“Yo soy novelista, pero sobre todo hago ingeniería narrativa”: Álvaro Enrigue

Una entrevista con el autor mexicano que publica Ahora me rindo y eso es todo, novela que presentará en la FIL Guadalajara

 

Ciudad de México (N22/Alizbeth Mercado). – Ahora me rindo y eso es todo (Anagrama, 2018) es la novela con la que Álvaro Enrigue regresa a los estantes de las librerías. El título deriva de la frase “Antes me movía como el viento. Ahora me rindo y eso es todo” que dijo Gerónimo, el jefe apache que fue aprendido en 1886 en Sonora por el general George Cook. Sí, este libro es una historia de apaches, pero no es una novela histórica.

La novela sucede en Chihuahua, Sonora, El Paso, Nuevo México y La Apachería. Gerónimo es convertido en un símbolo del poder estadounidense y es llevado como trofeo en campañas presidenciales en donde se exhibe en una jaula.

Advierto vasos comunicantes con Hipotermia y Vidas perpendiculares por la escritura fragmentaria. ¿Hay alguna intención de que existan?

Yo creo que uno siempre está escribiendo el mismo libro. Es curiosos porque esos libros los veo una pizca distintos, los libros son de los lectores, pero me parece que Hipotermia y Vidas perpendiculares bregaban con el problema del género en la literatura y más bien Ahora me rindo y eso es todo y Muerte súbita bregan con el tema del archivo, con cómo incorporar el archivo en una novela, yo soy novelista, pero sobre todo hago ingeniería narrativa; entonces veo las novelas no como una narración sino como una fórmula que hay que resolver, en ese sentido, me parece que ésta se parece más formalmente a Muerte súbita. Hay un parentesco entre Hipotermia y Ahora me rindo… que son dos novelas gringas, escritas en EEUU en mis periodos gringos, que han sido muy largos, y las otras son más mexicanas. Al final, la ficción es un arte conceptual, la obra se produce en tu cerebro, no en el mío, el lector es el artista, yo sólo planteo un mapa, una ecuación, una serie de post-its y el universo que haya dentro lo levanta el lector.

¿Podemos leer esta novela como un diario de viaje, un spaguetti western un Libro Vaquero?

Pues todo a la vez, la idea era ésa, es una road novel, es una novela compuesta por tres libros y cada uno tiene ciertas características, y también es un juego y la idea es cómo se va a resolver todo esto en una sola conclusión porque una novela debe tener una sola conclusión, tiene muchas entradas y una sola salida.

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Entre el relato, construido en tres libros, se encuentra la historia de Álvaro y su familia que viaja por los Estados Unidos.  Viven en Harlem e inician un éxodo, debido a un trámite y que la ley migratoria le impide abandonar los EEUU mientras espera su Green Card. Hay en esto un halo de reunir a la familia, su primer hijo se une al viaje, mientras narra el desmembramiento de las familias apaches. Su hijo mayor es Miquel, y los menores Dylan y Maia.  “La literatura se nutre de otros libros y también se nutre de la vida. La novela también es el testimonio de cómo una familia compuesta puede ser feliz, que es un tema de nuestro tiempo.”

El territorio se lee como un símbolo patrio, pero, a raíz de la coyuntura migrante, ¿qué pasa con los apaches y la defensa de esa tierra?

Las naciones van y vienen, vivimos bajo la mitología del Estado-Nación, hay la superstición de que las naciones son eternas. En el siglo XIX, con el decreto de la muerte de Dios, es sustituido por la patria y algunas otras cosas, en otros casos por el arte, cada quien su rollo, en ese sentido tenemos la impresión de que las naciones son monolíticas pero no, las naciones van y vienen, Estados Unidos no va a existir para siempre, México no va a existir para siempre.

Por supuesto, si escribes sobre naciones originarias de América, tendrías que ser un monstruo lleno de insensibilidad para no notar el problema político que obviamos todos los días: que los criollos estamos ocupando el territorio, es decir, esta tierra había quien la ocupaba antes. No es el caso de los apaches porque venían de Norte América y ocuparon la nación que fue La Apachería del siglo XIX, llegaron en el siglo XVI, un poco antes que los españoles.

Las naciones son móviles, tal vez todos estos alegatos sobre “debes trabajar en Tijuana o no porque eres hondureño” sean un poco ridículos considerando que las fronteras no existen, las naciones son una entelequia, existen, como decía José Emilio “ciertas calles” lo demás es un programa político y es el sistema para cobrarte impuestos, punto.

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Además de Gerónimo, Camila es un personaje que huye en el desierto. Se casa con Leopoldo Ezguerra y viven en un rancho en Casas Grande. Leopoldo muere y deja sus bienes a sus tres hijos. Sólo regresa uno que se casó con una cuáquera. Un día el heredero y Pedro, un peón, matan a un apache. Los apaches se vengan de forma violenta y matan a todos en el rancho. Camila huye, pero es raptada. Juan María Zuloaga, su papá, una falsa monja Elvirita, Corredor (un rarámuri) y dos hermanos yanquis, que estaban presos, van al rescate de Camila. Camila siente miedo, “Camila nunca se gustó ni tuvo nada. Contaba desde chica con la conciencia de que si quería ser competitiva en las lides del cortejo tendría que trabajarse una oportunidad que no le caería del cielo: ganársela como se había ganado el sustento en el internado, con las manos”.

Entre los mexicanos, “apachis” y estadounidenses hay una crueldad evidente, ¿por qué dibujar este ambiente?

El siglo XIX es un siglo salvaje y a mí me interesaba mostrar, por supuesto, las atrocidades que hicimos tanto mexicanos como gringos contra la nación apache pero no quería que los apaches aparecieran como “un buen salvaje” como decimos, es decir, el intercambio de violencia era mutuo y venía de todos lados hacia todos lados y todo el mundo lo aplicaba.

La tradición de la tortura en México es añeja y tiene varias fuentes y creo que tenemos que asumir eso en la discusión. Entonces, la violencia que los apaches ejercen en el cuerpo de una mujer, en el personaje de Camila aparece ahí como una meditación de “nadie era inocente en esta guerra” y también como una afirmación con el hecho de que la historia de México y Estados Unidos está escrita infringiendo dolor en el cuerpo de las mujeres y es un tema muy actual.

Cuando me dicen que es una novela histórica me quedo callado porque no es mi papel definir mi propio trabajo, pero es una novela que habla sobre nuevas migraciones, nuevos nacionalismos, sobre la infringir dolor de una manera heterodominante, preocupaciones que me dan todas las mañanas, como a todos.

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El lenguaje, la historia deconstruida en literatura y ficción que se entrecruza con escenarios como el desierto y las nieves crueles e infinitas. La novela se dibuja con la construcción de un paisaje que es la frontera entre los Estados Unidos y México.