Un escritor sirve para engrandecer al ser humano: Sergio Galindo

  • Era el que mejor sabía contar sus anécdotas, con una
    facilidad que no se aprende en los manuales de perceptiva literaria, decía
    Emmanuel Carballo.
Ciudad de México, 02/09/16, (N22).- La gran ventaja de la novela es no tener la presión
de que tiene que acabar o no: puede seguir creciendo y después se le puede
quitar todo lo que uno quiera y se puede tener libertad absoluta en el manejo
del tiempo, decía el narrador Sergio Galindo (Xalapa, Veracruz, 2 de
septiembre, 1926 – 3 de enero, 1993), quien  se definía como “un novelista
empedernido” e incluso, en una entrevista con Martha Cantú, confesó que se
sentía más a gusto en este género.
Este 2 de septiembre,
a 90 años de su natalicio, el creador es recordado como un escritor
indispensable de la literatura mexicana que, en palabras del crítico Emmanuel
Carballo (Guadalajara, Jalisco, 2 de julio, 1929 – Ciudad de México, 20 de
abril, 2014), “era el que mejor sabía contar sus anécdotas, con una facilidad
que no se aprende en los manuales de perceptiva literaria”.
En un texto publicado
en el Diario de Xalapa en 2009, el escritor Raúl Hernández Viveros
apuntó: “En las páginas de Otilia Rauda, su obra maestra, Sergio Galindo
Márquez pudo demostrar el verdadero sentido de la literatura, igual como lo
planteó en su momento. “Me da más por la tragedia, quizá porque ha sido más
próxima a mí o tal vez porque no tengo la vena necesaria para hacer reír, cosa
saludable y envidiable. Así, pues, un escritor, un artista, un intelectual
sirve para engrandecer al ser humano”.
Sergio Galindo inició
su carrera literaria a los 25 años con la publicación del libro de cuentos La
máquina vacía
(1951). En 1959 escribió su primera obra extensa: La
justicia de enero
.
“Desde que recuerdo,
mi mayor distracción fueron los cuentos. Perseguía a toda la gente grande:
Cuéntame un cuento. Yo les decía a los mayores que iba a escribir, pero con un
poco de bochorno porque parecía algo casi prohibido”, le comentó a la
periodista y escritora Elena Poniatowska en una entrevista para el periódico Novedades,
en 1961.
También publicó la
colección de cuentos ¡Oh, hermoso mundo! en 1975 y en ese año El
hombre de los hongos
, la cual fue llevada al cine por Roberto Gavaldón.
Autor de cuatro
libros de cuentos y nueve novelas, varios de ellos traducidos al inglés,
polaco, francés y alemán. Realizó adaptaciones para teatro, como Este laberinto de hombres y Un
Dios olvidado
, de François Mauriac (1885-1970).
Fue reconocido con
los premios Mariano Azuela (1984), Bellas Artes de Literatura (1984), Xavier
Villaurrutia (1986) -por la novela Otilia Rauda– y José Fuentes Mares
(1987), además fue miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua al
ocupar la silla XXVI.
El portal bellasartes.gob.mx
destaca otras condecoraciones, como el
Honorary Officer of the Most Excellent Order of the
British Empire (1975), de Gran Bretaña; Méritos en la Cultura (1976), de
Polonia; y la Orden de la Estrella (1977), de Yugoslavia.
Egresado de la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM), Galindo fue jefe del Departamento Editorial de la Universidad
Veracruzana, donde fundó la revista La Palabra y el Hombre.
De acuerdo con el
escritor Raúl Hernández Viveros, “su proyecto esencial fue la creación de la
revista La Palabra y el Hombre, órgano de divulgación de trabajo de
investigación, creación literaria y crítica de arte en general. Sin duda
alguna, en cada número de La Palabra y el Hombre permanecen las
aportaciones de los principales escritores de América Latina y España. Están
los primeros poemas de Octavio Paz, algunos ensayos de Ernesto Cardenal, un
texto de Julio Cortázar. Y las investigaciones de nuestros antropólogos,
historiadores, filósofos y académicos vinculados con el quehacer de la difusión
cultural”.

Entre sus cargos
públicos, destaca haber estado al frente de la Dirección General de Divulgación
de la Secretaría de Educación Pública, fue subdirector del Instituto Nacional
de Bellas Artes y director de éste de 1974 a 1976.
Sergio Galindo
falleció el 3 de enero de 1993 a causa de enfisema pulmonar.
En 2006, la
Universidad Veracruzana y su Feria Internacional del Libro Universitario (FILU)
establecieron un premio anual para las primeras novelas de autores
latinoamericanos, llamado el Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio
Galindo.
Fuente: Boletín
Imagen:Secretaría de Cultura
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