Faltan esfuerzos para investigar la leishmaniasis, la llamada “enfermedad de pobres”

Ciudad de México, México, 06/06/12 (N22).-  Pese a ser milenaria, hay poca información
e interés por investigar la leishmaniasis, y no sólo
en México, sino en el mundo. Esta desidia, a juicio de Ingeborg
Becker Fauser, se debe a que los expertos la consideran una enfermedad
de pobres.
La investigadora de la Facultad de Medicina
de la UNAM señaló que el padecimiento es común
en regiones menesterosas e insalubres.
Se trata de un mal emergente, resultado final
de una compleja red de interacciones entre el parásito, el
vector, el reservorio, el ecosistema y la respuesta inmune del hospedero.
La hembra del mosquito flebotomino (en algunos
sitios conocido como jején) pica a pequeños mamíferos
como ratones, animales salvajes e incluso a domésticos, como
perros, gatos y cerdos. En este ciclo, el ser humano es contagiado
por accidente.
La leishmaniasis es infecciosa y tiene distintas
manifestaciones; la más frecuente es cutánea y se presenta
con úlceras en la cara, brazos y piernas; puede dejar cicatrices
permanentes.
La variante visceral es la más peligrosa
y entre sus síntomas se cuentan accesos de fiebre, pigmentación
en piel, pérdida de peso y alteración de componentes
sanguíneos.
Habitualmente asociada a zonas tropicales,
se han reportado casos en otros sitios del país, como la cuenca
del Balsas y la península de Yucatán. En épocas
de lluvia se manifiesta en mayor grado; sin embargo, en México
no hay registros obligatorios, de ahí que sólo haya
estimaciones que apuntan a 400 nuevos casos anuales.
La Organización Mundial de la Salud
(OMS) reporta 12 millones de afectados, en 88 países. Becker
Fauser apuntó que la enfermedad aparece en naciones con conflictos
bélicos como Afganistán e Irán, y su presencia
es notoria en la India y algunas naciones de África.
Las hembras de los mosquitos transmisores
—señaló la investigadora del Departamento de Medicina
Experimental— pican en varias ocasiones, pues se alimentan del
charco de sangre que producen; de hecho, cortan la piel y dañan
los tejidos, es en este proceso que se registra el contagio.
Los piquetes son indoloros, pues las hembras
anestesian la zona por un par de minutos, pasados los cuales comienza
una intensa incomodidad.
Identificada como la “úlcera
del chiclero”, la leishmaniasis fue característica en
campamentos dedicados a la extracción de esta savia de los
árboles. Quienes sufrían ataques presentaban inflamaciones
crónicas, particularmente en las orejas, que tienen en un grado
menos de temperatura respecto al resto del cuerpo. Muchos quedaron
mutilados.
Tratamiento
Los pacientes deben someterse a tratamientos
médicos y a veces a la hospitalización. Se prescriben
antimoniales pentavalentes, estibogluconato sódico, antimoniato
de meglumina (Glucantime), anfotericina B, pentamidina o ketoconazol.
El Glucantime se aplica a dosis de 20 mg/kg/día
por 20 días, vía intravenosa o intramuscular, receta
contraindicada para personas con insuficiencia renal, hepática
o cardiaca.
Foto: http://bit.ly/KikLhp
12MAG 

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