The Cure, nostalgia y euforia en el escenario

Tres horas de concierto, 36 canciones, The Cure regresó a la Ciudad de México para demostrar que el tiempo no pasa en su voz, en su música, en sus fans

Ciudad de México (N22/Ireli Vázquez).- La noche del 8 de octubre de 2019, fue la fecha elegida por The Cure, para regresar a la Ciudad de México y dar un concierto lleno de emociones. Desde el anuncio del regreso de la banda británica a tierras mexicanas, los fanáticos se volvieron locos. En cuestión de horas los boletos se habían agotado y  las expectativas sobre éste eran altas.

8 de octubre de 2019, la fecha había llegado. Un cielo nublado y un clima frío que calaba los huesos, la emoción estaba ahí. Vestimenta en color negro de la mayoría los asistentes, sin importar el género se podían ver ojos delineados en negro, labios pintados de rojo y algunos con el cabello alborotado, simulando el estilo Robert Smith, pero ¿cómo no vestirse así?, era el día, la noche y el concierto indicado.

21:10: la oscuridad había comenzado, entre gritos de emoción las luces del escenario se encendieron, Robert Smith encabezó la conquista, lo secundaron Simon Gallup en el bajo; Jason Cooper, en la batería; Roger O’Donnell en los teclados y Reeves Gabrels en la guitarra. Con un sonido que rayaba en lo impecable, un juego de luces absolutamente sincronizado con la música y tres pantallas de apoyo fueron suficientes para que el público se entregara en cuerpo y alma para corear las letras de las canciones.

La banda arrancó con “Plainsong”. “Pictures Of You” fue la segunda canción elegida para llegar al corazón de los asistentes y recordar a aquellos ex que nos partieron el corazón. «Gracias, muchas gracias» fueron las primeras palabras que dijo Robert Smith para continuar con “A Night Like This”, a partir de ahí se sabía que la noche sería como un sube y baja, llena de emociones, sonidos y sentimientos.  

“Just One Kiss” fue interpretada después, y con esto llegó uno de los momentos más esperados por los asistentes, los acordes de “Lovesong” se hicieron escuchar, y la voz de todos los asistentes se hicieron una para corear una de las canciones de amor más importanes de su géneración, y que hasta la fecha sigue removiendo sentimientos.

Escuchar a Smith es impactante, su timbre de voz sigue ahí, es como si se le estuviera escuchando al reproducir uno de sus discos, no pierde la escencia, en el escenario baila, interpreta cada una de las canciones dándoles un estilo único, una forma única de tocar la guitarra, su vestimenta tan caracteristica y su cabello alborotado, Robert Smith, sabe que tiene a su público cautivado.

Los acordes de “39” fueron tocados por Robert con una la flauta, realmente sorpendió a su público, aunque se sabe que es intrepido, hizo sonar la flauta con sonidos agudos, para después encender el lugar con “Burn”. Todo esto solo daría paso a “Fascination Street”. Después vendrían dos clásicos de la banda “Inbetween Days” y “Just Like Heaven”.

“A Forest”, fue una de las canciones con las que los fanáticos acompañaron a la banda con palmas y movimientos acordes a la melodía de la canción. Recordando los orígenes de la banda, “Shake Dog Shake” se hizo escuchar. “Prayers For Rain” y “Disintegration” fueron interpretadas antes de que llegara el primer encore y con él nueve canciones que llenarían aún más a la noche mágica.

“Lullaby” hizo estallar en gritos el Foro Sol mientras la gente bailaba y cantaba al ritmo de la hermosa orquestación sintetizada, como lo explica Jésus González en una reseña . “The Caterpillar” fue otra de su interpretación, “The Lovecats”, fue una de las grandes sorpresas de la noche, la gente continuaba bailando al ritmo de la música, y a partir de ahí llegarían los acordes de  “Hot Hot Hot!!!”, “The Walk” y “Let’s Go To Bed”.

Uno de los momentos más impactantes del concierto fue cuando con una guitarra acústica, Robert se dio el gusto de empezar a tocar las notas de “Friday I’m In Love” dando paso a sus compañeros para comenzar a tocar la canción. Para, finalmente, cerrar esta parte del concierto con “Close To Me” y  “Why Can’t I Be You?”

El momento del segundo y último encore llegó, nadie del público se quería mover de sus lugares, aunque la medianoche estaba cerca. Era momento de cerrar con las primeras canciones que The Cure grabó, “Three Imaginary Boys”, y la tan clásica “Boys Don’t Cry”, aquí muchos de los asistentes pensaron que se acabaría la noche, y que sería el momento de decirles adiós, pero sorprendieron a sus seguidores con “Jumping Someone Else’s Train”, “Grinding Halt” y “10:15 Saturday Night”. El fin había llegado, la banda decidió tocar el primer sencillo que lanzaron: “Killing An Arab”.

Con la banda en medio del escenario, agradeciendo a la gente y con una bandera de México, Smith y compañía dijeron adiós, después de casi tres horas de concierto y 36 canciones. The Cure demostró que los años pueden pasar, pero conservan el alma y la energía con la que iniciaron hace 41 años.

Una noche llena de energía, una noche en la que todos los que se dieron cita pudieron curar muchos de sus males. The Cure regresó a la ciudad para curarnos a todos.

Todas las imágenes: © Toni François