Museo de Arte Religioso de Puebla tiene nueva museografía

Distrito Federal, 25/06/12 (N22).-
Una escultura para vestir que
representa a una religiosa profesando, así como su túnica, manufacturada en
raso de seda y moire, que datan de principios del siglo XIX, son restauradas
por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta),
a fin de revertir su deterioro y sean expuestas en una sala de reciente
creación del Museo de Arte Religioso, en Puebla. 
Los objetos son parte del acervo del Ex Convento
de Santa Mónica, sede de dicho recinto que reabrió sus puertas hace un par de
meses con nuevo guión museográfico y 27 salas renovadas, de las cuales, cuatro
son de reciente creación, como la titulada “El misticismo de las monjas:
coronadas y místicas”, a la que se integrarán, en un corto plazo, la talla en
madera junto con su vestidura.

El Museo de Arte Religioso es considerado el
más importante en su tipo en el país, al poseer una de las colecciones más
grandes, con alrededor de 3,500 piezas (de los siglos XVII al XIX) procedentes
de los conventos de las órdenes capuchinas, dominicas y agustinas, que se
establecieron en la entidad poblana durante la Colonia y hasta finales
del siglo XIX.
Actualmente, la escultura y su túnica están en el
Taller de Restauración de Textiles de la Coordinación
Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), en la Ciudad de México, donde son
sometidas a tratamientos encaminados a recuperar su estética y valor histórico.
De acuerdo con Eduardo
Merlo, investigador de dicho museo, la escultura para vestir representa a una
monja profesando; desde 1936 había sido exhibida en el Coro Bajo, y ahora
estará en la sala referida, espacio dedicado expresamente a las profesiones de
las religiosas,  donde se exhiben accesorios (anillos y coronas
de cera y papel) y vestiduras (hábitos y túnicas).
La
talla hace referencia a ese momento relevante de la vida religiosa, y en el
cual la monja vestía una elegante túnica bordada, especial para esa ceremonia
litúrgica. Esta escultura para vestir procede del Ex convento de Santa Catalina
de Siena —clausurado en 1934—, en el que residieron las dominicas de Puebla,
del siglo XVI al XVIII.
“La
escultura se compone de brazos y manos articuladas, y de dos grandes piezas
cuyas temporalidades difieren: el tronco —hecho de cedro rojo— corresponde a
finales del siglo XVIII, pues las uniones están hechas con espigas de madera,
manufactura propia de aquella época; en tanto que la base —en forma de cono y
elaborada en pino— tiene uniones con clavos, lo que hace inferir que es del
siglo XIX, porque este material fue utilizado en esa centuria”, comentó el
restaurador Jorge Rodríguez Jiménez, responsable de su intervención.
Durante
la restauración de la pieza, efectuada hace varios meses, se le aplicaron
diversos tratamientos como fumigación, debido a que la madera  estaba muy debilitada por el ataque de
insectos, principalmente en la mano izquierda porque tenía diversos faltantes.
“La
pieza, de aproximadamente 1.5 metros de alto, también tenía polvo adherido,
deyecciones, cochambre y algunas grietas en el torso, por lo que fue necesario
hacerle una limpieza profunda, resanes en la mano izquierda mediante el uso de
aserrín de cedro rojo, y para el resto de los daños de la escultura, carbonato
de calcio y cola de conejo”, explicó el restaurador del INAH.
Jorge
Rodríguez abundó que además se hizo la reintegración de color con pinturas al
barniz en el rostro y las manos, y se utilizó acuarela para los resanes de la
policromía del torso.
Por su parte, la especialista
Guillermina Peña Arrazola, quien se encarga de la restauración de la túnica con
que se viste la escultura, explicó que ésta se compone de 23 fragmentos
cosidos (15 en el reverso y 8 en el frente) de diversas dimensiones, cuyas
uniones provocaron varias arrugas a la tela, que a su vez ocasionaron la
formación de dobleces, roturas o pérdida de algunos hilos.
            Debido
a la gran cantidad de partes que conforman el textil, así como la diferencia de
los tejidos —el frente está conformado por raso de seda beige, con bordados de
flores color pastel, mientras la espalda es de moire color salmón y estampado
de triángulos—, la especialista del INAH considera que se trata de una pieza
creada a partir de la reutilización de otras prendas, posiblemente de una capa
pluvial (vestimenta que se usaba en las procesiones).
La
restauradora comentó que desde finales de noviembre pasado hasta la fecha, la
prenda —de aproximadamente 1.3 metros de longitud— ha sido intervenida mediante
un proceso de aspiración de baja succión, para retirarle el polvo acumulado;
posteriormente se le hicieron análisis de resistencia de colorantes y
encogimiento de fibras, a partir de los cuales se definió el tipo de limpieza
más adecuado.
“Después
se separaron el frente, espalda, mangas y forro, y se protegieron cada una de
las partes con tul, que se colocó por ambos lados de las telas. Luego se
realizó la limpieza de cada elemento de textil por inmersión; una vez limpios,
fueron colocados sobre un soporte auxiliar de tela que sirve para unir
nuevamente urdimbres y tramas que estaban sueltas.  

“El textil aún está
en restauración, porque aún falta colocar crepelina de protección, teñida al
tono que se requiera, para lograr la integración visual de la pieza, y armar la
túnica nuevamente, volviendo a unir mangas, espalda, frente y forro”, abundó
Guillermina Peña Arrazola.

Finalmente,
el restaurador Jorge Rodríguez señaló que en cuanto la vestimenta y ornamentos
de la talla estén terminados, la pieza regresará al Museo de Arte Religioso con
las indicaciones de cuidado necesarias, entre ellas, colocarla en un espacio
con temperatura y humedad estables, no moverla, y mantenerla limpia mediante el
uso de una brocha de pelusa suave para sacudir el polvo.
El Museo de Arte Religioso se ubica en la
calle 18 Poniente No. 103, en el Centro Histórico de Puebla. Horario: martes a
domingo de 10:00 a 17:00 horas. Costo 35.00 pesos. Entrada gratuita para
personas mayores de 60 años de edad y menores de 13, así como pensionados,
jubilados, profesores y estudiantes con credencial vigente. Los domingos la
entrada es gratuita para el público nacional y extranjeros residentes.
Imagen: http://bit.ly/OhfxHr
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