Luisa Valenzuela, una escritora sin mapas

La argentina ha obtenido el Premio Internacional Carlos Fuentes a la creación literaria 2019; se convierte así en la primera mujer en obtener este reconocimiento 

Ciudad de México (N22/Redacción).- Nació un 26 de noviembre de 1938, en Buenos Aires. Migró a París y a Nueva York y pasó largas estancias en Barcelona y México. Su creación e intereses los ha repartido entre novelas, microrrelatos, cuentos y ensayos y ha acumulado más de treinta libros publicados en 50 años de carrera ininterrumpida. Hoy, es reconocida con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la creación literaria 2019, ella es Luisa Valenzuela. 

«La curiosidad y aventura nunca me abandonan» ha dicho y son éstas dos los motores de sus búsquedas, junto con el azar. Para ella, el sentido del humor no puede no estar en su obra. En una entrevista con Gwendolyn Díaz Ridgeway, cuenta que su «literatura no es para nada autobiográfica, excepto raras excepciones. Pero hay una suerte de autocleptomancia que se cuela mientras voy pergeñando la trama. Porque escribo sin mapas, sumida en la imaginación, sin metas fijadas de antemano, y a veces para avanzar me robo trocitos de mi otra vida, la llamada real. Escribir ficción para mí es siempre una búsqueda, un desafío…». 

Lectora voraz desde pequeña, bajo la influencia de Jack London y Salgari, mientras su madre, la escritora Luisa Mercedes Levinson se pasaba horas escribiendo en la cama, Luisa se inventaba mini historias en su entorno cercano, en el barrio, además de el estímulo intelectuales de los personajes que visitaban la casa materna (sus padres estaban separados). Luego la imaginación se volcó a la escritura, creando un cuerpo de trabajo en el que podemos encontrar títulos como las novelas Cuidado con el tigre, Realidad nacional desde la cama, La travesía y Hay que sonreír, entre otros; y los libros de cuentos Tres por cinco, ABC de las microfábulas, Donde viven las águilas, Simetrías y Libro que no muerde, por mencionar algunos. 

El premio que consta de 125 mil dólares y una escultura de Vicente Rojo, le fue concedido por: «Por la extensión y la inteligencia de su obra, su genialidad narrativa, la constancia y presencia en sus publicaciones, el acierto en cuatro géneros (la novela, el cuento, el microrrelato y el ensayo), su sentido lúdico y creativo y el elemento reflexivo de su obra y su vinculación con la sociedad – lo que la hermana a Carlos Fuentes».