Científicos desarrollan modelo que optimizará la explotación de crudos

CIUDAD DE MÉXICO, México, 09/08/12, (N22).-  Se dice que los hidrocarburos en México (y en el mundo entero) están por agotarse, pero esta aseveración es falsa. La realidad es que más del 60 por ciento de las reservas nacionales de petróleo constan de crudos pesados, aunque hasta ahora la explotación se limita a los ligeros, por ser de fácil extracción. El reto es ir por los restantes, y eso implica desarrollar nuevas tecnologías.

Con este fin, la UNAM y la empresa Dowell Schlumberger de México pusieron en marcha el megaproyecto Estudio Reológico y Caracterización Fisicoquímica para el Desarrollo de Correlaciones Aplicables a Crudos Pesados, que constará de investigaciones que durarán dos años y medio. Se espera que los resultados arrojados por este esfuerzo revolucionen la industria energética.

“A diferencia de otras iniciativas, ésta —impulsada desde el fondo Sener-Conacyt Hidrocarburos— busca responder a una demanda clave de Pemex Exploración y Producción (PEP).

Bajo esta encomienda, la comunidad académica se involucra ahora en la solución de un problema específico que va más allá de las aulas. Para los investigadores representa un reto que implicará tanto la creación de conocimiento como la formación de recursos humanos de alta especialización. La meta es sortear este obstáculo, algo que, de lograrse, beneficiará a todos los mexicanos”, señaló Sergio Alcocer Martínez de Castro, coordinador de Innovación y Desarrollo de la UNAM.

Convenio tripartita

Desde el principio se planteó que una de las condiciones para acceder a los fondos sectoriales Sener-Conacyt era concretar un convenio tripartita entre una institución de educación superior, que en esta caso es la UNAM, a través del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM), una empresa de servicio como Schlumberger, y un tercero, el grupo SCC, que se encargará de las bases de datos.

PEP ha manifestado que una de sus principales preocupaciones es el incremento registrado en la producción de crudos pesados y extrapesados, por lo que el equipo de investigadores se dedicará a analizar el comportamiento reológico (viscosidad) y termodinámico (estabilidad y equilibrio) de crudos representativos de Pemex.

A partir de las determinaciones analíticas y simulaciones se desarrollarán tecnologías que permitirán extraer, transportar, tratar y procesar este tipo de hidrocarburos, explicó Sergio Quiñones Cisneros, responsable técnico del proyecto.

El también investigador del Departamento de Reología del IIM añadió que el obstáculo al que se han enfrentado quienes han querido aprovechar este tipo de petróleo es que, a diferencia del ligero, los pesados y extrapesados son fluidos no newtonianos y por ello tienen un comportamiento muy diferente al que uno esperaría.

“En los crudos ligeros, vemos una relación directa entre el esfuerzo de corte y la velocidad de deformación, mientras que en los pesados y ultrapesados las características son muy distintas debido a la presencia de moléculas de alto peso molecular, como los asfaltenos. No conocemos a profundidad su comportamiento fisicoquímico o reológico, condición necesaria para saber a qué nos enfrentamos y una situación que vamos arreglar”.

La mayoría del trabajo la realizarán investigadores del IIM, entre quienes se encuentran Octavio Manero Brito, Enrique Geffroy Aguilar, Roberto Zenit Camacho y Rocío de la Torre Sánchez, aunque habrá colaboraciones con expertos de DB-Robinson, el centro de investigación que tiene Schlumberger en Edmonton, Canadá.

Esta empresa de origen francés, líder en el área de servicio, invierte dos millones de dólares al día en estudios a nivel global, hecho que beneficiará a los universitarios no sólo a nivel de infraestructura, sino en que los resultados alcanzados tengan impacto y difusión en el mundo entero.

“Se trata, sin duda, del proyecto más grande que ha albergado el Instituto de Investigaciones en Materiales, estoy seguro de que lo que se logre aquí también figurará entre lo más relevante que hayamos logrado”, agregó Ricardo Vera Graziano, director de esa entidad.

Retos por delante

“Pese a lo que se cree, la riqueza petrolera de México es considerable y el país dispone de cuantiosos recursos en hidrocarburos; sin embargo, gran parte de estas reservas son fluidos pesados y extrapesados aún sin aprovechar, pues hacerlo implica un reto tecnológico para Pemex. Esto hace evidente que es preciso enmendar esta situación, especialmente si consideramos que en los últimos años se han descubierto 17 campos en la zona marina noreste”, expuso Sergio Quiñones.

Al respecto, explicó que el volumen de aceite pesado con calidad de entre ocho y 13 grados API es de aproximadamente 16 mil millones de barriles, pero la tecnología existente sólo deja extraer menos del cuatro por ciento de dicha cantidad, por ello es prioritario desarrollar estrategias y métodos para incrementar la cifra.

“El trabajo que realizaremos nos permitirá estudiar 22 fluidos base para, a partir de ello, proponer 50 mezclas. Hasta ahora, la que vende Pemex, conocida como ‘mexicana de exportación’, es una combinación de fluidos pesados y ligeros que da 21 grados API. Lo que deseamos es proponer una metodología adecuada de mezclado basada en el conocimiento detallado de los fluidos producidos”.

Se ha avanzado mucho desde hace tres años y medio, fecha en que comenzó a bosquejarse el proyecto, al día de hoy, que arranca formalmente, señaló Quiñones.

“Llevamos mucho trabajo previo, ahora toca ver hacia adelante. Serán dos años y medio de labor ardua y no queremos que esto quede en meros reportes o en torres de papel que terminen por empolvarse. Lo que deseamos es que esto se concrete en una herramienta que ayude a Petróleos Mexicanos a tomar decisiones estratégicas”.

A partir de hoy, el equipo de investigadores se enfocará al estudio a detalle de fluidos tanto ligeros como pesados y extrapesados. La finalidad es determinar desde su estructura química hasta sus propiedades macroscópicas y, a partir de ello, desarrollar herramientas para la caracterización de crudos, algo que no se ha hecho en ningún otro lado.

Para concluir, Quiñones señaló que “este esfuerzo será una fuente de conocimiento científico y experiencia que, bien aprovechada, representará un trampolín para el desarrollo tecnológico y el progreso de la industria petrolera nacional. Sea por sus alcances o el impacto económico que tendrá, se trata —y lo digo con conocimiento de causa— del proyecto más ambiciosos y complejo que se haya planteado jamás en este rubro, y no sólo en México, sino en el mundo entero”.

12MAG

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