“Chèche Lavi” una historia de migración y amistad

La película recorrerá varios festivales y se espera su estreno en México a finales de este año

 

 

Guadalajara (N22/ Huemanzin Rodríguez). – Tras el terremoto que en 2010 devastó buena parte de Haití hubo una diáspora que llevó a muchos damnificados a diferentes partes de América. Brasil fue el primer país en recibir a miles debido a su necesidad de mano de obra para el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos. Muchos se movieron hacia el norte, rumbo a Estados Unidos, pero el cambio de presidente dejó a miles en el México fronterizo. El cineasta estadounidense Sam Ellison, se interesó en esto y comenzó a rodar durante dos años un documental titulado Chèche Lavi, que sigue la vida de dos inmigrantes haitianos: James y Robens.

«Pienso que el estilo de esta película no fue muy conciente —explicó Ellison— fue un acercamiento natural que vino de la idea filosófica de la película que teníamos. Pasamos mucho tiempo, pacientemente, silenciosamente, para engancharnos con los personajes principales», de acuerdo con el coproductor Abraham Ávila «lo más importante fue encontrar a alguien en la comunidad haitiana que quisiera participar activamente en la construcción de su auto representación desde una voz poética.»

James y Robens dejan atrás todo; el primero tiene familia, el otro sólo a su padre. El documental descansa, en gran medida, en las imágenes y en los silencios, en un tiempo emocional que se mide por la luz del sol y la oscuridad de la noche, entre la esperanza y la ilusión, en una patria interior que se construye con la amistad.

«Abre un cuestionamiento a qué otras multitudes migratorias necesitamos observar, revisitar lo que se ha hablado de migración y enfocarse en otros temas. En nuestro caso específicamente en las emociones de los personajes.»

Sam Ellison ha sido cinefotógrafo por muchos años, entre sus películas están Manchester by The Sea (2017) de Kenneth Lonergan. El documental Chèche Lavi es su ópera prima como director.

«Estoy muy interesado en ese espacio que hay entre el documental y la ficción, no me importa aquello que es “real” como sí me importa lo honesto. Me interesa la honestidad, la verdad poética, quizá. Sólo conocer a Robens y James y estar con ellos, determinó todo lo que sucedió después», concluyó Ellison.