la que vivimos.»

Bordado

«Es una actividad que por mucho tiempo relegó a las mujeres también al ámbito doméstico, que tenía que ver con la represión de las mujeres y; sin embargo, muchas mujeres han sabido subvertir esa represión a través del bordado. A través del bordado han sabido comunicar, expresar, crear y, a veces, confrontar, a veces contar secretos.»

Duelo

«El duelo es de lo que parte esta novela, el duelo por la muerte de una de estas tres amigas y es lo que nos lleva al recuerdo, nos lleva a tratar de recrear esa etapa en la que estas tres amigas eran una sola, en la que estaban todo el tiempo juntas y tenían una simbiosis imperfecta, pero muy fuerte y el duelo es algo que se va elaborando, a través del libro, yo creo que el bordado surge también como una alternativa para tratar de procesar ese duelo.»

Lucha femenina

En el siglo XIX fueron estas mujeres, en Glasgow, que eran sufragistas que estaban luchando por el voto de las mujeres, las que le dieron en una universidad, por primera vez, el estatus de arte, de una disciplina, de una carrera artística al bordado y estas mujeres bordaban las mantas que llevaban las marchas de las sufragistas con sus firmas, por ejemplo. Ahora yo creo que el bordado está directamente vinculado con la lucha feminista.

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