Las mutaciones del paisaje y la herencia de Humboldt

«El paisaje es una construcción de nosotros, de lo que vemos y configuramos con nuestras capas neuronales» dice Peter Krieger historiador del arte con quien charlamos acerca de las aportaciones de Humboldt a la manera de registrar y decodificar el entorno 

Ciudad de México (N22/Huemanzin Rodríguez).- «El 250 aniversario de Alexander Von Humboldt fácilmente se puede convertir en un evento aburrido en donde se petrifica la memoria de este gran pensador, pero yo creo que igual que la Tierra se mueve —no estamos en una Tierra estable sino en placas que se mueven y siempre hay movimiento—, también vale la pena abrir un poco las páginas de las lecturas de Humboldt y ver qué potencial inspirador tienen sus lecturas. Una relectura abre nuevas perspectivas y de esa manera se genera una memoria viva que nos inspira, en tiempos de cambio climático y otros problemas ambientales que el propio Humboldt detectó.

Humboldt es el padre de la crítica del cambio climático por la deforestación, por las fuerzas de la humanidad, por nuestro manejo no sustentable del planeta. Algo menos conocido, pero muy importante, es que Humboldt es también el padre de la ecología de las montañas, las vio como zonas especiales de biodiversidad, con concepciones sociales muy especiales, y creo que para México eso es algo esencial, pues es un país con diez mil volcanes con una ciudad capital que está rodeada de éstos y en una zona sísmica. Aquí vivimos las fuerzas de la Tierra, lo que el propio Humboldt investigó, ese paisaje montañoso en toda su complejidad. 

Como científico, con sus mediciones con el barómetro en las alturas, estudia la botánica, observa la geografía de las plantas, tuvo un interés en la arqueología mesoamericana y se dio cuenta de la importancia de las raíces de las culturas que vivían en éstas. Además, tuvo una visión crítica de la construcción social de la sociedad mexicana, esa sociedad colonial que reprimió a los indígenas y segregó a los pobres, temas que tristemente tienen actualidad hoy. 

Sus apuntes son una mezcla de factores sociales. Humboldt tuvo también una visión política del paisaje, todo esto es muy valioso y está un poco olvidado. Un experto en cambio climático casi no puede comunicar sus investigaciones complejas a un gran público. Humboldt se enfrentó a eso y tuvo que desarrollar sus propias gráficas para darse a entender, lo que lo convierte en un innovador de la gráfica científica, es decir, para la transmisión de ideas de investigaciones científicas creó una imagen capaz de catalizar el conocimiento. Si leemos su libro Cosmos, esa magna obra que escribió al final de su vida después de todos sus viajes por América Latina, Estados Unidos, Asia, etcétera, hay un capítulo completo sobre la pintura de paisaje. Ese capítulo y su pensamiento ha inspirado a generaciones de pintores en la representación del paisaje a detalle, que tiene una precisión en la representación botánica, en las formaciones geológicas. 

Él nos hace reflexionar sobre la condición de nuestros paisajes, de nuestro manejo de los recursos —ahora que a la mitad del 2019 hemos sobrepasado el uso de los recursos considerados para este año en todo el planeta. Esta percepción crítica del paisaje nos ofrece una introspección directa al problema. 

Creo que eso es una gran herencia de Humboldt, que vamos a retomar en el Coloquio del 18 al 19 de septiembre en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, ahí vamos a analizar imágenes y su potencial discursivo en un diálogo con geólogos y biólogos, con arquitectos, con historiadores ambientales, con historiadores del arte, de esta manera también fomentamos la idea de Humboldt de un trabajo transdisciplinario, donde cada especialista no se retira a su fortaleza, no, todos estaremos en una misma mesa, en un proyecto colectivo para entender esa gran herencia. 

En el coloquio incluimos actividades del arte contemporáneo, por ejemplo, tenemos como invitado al artista suizo George Steiman, que en su obra trabaja la desaparición de los glaciares en su país y en otras regiones del mundo. También vamos a presentar un libro de mi autoría sobre el trabajo de Fernando Cordero, un fotógrafo mexicano que tiene una visión crítica del paisaje humboldtiana. 

Es emocionante cómo su obra se mantiene viva a lo largo de los siglos, nosotros hacemos todo lo posible para mantenerla viva y no solamente es dejar a un hombre aburrido, cualquier otro gran pensador, filósofo poeta, perdido en el tiempo. En ese sentido hay un dato muy interesante, el Cosmos de Humboldt se vendió más que el Fausto de Goethe, obviamente una obra canónica de la época, pero Humboldt logró alcanzar un gran público con sus escritos en Alemania, Francia y otros países de Europa, y transmitir la fascinación epistémica o el choque epistémico que le generó estar en América Latina, en diferentes regiones del trópico, en la vegetación abundante, como también subiendo a las montañas y desde ellas tener otra visión del mundo, una visión coherente a la geografía y la geología.»

Humboldt condensa muchos de los elementos del espíritu de la cultura alemana que está por venir. Nace como hijo de la Ilustración; sin embargo, con su actividad termina romántico. Él está por América Latina, en México y Estados Unidos cuando en Alemania están los primeros románticos. Digamos que está relativamente lejano de los pulsos intelectuales en Alemania mientras tiene su propio desarrollo. ¿Podríamos decir que Humboldt condensa de alguna manera, ese espíritu romántico que termina por impactar en Alemania y en Europa? ¿Será por eso que su Cosmos fue tan importante para una cantidad enorme de exploradores europeos que en la segunda mitad del siglo XIX visitaron América?

Sí, claramente el romanticismo alemán y también inglés son un caldo de cultivo para una revisión de los conceptos de ilustración, con cierta racionalidad pero también con cierta frialdad. Los poetas románticos, como Novalis (seudónimo de Georg Philipp Friedrich von Hardenberg, 1772-1801), que de hecho se formó en la minería igual que Humboldt, decían que en la oscuridad de la Tierra, conociendo las capas y procesos, así crecía otro tipo de conocimiento que expone al ser humano en su relación con el entorno de una manera emocional. El vínculo de la literatura y de la imagen lo piensa Humboldt, cuando él viajo obviamente no tuvo WhatsApp, Facebook, Instagram o Internet, pero tuvo una red muy densa de comunicación con sus colegas científicos y con su hermano Wilhelm von Humboldt (1767-1835), experto en literatura, en idiomas, en filosofía y uno de los fundadores de la Universidad de Berlín. Yo creo que de esta manera se mantuvo al tanto de lo que pasaba en Europa. Y una vez que regresó, primero a París y luego a Berlín, tuvo tiempo para sedimentar su conocimiento, de hecho, a veces se perdió un poco con la abundancia del conocimiento y de los datos. Estaba consciente de que si publicaba puros datos, el público se iba a aburrir y no iba a haber ningún efecto. Entonces se sentaba como un escritor, con una visión literaria, para crear un libro maravilloso como Las vistas de la naturaleza, su libro favorito, con ilustraciones hechas por él. Y también está la magna obra Cosmos donde da una parte amplia al inicio la Tierra, explicándole al lector el concepto desde la filosofía griega y otras fuentes filosóficas. En algunos momentos condensa los datos científicos y luego los pone en notas de pie de página, con abundantes esquemas tabularios, pero escribe una narración de la configuración de la Tierra antes del ser humano y luego sus procesos con el ser humano. De esta manera, explica cuáles son los efectos del clima de las montañas para nosotros los humanos, ahí es donde está la herencia romántica al ver también aspectos emocionales, lo que nos conmueven. Entonces si nosotros vemos un paisaje, si subimos a una montaña o algún volcán como el Iztaccíhuatl y vemos este panorama, esta grandeza de paisaje nos conmueve; como también si vemos un paisaje de José María Velasco o una fotografía del paisaje actual. Hay un aspecto ilustrativo que nos hace pensar en términos ambientales con una reacción emocional. La narración visual es una herencia de romanticismo alemán. 

En esas observaciones no podemos dejar de lado las críticas al maltrato de los mineros que hizo Humboldt en su paso por Guanajuato.

A lo largo del siglo XIX, con el aumento y especialización del conocimiento, tenemos a muchos pensadores como Carlos Marx y Federico Engels que cuestionan el grave problema social. Yo creo que lo interesante en el pensamiento de Humboldt es la complejidad y como ella la interacción no previsible de elementos. Siempre al estudiar la complejidad del paisaje vemos también  aspectos sociales como la represión de campesinos, la represión de la cultura indígena por la iglesia, por la corona, por el gobierno, etcétera. Todos son temas que hoy los analizamos bajo la mirada de los Derechos Humanos, pero es correcto, Humboldt los critica con dureza.

Uno de los maestros de Alexander Von Humboldt en Inglaterra fue Georg Forster (1754-1794), célebre naturalista que acompañó al capitán Cook en algunas misiones y fue una de las más importantes influencias de Humboldt en la manera de hacer las descripciones de viaje. Uno de los compañeros de estudios de Humboldt fue Leopold von Buch (1774-1853), pionero del vulcanismo en Canarias y Harz. Al vincular el romanticismo inglés y el romanticismo alemán pienso en ciertas coincidencias, cuando Humboldt viaja a América, uno de los libros que lleva consigo es el Diario de Cristóbal Colón. Cuando Charles Darwin viaja en el Beagle lleva libros de Humboldt. Me conmueve pensar que este 2019, se cumplen 250 años del nacimiento de Alexander von Humboldt y también se cumplen 160 años de La evolución de las especies. Tanto Humboldt como Darwin vienen de la tierra, uno vulcanólogo y minerólogo; y el otro geólogo, y es a partir del poder de la fuerza viva de la tierra que van alzando su mirada hacia el mundo que nos rodea y finalmente hacia nosotros mismos. ¿Crees que la obra de Humboldt haya sido importante para personajes como Charles Darwin para redefinir la forma en la que nos vinculamos con la naturaleza?

Yo creo que sí, voy a explicarlo en un marco más amplio, el doctor Georg Forster viaja con Cook a Tahití y a otras islas. Hay que decir que en muchas de estas expediciones tuvieron un fin económico y colonial para conquistar el lugar, pero también una parte del viaje fue una investigación científica para el descubrimiento del mundo. El caso de Forster es muy interesante porque en una fase temprana Humboldt viaja con Foster por Alemania y por Inglaterra y ensaya la lectura del paisaje, el paisaje es una narración de la evolución. Y si uno sabe leerlo es muy rico conocer todos sus movimientos y cambios extremos en el proceso de la evolución. 

El conocimiento de los volcanes en las Islas Canarias fue una referencia para los volcanes en Ecuador y México. Me parece un tema muy interesante, especialmente hoy en día, porque nos remonta a los orígenes de la formación del planeta Tierra. Viviendo cerca de un volcán o subiendo un volcán hay un deleite científico y estético. Muchos viajeros del siglo XVIII visitaban el Vesubio en Italia, pero lo que hace Humboldt es hacer a un lado el eurocentrismo y decirle a sus colegas y a la gente que leyó sus libros, que el mundo es mucho más grande, que hay una relación con los volcanes y la configuración geológica, que genera conocimiento y también asusta la fuerza de la erupción, que generan obstáculos (cuando Humboldt quiere subir al Chimborazo no logra llegar por una barranca, no puede avanzar. Hay que recordar que en ese tiempo no había ni GPS, ni ropa térmica, ni calzado especializado). Subir la montaña significaba también un acto filosófico y físico, y percibir un volcán tiene un impacto emocional. Ahí generó la vuelta geológica, es decir, las cosas de la geología no solamente son de los geólogos sino también de las ciencias culturales, de la literatura, del arte. Es como un medio para hacer conciencia.

Humboldt tuvo contacto con muchos científicos, era prusiano, venía de una casa noble y vivió sus contradicciones. Al mismo tiempo, Forster persiguiendo volcanes en Oceanía ve en éstos el símbolo de una erupción política. Forster luego se inscribe a la Revolución Francesa, entonces funda una República en Alemania que después tristemente fracasó, y en todos los debates de la Revolución Francesa existe la metáfora de que un volcán y un terremoto rompen un esquema, en este caso la erupción del pueblo genera nuevas formas de convivencia y la erupción de un volcán es algo destructivo cuando la gente construye sus asentamientos demasiado cercanos, pero al mismo tiempo la lava genera situaciones de belleza arcaica como el Pedregal de San Ángel y con tierra fértil para la agricultura. 

Forster ve a los volcanes como una metáfora que aparece frecuentemente en los discursos. Goethe que tuvo un puesto en la monarquía, incluso lo nombraron noble, se inscribió a una corriente de la geología llamada de los neptunistas, que decían que el origen de la tierra era algo muy tranquilo, que la tierra surgía del mar y todo era tranquilamente.  Le temían a la metáfora de Forster, esa metáfora política de la erupción del volcán que fuera un evento histórico como la Revolución Francesa. 

Humboldt se formó en la escuela de los neptunistas en Freiberg, la más importante de esa época, y después al regresar de América, ya con su red de colegas, se dio cuenta que eso era falso y cambió su visión, los volcanes finalmente estallan en su vida. Humboldt se convence que así son las formaciones violentas y ofrece lecturas políticas simbólicas de esos eventos.

Esto me lleva a otro punto importante que no debemos dejar pasar en este festejo, Humboldt era de la corte de Prusia, pero vivió en París, después en Londres y aquí, en América. Construyó sus redes entre todos estos lugares y no importaban los pasaportes, lo que importaba era el intercambio productivo de las ideas, eso me parece que también es una gran herencia suya, la investigación transnacional. Ahora que estamos viviendo en un momento donde se refresca el nacionalismo y cada país tiene sus propios héroes, estamos festejando a un Humboldt transnacional que quería romper esquemas de represión hacia un conocimiento productivo con alcance global.

Hace unos días hice una caminata que organizó el Goethe Institut Mexiko para conmemorar el nacimiento de Humboldt, recorrimos 27 kilómetros desde el Centro Histórico de la Ciudad de México hasta el Parque de los Dinamos. Durante el trayecto pensaba un poco sobre el paisaje, ya no podemos ver lo que vio Humboldt, pero ¿a través de los elementos que permite la historia del arte es posible reconstruir el paisaje de entonces, así como aspectos económicos y políticos de la época? 

El paisaje es una construcción de nosotros, de lo que vemos y configuramos con nuestras capas neuronales. Así podemos cifrar los elementos naturales, pero también el impacto de los seres humanos. Hay una equivocación frecuente en la distinción de paisaje y naturaleza. La naturaleza en sí casi no existe en el planeta, ya toda la naturaleza está dominada por el ser humano, por infraestructuras, a esta fase se llama Antropoceno, cuando la fuerza humana aparece como una fuerza geológica y altera la superficie de la Tierra. Ahí tenemos disciplinas como la geoingeniería, que busca alterar profundamente las superficie de la Tierra; está la minería con extractivismo, ahí están las infraestructuras viales, ahí está la industrialización y, ahora también, la contaminación y los plásticos. Prácticamente ya tenemos una capa de plástico sobre todo el planeta, continentes de plástico que flotan en los océanos. 

El paisaje es la construcción de la naturaleza, la obra de arte representada es la ciencia de la imagen que amplía el espectro no solamente desde la obra de arte, sino a todo tipo de arte como la imagen fotográfica. Hoy en día con los smartphones todos somos fotógrafos y cineastas, hoy como nunca en la historia estamos desbordados en imágenes. 

Las imágenes circulan y flotan, son elementos catalizadores de conocimiento que resaltan la construcción del paisaje y si lo hacemos de manera crítica, como lo que hace por ejemplo el fotógrafo Fernando Cordero, retrataremos un paisaje dañado por gasoductos, por una sed exagerada y exponencial que tenemos por energía fósil; retrataríamos esas huellas en zonas de alto valor ecológico. Si utilizamos un coche o nos bañamos con agua caliente no pensamos en eso, la imagen nos invita a una reflexión profunda sobre nuestra responsabilidad en la Tierra y ahí está justamente la conexión entre ecología y estética, la que fomentó el propio Humboldt. 

Aquí hay que añadir también que la propia cartografía y las investigaciones de Humboldt tuvieron un doble sentido, el amable Humboldt después de pasar por América Latina y México, en Estados Unidos comparte su obra con el presidente Jefferson y luego él y sus asesores la utilizan para la invasión a México, colonizar y quitarles parte de su territorio y dominar en América Latina. Entonces algo que fue un conocimiento geográfico y geológico para toda la comunidad mundial, también tiene un abuso. Eso pasó también en mucha de la pintura de paisaje en Estados Unidos, vemos un proceso donde primero llegan los pintores y hacen un paisaje maravilloso y luego, a través de esa pintura, llegan los desarrollistas con trenes, minería, agricultura en gran escala y destruyen esos paisajes. 

Uno de mis colegas, que va a participar en el coloquio en el IIE/UNAM, es de la Terra Foundation de Chicago y es un precursor de la Historia del Arte que hace lecturas ambientales, de la Historia Ambiental en la imagen. Entonces, si tenemos el conocimiento en la lectura del paisaje vemos los primeros pasos de la destrucción de la civilización, las alteraciones del paisaje que a veces parecen mínimas son el germen de lo que tenemos hoy donde grandes paisajes naturales desaparecen, están en estados de erosión o de contaminación. Así la imagen nos proporciona información sobre eso en estos tiempos de autodestrucción.

Aquí más información del coloquio:

 https://www.humboldt-geoestetica.com/