“No me interesa que siempre el arte sea adorado”: Eduardo Abaroa

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Los últimos días de noviembre el artista presentó Destrucción total del Museo Nacional de Antropología, libro con el que culminó el proyecto del mismo nombre iniciado en 2012; charló con nosotros al respecto

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Ciudad de México (N22/Alberto Aranda).- “No me interesa que siempre el arte sea adorado, me interesa que provoque que estorbe incluso, que mueva”. En el 2010, Eduardo Abaroa comienza a cuestionarse qué pasaba en el país, su trabajo, ya crítico y reflexivo, se centró en la idea de saber cómo se destruye un inmueble como el Museo Nacional de Antropología. ¿El resultado?: una exposición y un libro.

“Seleccioné el Museo de Antropología porque era el más complicado de todos. Es donde se entrelazan muchas de las narrativas tanto de la Independencia como de la Revolución en nuestra historia, y entonces finalmente escogí que la exposición fuera sobre la destrucción del museo, qué implica la destrucción no sólo del edificio sino también con lo que viene adentro que es, quizá, la parte más polémica.” Señaló Abaroa.

Abaroa cuestionó no sólo a la institución sino la identidad nacional que se ha construido a lo largo de la historia y que se ve reflejada en sitios como éste, es decir, ¿cómo tenemos un museo de estas dimensiones cuando las culturas originarias han sido destruidas, evangelizadas y no respetadas?

“La razón por la que el museo merece una crítica es una cosa que no tiene nada de humorística y que es que la gente que está representada en ese museo, en primer lugar, no es la totalidad de los mexicanos, sino que es un porcentaje bastante bajo, pero es un porcentaje de la población que ha sido marginalizada y que es marginalizada constantemente […] En la vida real las culturas son vivas, tiene un trayecto y hay influencias y choques y hay aspectos de la vida, pero desgraciadamente en las comunidades indígenas hay abusos y descuidos que si uno pasa por el museo ni se entera porque es difícil para un método educativo poner algo que es desagradable”.

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