En esta exposición la artista mexicana materializa la memoria, el tiempo, el espacio y las redes colaborativas

Todas las imágenes © Ireli Vázquez

Ciudad de México (N22/Ana Léon).- Ghost Nets (Redes fantasma) es una exposición organizada en dos movimientos como si se tratase de una pieza musical. En la planta baja de la Galería OMR donde se exhibe, se encuentra el primer movimiento, obra de la artista mexicana Julieta Aranda y producto de varios intereses: la pesca fantasma, las redes fantasma y los crucigramas. En la planta alta se encuentra el segundo movimiento, que integra la obra de varios artistas con los que Aranda ha estado conectada en diferentes momentos.

Abajo vemos huesos, redes, una pantalla que proyecta un juego de cuadrículas en blanco y negro y algunos toques de color, vemos también una especie de mamparas cuya retícula permite ver a través de ellas. Aranda se interesa en los huesos por ser éstos un almacén de la memoria. Un gran hueso pende al centro de la sala sostenido por delicadas redes rojas y gruesas cuerdas que llegan hasta el suelo. Una especie de gran memoria sostenida por retazos de algo que podría pensarse como algo más real que el desproporcionado tamaño del hueso humano (como desproporcionada es la memoria en muchas ocasiones). Si entendemos las redes fantasma como depredadoras silenciosas de la biodiversidad marina, en este caso  las redes rojas que sostienen podrían fungir como un depredador de la memoria que se tensan a la par de las gruesas cuerdas que buscan sostenerla.

Pero a Julieta Aranda también le interesan los crucigramas “como estructuras que nos ayudan a visualizar la disparidad entre una imagen y su palabra correspondiente”. En uno de los muros de la sala un textil monumental de lana dibuja un crucigrama sin ninguna palabra en él. Queda sólo el espacio de enunciación de un objeto o una idea o un lugar o un ser vivo, que no ha sido pronunciada o escrito. Por otro lado, las mamparas reticuladas no sólo ofrecen una especie de marco o filtro para mirar, se pueden leer también como una reflexión del espacio y el tiempo (tema recurrente en la obra de la artista) y todas las variables que se ponen en juego dentro del plano que forman estas constantes. En conjunto, las retículas hacen un guiño a la “retícula cósmica” de Mondrian, en su búsqueda por una estructura básica del universo; Aranda mapea las perspectivas humanas.

Un piso arriba la obra de Saâdane Afif, Natalie Czech, Jean-Pascal Flavien, Liam Gillick, Pedro Neves Marques, Trevor Paglen, Spiritsfully X Fictions (Franck Audoux y Valerie Chartrain), Anri Sala y Michael John, conforman el segundo movimiento de esta pieza. Cada uno de estos artistas explora diversos temas; a todos los une el que han sido “compañeros de conversación” de la artista así como “fuentes de inspiración” para su trabajo.