Juguetes interactivos refuerzan el vínculo con la lengua materna

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Juguemos con, es una colección de juguetes que combinan la tecnología con dinámicas que implican el uso de lenguas originarias

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Imagen: © Duende301

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Ciudad de México (N22/Karen Rivera).- Wixarika es un muñeco construido con tela, viste traje de manta con bordados típicos de la comunidad huichol y tiene la habilidad de nombrar algunas partes de su cuerpo. Él es uno de los juguetes parlantes en lenguas originarias que integran la colección Juguemos con,  una iniciativa de la doctora en Lingüística, Frida Villavicencio, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

“La colección Juguemos con…, está diseñada para niños pequeños entre los cero y los seis años con el fin de que ellos tengan objetos lúdicos y puedan interactuar con ellos en su lengua materna, lo que queremos es poner al alcance de ellos y de sus educadores material didáctico para su educación y reforzar el vínculo con la lengua materna.”

La lingüista explica que la colección está integrada por juguetes de “dos tipos, unos son los muñecos que tienen parte del cuerpo y que pueden interactuar con los niños y la otra son una serie de loterías, también con voz, y con las cuales los niños ya de cuatro o cinco años pueden jugar”.

Este proyecto, con más de dos años de investigación, requirió de la participación de lingüistas, antropólogos, educadores, diseñadores, artistas, así como de programadores en computación y robótica. La tecnología que utilizan los juguetes interactivos fue desarrollada por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE). Se trata de muñecos que funcionan gracias a sensores de sonido colocados en la cabeza, en los ojos, la boca, las manos, los pies y la espalda, y que pueden interactuar en lengua purépecha, náhuatl, wixarika y tutunaku. Por otra parte, la lotería parlante maya instruye sobre los campos semánticos de la fauna silvestre de la península de Yucatán.

Villavicencio explica el funcionamiento de los juguetes: primero llenas todo el cartón de juego, lo llenas, la máquina reconoce la lengua y reconoce cada una de las tarjetas que pusiste, y de manera aleatoria comienza a nombrar cada una de las tarjetas, el niño que está interactuando con la máquina, quita la tarjeta que la máquina indica, si lo hace bien la máquina le hace una palomita auditiva.”

Como refiere la doctora en lingüística, “la tecnología está muy separada de lo que es la parte social, los desarrollos que se hacen de este lado pocas veces voltean a ver problemas sociales como lo es la educación de niños y niñas hablantes de lenguas indígenas […] Entonces implicamos el conocimiento de la estructura de las lenguas, pero también la cuestión pragmática del uso de las lenguas y obviamente lenguaje oral y, sobre todo, cuidando la parte visual, lenguajes no verbales que decimos […] Con la misma finalidad de acercar a los niños a las tecnologías y que la brecha digital que estos niños viven se cerrara un poco”.

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