¿De qué manera la literatura ha cambiado el contexto del Derecho? ¿Cómo pueden ser ambas disciplinas fuentes de inspiración la una de la otra?

 

Ciudad de México (N22/Karen Rivera).- ¿Las normas jurídicas sirven para alcanzar una sociedad ideal? ¿Cuál es el origen de estas normas? y ¿cómo se relacionan con la literatura?  Estas son algunas preguntas de las que parte el libro Sin literatura no hay derecho, que coordina el académico y actual director general del Instituto Nacional de Ciencias Penales, Gerardo Laveaga.

“El tema de la justicia no es un tema definitivo, se va reformando y esto exige un cambio cultural, y si hay un instrumento para este cambio cultural siempre ha sido la literatura, concretamente la novela. Hoy tenemos cine, tenemos redes, tenemos teatro, tenemos una gran cantidad de instrumentos que llevan a las ideas, pero los fondos, los contenidos siguen perteneciendo al ámbito de la literatura.”

“La literatura siempre cambia el contexto. La realidad es algo difícil de definir. Cuando hablamos de realidad tú entiendes una cosa y yo entiendo otra. La realidad no es lo mismo para los que están siendo expulsados de Meámbar que para los Tamiles del Sur de la India, la realidad es muy distinta. Y la literatura, los medios ahora, la narrativa, para decirlo de manera genérica, es la que determina si esto es un acierto, si es un desatino, si es justo, si es injusto, si es bueno, si es malo”, continúa Laveaga.

Poetas, ensayistas, abogados y ministros de la Suprema Corte de Justicia colaboran en este libro, en el que se pueden leer artículos de autores como José Ramon Cossío, Sergio García Ramírez, Jorge Volpi, Mónica Lavín y Carmen Boullosa. Laveaga asegura que alcanzar una sociedad “ideal” requiere de utopías, disposiciones jurídicas y cuentos, pero ¿De qué manera la literatura ha cambiado el contexto del Derecho? ¿Cómo pueden ser ambas disciplinas fuentes de inspiración la una de la otra?

“Para que haya literatura, el derecho tiene que garantizar la creación, y todos los escritores buscan, buscamos, poner el foco y señalar, revisar y dirigir la vista y la atención de una sociedad hacia los puntos que creemos importantes. Cuando Víctor Hugo publica Los miserables y cuenta la historia de un hombre que es condenado a años de prisión por robarse un pan, la gente dice ‘tenemos que transformar nuestras leyes, qué leyes tan infames tenemos’, por eso digo, sin narrativa, sin literatura no puede haber normas jurídicas que rijan la conducta, hacia dónde vamos a regirlas si no tenemos un cuento, sin cuento el derecho no tiene razón de ser.”

Sin literatura no hay derecho es una publicación de la editorial Tirant Lo Blanch México.