El gran cine mundial, sin Buñuel, no existiría: Fray Julián Fernández

En la conferencia que ofreció el Fray Julián Pablo Fernández, en la Cámara Española de Comercio, recordó el siempre buen humor y condición física de Luis Buñuel, sus dotes como “paellero” y su compromiso social






Por Víctor Gaspar




Ciudad de México, 21/ 02/14, (N22).- Un joven religioso mexicano cayó prendado de la belleza de Silvia Pinal cuando vio a la actriz en la película Viridiana, de Luis Buñuel, en Europa. De regreso a México, esperando conocer a la intérprete a través de su entonces esposo, Gustavo Alatriste, conoció al creador de la cinta. En ese momento nació en la cantina El Mirador, de Chapultepec, una amistad para toda la vida entre el cineasta y Fray Julián Pablo Fernández, quien reconoció también su talento.

“Personajes como Buñuel, que con el cine, él es el gran poeta del cine, que es lo que hay que reconocer en Don Luis. El gran cine mundial, sin Buñuel, no existiría. La poesía, y lo dijo Octavio Paz de una manera extraordinaria, no se puede ceñir, los grandes cineastas no existirían sin Buñuel. Bergman también es un gran director, correcto”, dijo Julián Pablo Fernández.

Antes de Buñuel soy uno y después de Buñuel soy otro. Y a él también le sucedió lo mismo, afirmó el Fray, quien en la conferencia que ofreció en la Cámara Española de Comercio recordó el siempre buen humor y condición física de Luis Buñuel, sus dotes como “paellero” y su compromiso social del que dio muestra en una reunión con el entonces presidente Miguel de la Madrid.

Según Fernández, le dijo al presidente: “si puede hacer algo por México, hágalo. Por lo menos que no suban las tortillas. Es otro de los aspectos de Luis Buñuel, era un hombre más sensible a la sociedad de lo que creemos. Él se bañaba con una tinota grande y toda el agua que caía, la usaba para el baño”.

La postura calificada de crítica de Luis Buñuel ante la iglesia hace inevitable cuestionarse cómo es que logró congeniar en la amistad con Fray Julián. Él lo aclara.

“Me dice: ‘Julián, le puedo decir algo’. ‘Sí, don Luis, por favor.’ ‘¿Le molestaría que yo creyera en Dios?’ Cuándo hace esa pregunta, Julián ¿Le molestaría que yo creyera en dios? Yo sentí que el mundo se me venía encima. Pero gracias a Dios, Dios ilumina y le dije, ‘Sí, don Luis, me molestaría, como a usted le molestaría que yo dejara de creer en dios’. Esto es la clave de nuestra amistad, es magistral respeto”, finalizó el amigo de Luis Buñuel.

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