Con el trabajo hecho a la pieza del húngaro Pierre Székely se inicia un proceso que prevé dar mantenimiento a las 22 esculturas que conforman la ruta

Imagen tomada de mexico68.org

Ciudad de México (N22/Karen Rivera).- El Sol Bípedo es una estructura de  concreto armado y con formas indefinidas que mide trece metros de altura. Su creador, el artista húngaro Pierre Székely, consideraba que obras como ésta representaban un signo de humanidad atemporal. Ésta es una de  las 22 esculturas que integran la Ruta de la Amistad, que este año cumple cinco décadas de existencia, y que fue restaurada recientemente como parte de un proyecto de mantenimiento y conservación que realiza el Patronato del complejo escultórico más grande del mundo.  

Luis de la Torre, presidente del Patronato de la Ruta de la Amistad A.C., explica que “este año para la Ruta de la Amistad el proyecto principal va a ser la restauración: una nueva tecnología para conservarla a través de un mantenimiento de adentro hacia afuera. ¿Cuál es el tema principal?, encontrar la posibilidad de que el concreto que tiene la escultura sea el que realmente subsista y que la pintura vaya cambiando las veces que sea necesaria”.

La escultora de Székely, es una de las seis piezas que este 2018 se someterán al tratamiento de restauración a cargo del Departamento de Cultura de  la empresa MAPEI. Su director general en México, Jesús Ocampo, explica que su intervención consistió “en quitar todo lo que tenía, llegamos a la estructura original, impermeabilizamos para que ya el agua no entrara y después metimos un proceso de selladores y pinturas especiales de poliuretano resistentes a la intemperie, al esmog, al agua ácida de la Ciudad de México y, sobre todo, antigrafiti”. En palabras de Luis de la Torre, se busca volver a dar un “entorno ecológico a la pieza” y rescatar la zona que aún no está muy afectada.

La siguiente pieza a restaurar será Janus, del australiano Clement Meadmore. Con estas actividades, el Patronato conmemora el 50 aniversario de la Ruta de la Amistad, y busca que le otorguen  a este proyecto realizado por  Mathias Goeritz  y el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, en 1968, la Declaratoria como Monumento Artístico de la Nación y la Declaratoria como Patrimonio Artístico de la Ciudad de México.