Srečko Kosovel (1904-1926): la madurez de la juventud

  • Su obra poética se divide en tres etapas: impresionista, expresionista y constructivista, aunque contiene elementos dadaístas, surrealistas y futuristas.


Por César Abraham Navarrete Vázquez
Distrito Federal, 30/03/15, (N22).- El poeta, ensayista, crítico y publicista Srečko Kosovel, nació el 18 de marzo de 1904 en Sežana, población ubicada en la meseta del Kars, cuyo margen
occidental ha fungido históricamente como frontera étnica
entre italianos y eslovenos. Años
más tarde, el autor evocaría el paisaje de esta región, lo que le valdría el sobrenombre de «El poeta del Carso».
Se trasladó a Liubliana para cursar la secundaria.
Posteriormente estudió letras eslavas, románicas
y filosofía en la universidad de la ciudad. Participó de diversas revistas como colaborador, editor y por ello se relacionó con
autores que lo introdujeron en las vanguardias artísticas que surgían en la época.
Su prematuro fallecimiento no sólo interrumpió su desarrollo como individuo —ya había dado indicios de tender a la izquierda—, sino que también truncó un fructífero período de creación literaria —en vida publicó menos
de cuarenta poemas, aunque se han recogido testimonios de que escribió más
de mil.
Los críticos dividen su obra poética en tres etapas: el impresionismo, el
expresionismo y el constructivismo. Sin embargo, su poesía se impregna de elementos dadaístas, surrealistas y futuristas, movimientos que
surgieron a partir de los cambios que experimentaba el continente europeo y que
repercutirían no sólo en la ideología, sino también en la geopolítica: el poeta nació en un territorio multiétnico que pertenecía al Imperio austrohúngaro, que lo impactó profundamente en tanto testigo presencial de la
Primera Guerra Mundial, y a su muerte, la Italia fascista se anexó el litoral esloveno, con lo que comenzaría una feroz persecución eslava en la región.
Srečko,
que en su lengua materna significa «el afortunado»,
murió el 27 de mayo de 1926 en Tomaj, el poblado en
que pasó su infancia, a los veintidós años
de edad, después de la complicación de una gripe mal tratada que degeneró en meningitis.

En las décadas posteriores a su deceso, Kosovel —a quien se le denominó como el «Rimbaud esloveno», debido a que compartía algunos rasgos; la precocidad, por ejemplo,
con el enfant terrible de Charleville—,
se convirtió
en un símbolo para su gente mientras ésta defendía su identidad bajo la Yugoslavia de Josip Broz
Tito.
 En el viento se balancea*
Mi vida se balancea en el viento
como las hojas sobre el enrejado,
en el brillante y tempestuoso viento otoñal.
En la tormenta suena un piano
como las olas sobre la playa.
Las nubes oscuras persiguen el viento.
Mi corazón alberga un espejo negro.
Cuando me asomo en él,
mi rostro se atenúa, arde, lastima,
como lo hago yo mismo,
en las horas solitarias que conozco.
Mi vida se balancea en el tempestuoso
viento otoñal que atraviesa los campos.
*Traducción del esloveno al español: César Abraham Navarrete Vázquez

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