Atenderá INAH fragmentos de retablo de Yucatán

Fragmentos
Distrito Federal, 04/01/13 (N22).-
Más de 250 fragmentos de retablos, nichos, ornamentos y esculturas, testimonios de la destrucción que sufrió la Catedral de Mérida hace casi cien años, durante la Revolución Mexicana, serán sometidos a un minucioso proceso de restauración, a fin de integrarlos al nuevo discurso museográfico del Museo Regional de Antropología de Yucatán “Palacio Cantón”.

Las piezas, que se exhibirán por primera vez en dicho recinto, custodiado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), datan de los siglos XVII y XVIII y destacan por su predominante estilo barroco.       
De acuerdo con la restauradora Giovana Jaspersen, responsable del proyecto, “de manera preliminar a la intervención se da coherencia a los fragmentos, con el objeto de determinar cuál corresponde con cuál, conocer su estado de conservación y saber qué partes tienen potencial para ser incluidas en el discurso curatorial del Palacio Cantón”.
También, dijo, se realiza el registro fotográfico y escrito de los objetos, además de la investigación histórica para identificar su procedencia o recuperar aspectos de su devenir; será en la etapa final del estudio cuando se determinará qué piezas serán sometidas a una restauración integral.
La especialista del Centro INAH-Yucatán recordó que “en 1915 hubo una fuerte destrucción en la Catedral de Mérida debido al conflicto entre la Iglesia y los revolucionarios; los rebeldes irrumpieron en el templo y destruyeron retablos, decapitaron esculturas y prendieron fuego al Altar Mayor.
“Se sabe —continuó— que algunas familias yucatecas tomaron varios de esos restos para hacer muebles, y otros más fueron llevados a la bodega de un museo, posteriormente, tales elementos fueron adaptados para exponerlos en el recinto, dicho armado se hizo sin coherencia ni sentido alguno”.
La restauradora Giovana Jaspersen puntualizó que en Yucatán la historia de los museos es muy temprana; el primero se creó en 1871 y tuvo diversas sedes en la ciudad de Mérida. Por algunas imágenes que se han recopilado se cree que las piezas de los retablos estuvieron exhibidas —en los años 20— en el Museo Yucateco, que se albergaba en el Antiguo Hospital de San Juan de Dios, situado en un costado de la Catedral.
El conjunto colonial de restos de retablos, ornamentos, esculturas y nichos, se integra en total de 252 fragmentos de madera de variadas proporciones, que van desde los 3 cm hasta los 3 m de largo.
Algunos vestigios poseen decoraciones en hoja de oro, característico de la época barroca en México, “aunque en el caso de Yucatán estilísticamente es muy diferente al centro del país, ya que es más sobrio y juega más con los fondos lisos policromados”, refirió la restauradora del INAH.
La mayoría de los elementos presentan motivos de plantas y flores que se entrelazan con algunos frutos, también hay columnas salomónicas (forma helicoidal) y de fuste liso. En el caso de las esculturas se tienen registradas cinco sin cabeza: un Cristo, dos vírgenes y las dos restantes no se han podido identificar porque carecen de atributos.
A fin de poder hacer asociaciones de las esculturas, identificarlas y saber, quizá, a que retablo pertenecieron, la restauradora Giovana Jaspersen indicó que se efectúa un proceso de documentación, mediante el cual se buscan imágenes de la Catedral de Mérida antes de la destrucción.
Hasta el momento, adelantó, se ha determinado preliminarmente que provienen de cinco altares distintos, la mayoría de la Catedral, “pero no podemos descartar que algunos pertenezcan a otros templos, eso se sabrá con el avance de la investigación”.
Respecto al estado de conservación de los fragmentos, la especialista especificó que las policromías presentan deterioro por las malas condiciones de resguardo que tuvieron, además de afectaciones causadas por las modificaciones y armado del que fueron objeto las piezas, en la segunda década del siglo pasado.
“Por ejemplo —citó Giovana Jaspersen—, a una talla que tenía un faltante en la esquina le clavaron un fragmento que no correspondía; a varios nichos les colocaron molduras a los costados y añadieron tablas para lograr armar algo aunque no tuviera relación”.
En el caso de la policromía de los fragmentos,  señaló que en algunas está estable, mientras que otras presentan repintes blancos que permitieron la conservación de la pintura original; en otros casos hay madera expuesta por la pérdida total de color.
Por lo pronto, dijo la restauradora, “vamos a comenzar a evaluar la porción del acervo que va a formar parte del guión, estas piezas recibirán un proceso de restauración completo y el resto se van a registrar e inventariar, y finalmente se depositarán en la bodega del Museo Regional de Antropología de Yucatán ‘Palacio Cantón’.
En lo que toca a la restauración,  Giovana Jaspersen consideró que comenzará en los primeros meses de este año, cuya tarea implicará el desarrollo de procesos generales de intervención, como limpieza, consolidación, fijado de policromía inestable, eliminación de algunos repintes y reposición de faltantes.
“Por el momento no podemos asegurar si vamos a armar algo o no, sabemos que hay elementos de los que hay un mayor número de piezas, por ejemplo de un altar tenemos 38 fragmentos (sin contar las columnas), sin embargo, no podemos estar seguros que se trata de uno o dos con características muy similares.
“En cuanto a la exhibición de las piezas, lo que en realidad nos interesa es mostrar las dos historias: la relativa al arte en madera del periodo virreinal, y otra sobre el devenir de los objetos mismos y la destrucción de la que fueron objeto hace casi cien años”, concluyó la especialista del INAH.
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