Humboldt: El arte de mirar

Humboldt, naturalista, botánico, observador, nos legó una manera particular de observar el mundo, nuestro entorno, de ver los paisajes, de reconfigurarlos 

Ciudad de México (N22/Ana León).- Aquí algunas lecturas que nos acercan a la actividad de este intelectual universal desde diferentes ramas como la geografía, la botánica, la ciencia, y que no necesariamente refieren a él directamente, pero tienen mucho que ver con su legado. 


Alexander von Humboldt vivió bajo los ideales de la revolución francesa y del romanticismo alemán. Lejos de la figura enconcertada del científico o del investigador académico, buscó la libertad incansablemente. Desde la salida de su casa en Tegel, en una bella finca acondicionada por su padre, Alexander Georg von Humboldt, oficial del ejército de Federico II el Grande de Prusia, Humlboldt no paró hasta encontrar una manera de vivir que lo dejara satisfecho; lejos estaban de las costumbres burguesas de la sociedad a la que pertenecía, hasta hallar su “propia” manera de entender la vida en pareja. Murió a los 89 años, soltero, en mayo de 1859 dejando atrás una huella profunda en diferentes partes del mundo. En América recorrió parte de países como Ecuador, Cuba, Brasil, Perú, Venezuela, Colombia, EEUU y México. 

Alexander von humboldt. El anhelo por lo desconocido

Maren Meinhardt

Turner

Para introducir al lector en la vida de este personaje, este bello libro que dibuja con bastante precisión la personalidad de este hombre, rasgos, cualidades, anhelos, intereses, aspectos de su vida que vale la pena conocer para entender lo que lo motivó a salir de casa, poner el cuerpo, viajar a países remotos, transformarse en el trayecto. Buscar siempre irse, pero no sin un sentido, aunque tenía tendencia a favorecer la emoción sobre la razón, el viaje siempre tuvo un objetivo. 

Desde la introducción de este libro podemos saber el tipo de relato que nos dará Meinhardt sobre humboldt: 

«A sus 34 años, bronceado, seguro de sí mismo y dotado de buenas habilidades sociales, había escalado, como ya sabía todo el mundo, el Chimborazo. Había paseado por selvas vírgenes, había hablado con las gentes que allí habitaban y había descubierto un canal natural secreto, el Casiquiare, que unía los sistemas de grandes masas de agua del Amazonas y el Orinoco. Y habría regresado unos meses antes de nos ser porque Thomas Jefferson, el presidente de Estados Unidos, había pedido conocerlo personalmente para servirse de sus consejos.

Sin embargo, la trama que entretejía la vida de Humboldt no concuerda fácilmente con una narración definida por logros superlativos y homenajes públicos. Nos encontramos, a fin de cuentas, ante un hombre que se sintió aterrorizado cuando le dijeron que iban a erigir una estatua en su honor.»

La increíble vida de los paisajes 

Claire Lecœuvre (textos) – Vincent Mahé (ilustraciones)

Errata Naturae 

La naturaleza modifica el paisaje. El tiempo marca su evolución, pero es también nuestra actividad en la Tierra la que provoca sus mutaciones. Este libro bellamente ilustrado reúne veinte paisajes naturales que nos narran historias geológicas pero también poéticas del planeta que habitamos. Aunque las descripciones sólo hacen referencia a su geografía, a las características que lo constituyen, los textos de Lecœuvre y las ilustraciones de Mahé nos permiten acercarnos de otra manera a lugares que tal vez nunca visitemos, pero de los que sabemos debemos cuidar si queremos preservar una existencia digna en este planeta. 


El arte de ver las cosas 

John Burroughs 

Errata Naturae  

Caminante, escritor y clarividente pensador, Burroughs (1837-1921) es uno de los herederos del la forma de crear conocimiento de Humboldt, a través del andar. Junto con Henry David Thoreau es uno de los dos más importantes naturalistas norteamericanos. Su obra por primera vez se publica en español, y es en este libro en donde podemos encontrar una antología de sus mejores ensayos, donde la naturaleza se enlaza con la filosofía, la observación con la reflexión, la vida salvaje con el pensamiento indómito, la poesía con la ornitología, la infancia con el futuro, y el caminante con lo inesperado.