Ridley Scott, un genio en las buenas y en las malas

  • El 13 de junio se presentará Ridley Scott: la transparente visualidad del cine, del crítico Ignacio Herrera, a las 19 horas en la Fonoteca Nacional. Además del autor, participarán Andrés de Luna y Fabiana Perzabal
Por Alyna Correa
Ciudad de México, 12/06/12, (N22).- ¿La hora exacta? No lo recuerdo bien, por el sofocante calor que invade cada centímetro de mi cuerpo y de otras cincuenta personas más, provocado por el exceso de gente que sube y baja del metro, empujando a diestra y siniestra todo obstáculo que se le presente.
Cargando bultos de mercancía y de ilusiones, con la esperanza de que hoy sea un buen día, me hace pensar que no pasan de las diez de la mañana, ¿el día? 8 de julio. Ya sentada en un descuidado y solitario asiento, mi mente se apodera del espacio y tiempo imaginando aquel estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas, sentado al lado de mí, apartado de la multitud como yo, escapando del ruido y la vida ordinaria, abandonando la tierra de los mortales para sumergirse en la cultura del séptimo arte, teniendo como cómplices sus paradójicas confesiones cinéfilas y su pasión por lo inesperado, sin imaginar que aterrizaría en la estación del metro Insurgentes, veintisiete  años después, acompañado de un libro que contiene sus aventuras titulado Ridley Scott: la transparente visualidad del cine. Me refiero a él, a Ignacio Herrera Cruz.
Ignacio Herrera nació en la Ciudad de México en 1961. Fue crítico de cine del periódico La Jornada, donde también escribió ensayos en los suplementos La Jornada Semanal, y La Jornada Libros (1985-1989) con un breve retorno en 1992. También cubrió la crítica de cine en el suplemento del desaparecido El Nacional desde 1989 hasta 1992, y también en el suplemento cultural El Ángel del diario Reforma.
También ha escrito ensayos sobre temas culturales en las revistas como Intolerancia, Cambio y Nexos.
Herrera Cruz participó como especialista cinematográfico en los libros del año 1991 y 1992, editados por El Nacional y recibió la beca Fulbright-García Robles por la Universidad de Arizona. (1992-1994).

Confesiones de un cinéfilo

“Los finales se construyen a partir de una reflexión relativa a la finalidad propia del alma humana y de sus partes, al igual que la concepción de la felicidad como el fin último de la actividad humana. Como Thelma and Louis en Un final inesperado, película que enfatiza el principio y el fin de una relación exorbitantemente compleja, cuando ella decide largarse para liberarse de un mal que le hacía bien, con el único fin de volver a renacer”. Estas fueron las palabras de Herrera Cruz, con las cuales se rompió el silencio en esta entrevista, en medio de un tremendo calor que minutos antes se había propagado en todo el auditorio de Conaculta, en uno de los recintos de sus oficinas en Reforma. Así comenzamos esta charla:
Alyna Correa (AC): Ignacio, Ridley Scott: la transparente visualidad del cine es una crítica fílmica de las obras más representativas de este cineasta, cautivando al lector, partiendo de un punto divertido hasta un punto sobrio y paradójico. Ahora bien ¿cómo fue que nace este libro?
Ignacio Herrera Cruz (IHC): Llegó en un buen momento. Cuando me puse a revisar mi archivo y me di cuenta que tenía mucho material de Ridley Scott y dije: ‘bueno, hay que darle una unidad temática al lector, porque quería plasmar en este ensayo algo popular, algo que no sólo fuera para especialistas’.
“Desde su primera película, Ridley Scott es un director brillante, le pone un merengue muy bonito a su pastel, aunque el relleno esté horrible en algunos casos, pero eso mismo hace que sea un director magnífico, la gente ama sus peores películas pero también tiene sus buenas cintas.”

El quehacer del “todólogo”

Herrera perteneció a una generación forjada en la vieja Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde se acostumbró a valorar y amar el cine atreves de las sesiones en los cine clubs, las visitas asiduas a la Cineteca y el aprendizaje bajo dos excelentes maestros: Gustavo García, quien lo guió con una innumerable cantidad de libros, enseñándole a apreciar los puntos finos de las películas, tanto en charlas de café como en sus análisis de Sábado y en Unomásuno; y Jorge Ayala Blanco, a quien había seguido a través del tiempo mediante sus ensayos en La Cultura en México.
AC: Durante todo este tiempo hemos seguido su trabajo, encontrándonos con críticas perfectas sobre Sherlock Holmes, Indiana Jones, Katy Perry y hasta Lady Gaga ¿Qué similitud encontró en la mayoría de estos personajes tan estrafalarios, con un personaje que a estas alturas se está haciendo leyenda en la pantalla grande?
IHC: Lo que pasa es que al estudiar comunicación tienes que ser un ‘todólogo’, saber de política, cine popular-mexicano. En realidad tú eres un ‘todólogo’, tú haces y tratas de darle un contexto a fenómenos que parecen importantes. Con el paso del tiempo te das cuenta que todo va cambiando.
“En una  generación previa a la mía eras culto si leías a Carlos Fuentes y Juan Rulfo, eras un ignorante si te gustaba el cine de luchadores. ‘¡Hey¡ ¿a ti te gusta el cine del Santo?’, sin saber que al pasar los años, el cine del santo se daría a conocer por todo el mundo. Con el tiempo se empezaron a dar cuenta que todas las manifestaciones de cultura son algo importantes y la gente fue recuperando sus mañas, por ejemplo Tin-Tan, en la década de 1940 era un cómico populacho que no tenía nada, pero cuando pasó el tiempo la forma en la que se vistió y manejó el lenguaje hizo que te dieras cuenta que era algo intelectual.”
AC: ¿Es así como da a entender que cada generación reconstruye el cine a su manera?
IHC: Exacto. Scott fue muy importante por tres películas, Alien le da un impulso importante al cine de ciencia ficción que lo actualiza al cine normal de la década de 1960. Blade Runner es una película que tuvo un costo enorme de 30 millones de dólares, que fue un verdadero fracaso comercial. En esa película habla sobre androides que van a colonizar el espacio exterior en el año 2019, cuando fue filmada en 1982. Estamos hablando de 30 años, donde según Scott los androides iban a colonizar el espacio, y  no olvidemos la cinta de Gladiador.
AC: Haciendo énfasis en la película Alien, el octavo pasajero, filmada en 1979. Cabe señalar que Scott es una gran cineasta, pero también es un magnífico publicista. ¿Qué sujeto de sus películas corresponde a la sacudida sensorial de la retórica publicitaria? ¿En este apartado se está refiriendo al éxito monetario que obtuvo Alien en el mercado, la cual generó grandes franquicias como novelas, comics, videojuegos juguetes etcétera, o se encaminó más por la sublimación publicitaria?
IHC: Alien es una película del horror masculino al dominio femenino, ¿por qué? Porque cuando sale el alien del hombre es un embarazo masculino; segundo, Scott utilizó mucho los colores, el color verde, que en ese tiempo significó peligro. Alien fue un gran negocio y se notó mucho en el mercado.

Lo que le hace falta al cine nacional

AC: Juré no hacerle esta pregunta, puesto que ha de ser la pregunta del millón para un crítico de cine, mencionaba en su ensayo la buena calidad cinematográfica en países de primer mundo como lo son Francia, India y Japón. ¿Qué le hace falta al cine mexicano para poder competir con ya mencionados países?
IHC: El cine mexicano se dio en los años setentas y ochentas del siglo XX, dándose entre el público que podía pagar el precio del boleto y la entrada al cine, aunque sea para ver películas de ficheras, luchadores y asesinatos. Ahora es todo lo contrario, el cine ya es muy caro, te gastas 80 pesos por mínimo en una entrada, y ya ves es carísimo, y a menos que sepas que la película es buena, ejemplo Avengers, sí apostarías por el cine, pero de ahí en fuera no. Ahora, en otros países lo apoyan, el cine para ellos es una costumbre, una tradición, es una cultura.
“Por otra parte, no creo que la solución sea el apoyo gubernamental, porque estás filmando para tus cuates aunque Conaculta se moleste (risas) es la verdad, ellos te prestan dinero pero en realidad se lo tendrás que devolver con creces, pero eso es casi imposible, porque estamos compitiendo con un público exigente, competimos con la tecnología, llámese descargas de Internet, Faceboock, Twitter, en un clic aman o destrozan la película. También un factor importante es la falta de cultura, la ignorancia por llamarlo de alguna manera. Imagínate, compites con Hollywood. Donde tan sólo es una corporación que tiene a los mejores actores, mejores guionistas, y sobre todo dinero y si eres bueno no te quedas trabajando para tu país, te jalan con ellos, como paso con el Chino Lubezky.”
AC: Ahora bien, sabemos que su pasión, amor y desenfreno por el séptimo arte es el pretexto perfecto para seguir los pasos del cineasta Ridley Scott. ¿Qué fue lo que influyó en usted al ver el primer largo metraje por este gran cineasta, Los Duelistas, que provocó su gran interés por más de 30 años?
IHC: Esto ocurrió porque era bueno, y aunque su primer largometraje, por ahí de la década de 1970, lo odié, lo volví a ver y ya no me pareció tan malo, es como cuando pruebas algo por primera vez: no te gusta pero sabes que si le tomas cariño te puede llegar a fascinar (risas). En ese tiempo el cine de ciencia ficción lo era todo, el cine a color fue una innovación legendaria, temas tan futuristas que nadie se había atrevido a citar, todo lo hizo Scott en una película, cómo no le iba a agarrar cariño si después de 30 años de ver su cine hasta le hice un libro (risas).
Toda la carne al asador
AC: Si me permite citar un fragmento de su libro haciendo alusión a lo que le comentaba “La conquista del paraíso me aburrió tremendamente a pesar de que la gocé en condiciones óptimas”. ¿Qué nos quiere dar a entender con esto?
IHC: Porque en realidad sí me aburrió, pero imagínate, la vi, en Estados Unidos, en una sala de cine que me fascinó, ya estaban empezando a invertirles a los cines, con nuevo inmobiliario, baños limpios y pasillos libre de basura, aquí en México todavía las salas eran ¡horribles!, basura por todos lados, tanto así que las butacas estaban hasta rotas, y creo que hasta vi ratas una que otra vez (risas) y La conquista del paraíso daba mucho de qué hablar, se remontó a la llegada de Cristóbal Colón a tierras americanas, pero bueno, eran los años 70.
AC: Estamos a unos días de que se estrene Prometeo ¿Qué nos puede comentar?
IHC: Pues mira, es una cinta con muy buenos actores, Charlize Theron una hermosísima mujer y un actor que apenas va incursionando en el cine, saben hacer muy bien su trabajo, pero es un tema que ya se tomó en muchas otras cintas de directores muy reconocidos por hacer obras de ciencia ficción, pero ninguno tan maravillosos como Scott, él sí le invierte -y mucho- a sus producciones, el sí le apuesta el todo por el todo, no creo que esta sea la excepción.

Imagen: http://bit.ly/MB0GlL

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