Kubrick a través de la mirada de Alberto Chimal

  • 2001 es una película que cuando se lanzó centró su campaña en el ambiente futurista y las máquinas, pero después de las primeras semanas de exhibición resultó que quienes preferían verla no eran adultos, como se pensó, sino jóvenes”: Alberto Chimal.


Por Malinalli Galván


Ciudad de México, 23/01/17 (N22).- Dentro de las actividades en torno a “Stanley Kubrick: La exposición” que se presenta en
la Ciudad de México, el jueves 19 de enero se llevó a cabo la primera
sesión -y a la vez la inauguración- del ciclo de “Kubrick a través
de la mirada de los escritores mexicanos”, en la que Alberto Chimal comentaría la película 2001:
Odisea del espacio
, que data de
1970 y que es uno de los grandes clásicos del cine de ciencia ficción, obra que continúa conquistando nuevos públicos, como se comprobó este jueves 19 en la
Cineteca Nacional.
Según palabras del
propio Chimal: “Hace falta verla con más atención, detenidamente, por eso se debe
ver en pantalla grande, porque en pequeño formato se escapan muchos de los
detalles visuales, además hay que verla varias veces, para observar todo lo que
no se dice”. Desafortunadamente la intervención del escritor no duró más de 3
minutos, pues los asistentes pedían a gritos que cesaran los comentarios y
dieran paso a la proyección, lo cual sucedió.
Sin embargo, Alberto
Chimal accedió compartir en entrevista sus opiniones con Agencia N22, y nos brindó una lúcida plática en la que aportó elementos
para apreciar mejor a este cineasta, algo que los fans de Kubrick no supieron
aprovechar.
Odisea 2001, “el viaje definitivo”

¿Es 2001 todavía un clásico insuperable?
-Es una de las películas de Kubrick
más importantes, no solo porque muchos críticos la ponen en la lista de las
mejores, sino porque tiene una influencia en la cultura popular, en la cultura
más allá de la “alta cultura”, porque sin dejar de ser un gran artista siempre
se ocupó de lograr un impacto en el público. Odisea 2001 es uno de sus más grandes logros porque logró llegar a
un nivel, no visto en los años 60, de una mezcla de ambición y de atrevimiento artístico,
junto con la atracción al público.
¿El espacio, conquistó a la cultura popular?
-Sí, 2001 es una película que cuando
se lanzó centró su campaña en el ambiente futurista y las máquinas, pero después
de las primeras semanas de exhibición resultó que quienes preferían verla no eran
adultos, como se pensó, sino jóvenes que venían de la contracultura de los años
60 y que estaban muy interesados en las ideas de la expiación de la conciencia,
la contemplación del universo, la trascendencia filosófica y religiosa, más
allá de las normas establecidas de la época. Entonces el lema de la película se
cambio a “el viaje definitivo”, un viaje no sólo estelar, sino de drogas,
porque esas visiones eran tan impresionantes que a muchos les parecía la
materialización de esos viajes de expansión de la conciencia.
¿Ayuda a entender mejor la película si se lee el libro?
-En Odisea 2001, el libro y la película acaban siendo cosas muy diferentes.
A Arthur C. Clarke le interesa tener un explicación lógica de lo que ocurre y
centra su atención en el progreso material y tecnológico, lo que se encuentra
en la novela, en cambio en la película se va más allá del argumento, porque es
una experiencia visual por encima de cualquier cosa, en el filme faltan todas
la explicaciones que se dan en el texto original, de hecho en una primera versión
de la película había un prólogo donde se daban muchas de estas explicaciones y
Kubrick decidió cortarle por completo, porque a él le interesaba más mostrar las
posibilidades visuales, confiando en que el público descifraría lo que está
implícito en las imágenes, y que sacaría de ahí sus propias conclusiones.
Kubrick siempre partió de
libros para hacer sus películas…
-Casi todas las obras de Kubrick, salvo dos, son adaptaciones. Lo
que a él le interesaba era contar con una muy buena historia para hacerla base
de una película, trabajar sobre una historia ya establecida y sobre eso hacer
un discurso visual, que la complementara o como punto de apoyo para ir en otra
dirección, sus adaptaciones nunca son absolutamente fieles, siempre se tomas
licencias, cambia el tono o partes del argumento. Kubrick sólo le era fiel al
cine. Creo que no se le puede reprochar nada a esas adaptaciones como cine, sus
obras no valen por ser adaptaciones, valen como películas.”
Pasar de la literatura al cine…
-Stanley Kubrick desarrolló una teoría
propia para explicar cómo hacía sus adaptaciones, a él le interesaba tener lo
que él llamaba “unidades indestructibles”, es decir fragmento de argumento que
pudieran funcionar perfectamente bien, sostenerse por sí mismo sin ninguna
ayuda y que había que tener entre cuatro y seis de ellos en una película. En 2001,
se distingue perfectamente: el pasado prehistórico; el descubrimiento del objeto
en la luna; el viaje hacia Júpiter (y la catástrofe con la computadora) y la
llegada a Júpiter y el paso al más allá, cada una se distingue y se sostiene muy
claramente, tiene un planteamiento, desarrollo y conclusión, y se puede
entender en lo particular.
Cuál sería tu reflexión final…
– Hay que ver buen cine, es de las pocas actividades en la vida que
pueden dar al mismo tiempo entretenimiento y toda una gama de posibilidades de enriquecimiento
y expansión de nuestra propia vida y, cuando estamos frente a la obra de uno de
los grandes directores, más todavía. Hay que ver a los grandes cineastas, que
no siempre son los que están de moda o en cartelera, pero siempre están ahí
esperándonos y vale la pena encontrarlos.

El ciclo “Kubrick a través de la mirada de los escritores
mexicanos” está organizado por el British Council y la Cineteca Nacional, en
colaboración con la Dirección de Publicaciones de la Secretaría de Cultura y la
Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes. La
segunda película comentada será Lolita, y la escritora invitada es Ana Clavel.
Jueves 27 a las 20: 30 horas en la sala 2 de la Cineteca Nacional.

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