«Los temas no se escogen, crecen en el cuerpo y demandan expresión»: Lola Lince

  • La coreógrafa mexicana asegura que los mexicano se han apropiado de la danza butoh para crear su propia expresión
  • «Yo siento que el butoh es como una vía o camino que te lleva a romper con esta dualidad occidental de alma/cuerpo; donde puedes regresar a una especie de unidad primordial» 

Por Abril Palomino

Distrito Federal, 04/06/13, (N22).– Lola Lince inició sus estudio de ballet clásico en
Guadalajara, Jalisco, en 1978 y en 1985 alcanzó el rango de solista de la
Compañía de Bellas Artes de Jalisco. Se enfrentó a las técnicas establecidas de
la danza sólo para reafirmar su convicción de que lo espiritual en la danza se
opone a todo tipo de manipulación mecánico utilitario. En 1990 se abre a la
búsqueda de una nueva percepción del cuerpo sin ligarse a ningún vocabulario
coreográfico. Desde entonces, Lola está convencida de que los temas no se escogen,
crecen dentro del cuerpo y van demandando expresión.
En 2004 comenzó a colaborar con la coreógrafa y bailarina
Natsu Nakajima, quien pertenece a la primera generación de bailarines del
movimiento “Ankoku Butoh”, el cual representa una clara rebeldía ante la
occidentalización de la posguerra y una necesidad expresiva en donde se
fusionan los principios del teatro clásico japonés, espiritualidad y elementos
rituales.
Lince en el 2012 fue invitada a participar en el Festival
ULLS en Barcelona. Ha recibido diferentes apoyos y distinciones a su
trabajo artístico. En 2006 ingresó al Sistema Nacional de Creadores de Arte del
Fonca, del que actualmente forma parte dentro del Programa de Creadores
Escénicos con Trayectoria.
La agencia de noticias N22, tuvo la oportunidad de charlar
con Lola Lince acerca de este festival, La Compañía de Danza Experimental y la
disciplina dancística llamada Butoh.

¿Cuál fue la respuesta
del público ante la obra
Estudios y fragmentos del sueño en el Festival de
Danza Butoh?
Fascinante, un público muy interesante, joven, receptivo
curiosamente. Realmente extraordinario saber que se quedaron setenta personas
afuera, honestamente es que a veces la danza tiene poco público y con esta
respuesta ante la apertura esperamos que así siga, con esa potencia.
¿Qué hay con respecto
a las presentaciones de las coreógrafas restantes?
Todas las presentaciones cuentan con un buen nivel
internacional, pero lo que me parece destacable es cómo los mexicanos nos
vamos apropiando de esta danza (Butoh) con nuestras propias herramientas
encontrar una forma expresiva. Esto me parece muy interesante a nivel de
creación, es decir, la detonación de estos encuentros en nuestro bagaje como
mexicanos.

El butoh es una forma expresiva que nació a finales de los años
cincuentas del siglo XX, como una rebeldía en contra de las técnicas muy tradicionales
japonesas, las cuales buscaban encontrar otro cuerpo japonés sin tanta
codificación de tradición milenaria. De la misma forma la rebeldía se generaba
contra la imitación de formas americanas, ya que en ese momento Japón se
mostraba como “perdedor” de una guerra, el creador del butoh propuso una “indagación”
a través del cuerpo japonés. Estos precursores del butoh pretendían abrir campo
para poder encontrar un modo de expresarse totalmente contemporáneo, desde una
modernidad que era impensable en Japón.
Para Lola Lince el butoh es un camino de autoconocimiento e
introspección: “Yo siento que es como una vía o camino que te lleva a romper
con esta dualidad occidental de alma/cuerpo; donde puedes regresar a una
especie de unidad primordial y se vuelve un peregrinar casi religioso en el
sentido de religar lo que está suelto, un peregrinaje para encontrar una
espiritualidad perdida en occidente. El butoh como lo concebía el creador Hijikata
Katsumi es de alguna manera ir adentro de una gran zambullida a las profundidades
del cuerpo y ser movido desde allí, un trabajo de vida. Tiene que responder a
una necesidad muy personal y obviamente no a todos los bailarines les interesa”.
En el butoh se manejan conceptos “encontrados”. La
concepción occidental los refiere como contrarios pero en el oriente y
específicamente en el butoh estos conceptos son unificados. “Realmente tendemos
a vivirnos como dentro de esta polaridad de contrarios y en realidad es un
complemento. La noche y el día, la oscuridad y la luz, es uno mismo, es un
complemento, no son antagónicos. De alguna manera hay mal entendidos cuando se
habla de esta danza. Eugenio Garba, este investigador teatral increíble siempre
hacia la metáfora de que «la oscuridad es
el camino, la luz es el lugar».
Uno va siempre a tientas, como un ciego intentando llegar a ese punto de luz.
Si hubiera luz todo el tiempo se perdería todo el misterio del mundo y si
hubiera oscuridad todo el tiempo seriamos ciegos. Este tipo de metáforas
resuenan en todas las culturas; descender a la oscuridad para ascender a la
luz. En el butoh se hace especial énfasis en la oscuridad, en el camino hacia
adentro, es muy inmanente” señaló Lola Lince.

Hace algunos años, Natsu Nakajima dio
algunos cursos de danza butoh en Oaxaca y comentó en una entrevista que los
mexicanos no comprendían y quizá nunca podrían comprender esta danza ¿Tu
considerarías que los bailarines mexicanos han logrado comprender esta
disciplina o sigue habiendo una ruptura?


El problema aquí es que hay una puerta cultural que es
imposible abrir o acceder, pero hay otra puerta que es la del cuerpo por donde
tú puedes entrar, transitar y llegar como a ese fondo de donde surge esa
expresión y que resuena en lo que es cualquier cultura y cualquier cuerpo. Tú
puedes entrar como mexicano, japonés, irlandés y abrevar y encontrar puntos de resonancia
con culturas bien distintas.
El error es querer imitar justamente desde la puerta
cultural, para mí eso es inaccesible y nunca lo he pretendido ni lo he
intentado ni me interesa. Uno viene desde otro contexto, bagaje o circunstancia
y lo interesante para mi es encontrar esa cuestión colectiva que si no une y
nos conecta y desde ahí generar tu propia propuesta de creación, es un trabajo
que suena fácil pero la verdad es que cuesta la vida porque es más fácil
aprenderte un código  o un vocabulario,
algo que ay existe. Lo otro te demanda una búsqueda en la oscuridad y ese es un
trabajo de vida. 
Si tú quieres aprender en un taller de danza Butoh el código
que a los maestros les ha costado la vida, es un absurdo. En un taller de danza
Butoh puedes aprender la pasión del maestro, buscar tus detonantes para poder
generar desde ti mismo tu propio proceso de creación. Encontrar la llave para
poder adentrarte y hurgar en ti mismo, no imitarlo ni copiarlo de los maestros.
Yo sé que Natsu se desespera mucho, en un taller es muy difícil que la gente
pueda aprenderlo pero muy probablemente e posible que se pueda sembrar la
inquietud por buscar los detonantes y puede ser que las técnicas con las que
nuestros cuerpos han ido aprendiendo (que son técnicas occidentales) pueden ser
muy interesantes para ir a ese lugar.
Actualmente la Compañía de Danza Experimental forma parte
del proyecto “Tres a la Tres” en cual se impulsa a las compañías pertenecientes
al proyecto a hacer presentaciones en comunidades y poblados muy alejados de la
urbanidad en los municipios de Guanajuato, Jalisco y Michoacán. Este trabajo ha
representado enormes satisfacciones para Lince “Estamos encantados, es meterse
a caminos difíciles, es como salirse de la carretera literal y metafóricamente,
enfrentándonos muchas veces a circunstancias bien diversas y difíciles. Hemos
tenido respuestas increíbles a nivel recepción, en otras hemos llegado a gente
que jamás entraría a un teatro, nos enfrentamos muchas veces a la indiferencia
pero también muchas otras a la empatía e interés sin que haya un trabajo previo
de sensibilización. En algunos lugares vamos como pioneros abriendo brecha y en
otros e das cuenta de que sin que haya esta exposición como otras formas hay
una recepción increíble. También una característica a la te enfrentas en estos
espacios es al espectador móvil, las obras y los espectadores
se encuentran y muchas veces no lo hacen, esto para como todo el arte, conectas
o no con algo y no depende de que tan expuesto o informado estés, es una
cuestión a nivel vibración o llámalo
como quieras. Es una experiencia agotadora pero a la vez motivante y estimulante
sobre todo para que no se quede ahí, para que se abran más caminos para más
comunidades y más compañías. También nos encontramos con interés por aprender y
desarrollar esta danza, actualmente se imparte un taller por estado, pero
evidentemente no es suficiente, espero poder abrir más talleres”
Por lo pronto la Companía Experimental de Danza solo se
encuentra trabajando en este proyecto y tuvo una única presentación en la
Ciudad de Mexico en el Festival de Danza Butoh el pasado miércoles 29 de mayo,
mientras tanto se preparan para una gira en Budapest en septiembre.
13MAG 

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