FIL Virtual, una mutación necesaria

¿Te has preguntado qué implicó que una feria con las dimensiones de la FIL transitara a un modelo completamente digital? Aquí algunas pistas

Ciudad de México (N22/Ana León).- La edición 34 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara luego de dudar por un tiempo si podría manejar un formato híbrido, impuesto por la emergencia sanitaria actual, el primer dia de octubre dio a conocer que como muchas otras ferias del libro ocurridas en este 2020, su edición también sería virtual, ¿qué implicó esto? Para conocer este proceso, charlamos con Mariño González, coordinador general de Prensa y Difusión de la FIL. 

La FIL antes de la era covid-19 y durante la emergencia sanitaria

La FIL presencial requiere una serie de procesos en las distintas áreas de atención de la feria que tienen que ver con los lectores, los profesionales del libro, los autores, las editoriales, los académicos. Por una parte tenemos el área de exposición con más de 2 mil 400 editoriales de 48 países, pero aparte tenemos una serie de actividades abiertas al público de literatura, de divulgación científica, mesas de debate, etc; mesas exclusivas para profesionales; jornadas exclusivas para los negocios editoriales con el Salón de Derecho, esto con mil cosas más como el programa artístico de un invitado de honor que viene cada año. 

No pudimos hacer la versión presencial de la feria y nos abocamos al ámbito virtual, ¿esto a qué nos obligó? Pues nos obligó a desarrollar nuevos aprendizajes, habilidades y competencias, porque prácticamente lo que tuvimos que hacer con el área de contenidos es que, en vez de pensar en salones físicos, tuvimos que pensar en salas virtuales, generando videos y producción casi televisiva. 

Este año vamos a tener poco más de 300 actividades a lo largo de los nueve días de la feria, que esto es apenas un 10% de lo que normalmente hay en una edición presencial. Aún así, nos absorbió tres o cuatro meses de trabajo poder mudar a este sistema, porque tuvimos que empezar con prueba y error. Calando software, probando tecnología, conexiones a internet. Aprender cómo utilizar toda esa parte tecnológica, pero eso es sólo lo que tiene que ver con los contenidos que salen hacia el público. Pero también, por otra parte, nuestros compañeros de Profesionales y Expositores, tuvieron el reto de trasladar un poco también esto al ámbito virtual. Entonces ¿qué pasó? Profesionales desarrollaron un programa que se llama Diálogos de la industria. Los profesionales registrados este año, que si no me equivoco, son cerca de cinco mil, normalmente nos visitaban 20 mil profesionales del libro en la feria de 47 países. Y en las citas de negocios, esperamos que haya cerca de mil 200 citas de negocios.

El gran mercado del libro 

Muchos de los 828 mil visitantes que van a la feria lo hacen para comprar un libro de alguna de las actividades que presentamos, entonces nosotros nos preguntamos: ¿cómo vamos a suplir eso? Bueno, lo que se nos ocurrió fue algo muy simple, pero creemos que puede dar buenos resultados y es una medida de buena fe para apoyar a los expositores que normalmente vienen a la feria, lo denominamos el Mercado del Libro

La FIL, aquél espacio donde puedes encontrar libros difíciles y a precios accesibles 

Nosotros no tenemos una participación en el negocio de la venta de los libros, son las editoriales, las librerías, los expositores, quienes directamente lo hacen. 

Sí, hay muchos expositores que generan descuentos en los días de feria, sobre todo con sus catálogos, porque por el tema del precio fijo, finalmente las novedades deben de tener el mismo costo en todos lados. Pero eso es algo que depende de cada uno de los editores o expositores, los tenemos a todos en redes sociales y vemos que lo están haciendo. Pero no es algo que nos corresponda a nosotros. 

Ahora voy a hablar como lector y no como organizador de la feria, siempre es muy grato ir a la feria y acceder a esta clase de descuentos y encontrar saldos que difícilmente vas a hallar en una librería de tu ciudad. 

Hay muchas editoriales que ya tienen su catálogo en línea. Por supuesto, también como lectores sabemos que esto no suple la experiencia de ir a un gran mercado del libros. En la FIL se habla de que hay 400 mil títulos en exhibición y millones y millones de ejemplares, creo que se han contabilizado hasta 20 millones en el pasado. Y bueno, la venta en línea no va  suplir eso. Finalmente, el Mercado del libro que proponemos es una oportunidad, porque mucha gente que acude a la FIL se espera hasta este momento del año para comprar sus libros. Eso lo sabemos por encuestas. Nosotros cada dos años realizamos encuestas. La gente que lee más de quince libros al año y que es gran parte del público que visita nuestra feria, se esperan a la FIL para comprar el grueso de sus publicaciones, si bien a lo largo del año están comprando, pero se hacen su guardadito para la FIL, lo cual es un gran aliciente para los expositores. 

Lo que nosotros queremos hacer este año es motivar al público a que visite los sitios de las editoriales para generar un momento festivo al rededor del libro. Que disfrutemos los diálogos y conciertos, pero también que compremos un libro. 

Juegos malabares: autores, actividades y husos horarios 

Hubo todo un trabajo detrás de parte de mis compañeras de la Dirección de contenidos. Y debo decir que los autores, los académicos, los divulgadores de la ciencia que participan en la Feria, han sido muy generosos con nosotros. Y sí, fue toda un chamba conciliar horarios sobre todo con Europa o con quienes están en las antípodas de México. Pero finalmente se logró estableciendo horarios o muy temprano por la mañana o en la madrugadita trabajando aquí en las oficinas donde montamos nuestras unidades de producción y que también serán nuestras unidades de transmisión en vivo. 

Parte de la logística que desarrollamos fue que no nos podíamos ir con 300 actividades en vivo, porque iba a ser un problema que no queríamos enfrentar porque eso iba a estallar si lo seguíamos haciendo. Lo que decidimos es que 40% de las actividades, más o menos, poquito más poquito menos, las hicimos pregrabadas a lo largo de estas últimas tres semanas para tener un margen de control y poder trabajar bien con lo que se iba a hacer netamente en vivo. Y, sobre todo, no le puedes pedir a los autores, a los ponentes, que resuelvan esa parte tecnológica si no tienen capacidad de hacerlo. 

Todo suma 

Para nosotros ha significado cambiarnos el chip de lo que normalmente hacemos, porque definitivamente no es lo mismo organizar un festival presencial, que un festival en línea. Otra cosa que tomamos en cuenta es que no podíamos repetirnos y no podíamos repetir lo que han hecho otros festivales y otras ferias a lo largo del año. Es el gran cierre cultural de las jornadas en nuestro país y también pensamos que la gente podía llegar un poco cansada de la sobre oferta de contenidos que ha habido. 

Yo creo que estas nuevas habilidades y competencias que hemos desarrollado se van a quedar con nosotros no sólo para la producción de actividades de la feria, sino para los mismos procesos organizacionales del comité organizador. Nos ha funcionado mucho no sólo para generar las mesas de diálogo, sino para trabajar con nuestras contrapartes de posibles invitados de honor en los próximos años.

También yo creo que lo que ganamos es el aprendizaje y la certeza, ya lo sabíamos, porque los lectores y los visitantes de la feria están orgullosos de su FIL, la ciudad de Guadalajara está orgullosa de su FIL, y vemos con mucha alegría cómo en las redes sociales la gente es muy participativa, le demuestra un amor irrestricto a la FIL. Esa conexión que antes teníamos muy de cerca y que quizá infravalorábamos  por tenerla tan presente, pues ahora vemos que es un vínculo muy entrañable y que, efectivamente, ahí está una de las fortalezas de la FIL.

Todas las actividades de la FIL se pueden seguir en fil.com.mx