Celebran el centenario de Justo Sierra, uno de los forjadores de México

  • Abogado de profesión y dramaturgo por elección, nació el 13 de septiembre de 1848 en Campeche

Distrito Federal, 13/09/12 (N22).- Durante su vida destacó como escritor y político; fue también un periodista liberal quien luchó al lado de Benito Juárez. A Justo Sierra se le considera uno de los forjadores del México moderno. A él se debe el establecimiento del primer sistema de educación pública en nuestra nación, y la reorganización de la Universidad Nacional, en 1910.

En ocasión de su centenario a celebrarse este 13 de septiembre, Conaculta recuerda a este mexicano de excepción cuya trayectoria y aportes resultan cruciales para el desarrollo del campo educativo en nuestro país.
El historiador Javier Garcíadiego, autor del ensayo “De Justo Sierra a Vasconcelos. La Universidad Nacional durante la Revolución Mexicana” (Historia mexicana, v. 46, no. 4 (184) (abr.-jun. 1997), p. 769-819), comenta en breve entrevista que Sierra fue el único que logró pasar dignamente de la dictadura de Porfirio Díaz al gobierno post revolucionario, y que fue uno de esos hombres de conciliación política que dieron forma a la actual nación.
“Junto con otros personajes de su época, creó y desarrolló un proyecto de creación para el país que contemplaba desde la cultura hasta la civilización más avanzada; fue un hombre que pugno por la consignación, por un gobierno respetuoso de todos los aspectos de la vida pública”.
Abogado de profesión, dramaturgo por elección. Durante el porfiriato Sierra fungió como subsecretario de Instrucción Pública: “Fue un hombre que se dedicó toda su vida a ella, desde que era un diputado joven, ya que desde 1881 propuso la creación de una universidad nacional. No lo logra, pero sobre todo reconoce que el país no tenía en ese momento un sistema educativo que justifique la creación de una universidad, así que desde ese instante se dedicó a crear un sistema que abarcara todo los niveles. Esa es una deuda impagable que México tiene con él”.
Sierra inició sus estudios en la ciudad de Mérida, Yucatán, para posteriormente terminarlos en la ciudad de México, a donde se trasladó su familia cuando murió su padre; algunos de los colegios en los que estudió fueron el Liceo franco-mexicano, y en el Colegio de San Ildefonso, donde se reveló su vocación literaria.
Se recibió como abogado en 1871; mientras que sus primeros ensayos literarios comenzaron a aparecer en 1868; poco después entró en la vida pública del país. En esos años, probó suerte en el drama con la obraPiedad y en la novela con El ángel del provenir.
Fue varias veces diputado al Congreso de la Unión, y magistrado de la Suprema Corte de Justicia. Se dio a conocer en 1868 con los poemas Playera y las Conversaciones del domingo que aparecieron en el periódico El Monitor Republicano. Ocupó durante algunos años la cátedra de Historia en la Escuela Nacional Preparatoria para la que escribió un libro de texto. Fue uno de los directores de la Revista Nacional de Letras y Ciencias(1889-1890) y colaboró en las principales publicaciones periódicas de su tiempo.
Fungió como titular de la antigua Secretaría de Justicia e Instrucción Pública y Bellas Artes (1905), cargo que desempeñó hasta 1911, cuando fue designado Ministro Plenipotenciario de España.
Justo Sierra murió en Madrid el 13 de septiembre de 1912. Ejerció una gran influencia en los medios intelectuales de su época; una vez muerto Ignacio Manuel Altamirano fue el maestro que orientó a las nuevas generaciones.
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