#50AñosMetro: La historia de la Ciudad de México en las excavaciones del Metro

En la estación del metro Pino Suárez se encuentra un antiguo templo ceremonial, ¿sabes a quién está dedicado?, ¿cuándo fue construido? 

Ciudad de México (N22/Huemanzin Rodríguez).- En la estación del Metro Pino Suárez está lo que queda de un antiguo centro ceremonial que fue tan grande como importante en México-Tenochtitlan. Su descubrimiento durante las excavaciones de la línea 1 del Metro a finales de los años sesenta, obligó no a rescatar todo el espacio antiguo como sí a rediseñar las obras del Sistema de Transporte Colectivo. El arqueólogo Salvador Pulido, a cargo de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH, nos aproxima a la historia, mito y rescate del templo que da imagen a la estación Pino Suárez. 

«El templo está dedicado a Ehécatl Quetzalcóatl, ahora lo vemos aislado, pero formó parte de un gran complejo arquitectónico. Tenemos clara certeza de que había otras edificaciones, pues con los trabajos de remodelación de la plaza, hemos encontrado vestigios parcialmente enterrados de esas estructuras. El que este templo esté aquí, a la vista de todos, es por una muy buena anécdota del mundo de la arqueología. Durante las obras de construcción del metro, las maquinarias afectaron varios vestigios arqueológicos. Cuando el templo quedó al descubierto un arqueólogo del grupo que estaba trabajando en las excavaciones, se sentó sobre el templo hasta que se detuvieron las obras del metro. Su nombre es Rubén Cabrera, entonces era muy joven y estaba en una de sus primeras excavaciones. El arqueólogo Cabrera tiene muchos años trabajando en el INAH y es uno de los maestros de la institución.  Así es como se rescató, fue un acto casi heroico de aquel momento entre 1967 y 1968. Gracias al hallazgo de esta edificación, se obligó a rediseñar los pasillos, los andadores, la plaza, con este espacio abierto muy bello; sin embargo, es lo único que quedó de ese complejo arquitectónico. Desde que fue inaugurado el metro, la estación Pino Suárez tiene como logo la figura de este templo.»

«En el templo podemos ver, por lo menos, tres momentos estructurales, tuvo una cuarta etapa, pero no se ve ya que está, como el resto de la ciudad de México Tenochtitlan, niveles más abajo de la superficie actual. Se cree que su construcción comenzó en el siglo XV, cerca del 1400 y lo que vieron los españoles fue la última etapa en 1521. Hay algunos colegas que creen que el encuentro entre Moctezuma y Hernán Cortés ocurrió en donde hoy está la plaza que está frente al museo de la Ciudad de México, entre las calles de República de El Salvador y Pino Suárez, pero es muy probable que, por la monumentalidad que debió tener este espacio, que ese encuentro entre el conquistador y el emperador Moctezuma tuviera lugar en la plaza donde ahora vemos este templo.»

Este templo, que está muy cerca del Templo Mayor, en el lado oriente de lo que fue la ciudad de México-Tenochtitlan, está dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl, en su interioir fue encontrada una figura zoomorfa de Ehécatl-Ozomatli (dios del viento-mono). ¿Qué nos puede decir de ello? 

«El templo tiene características circulares, en general, en la parte central de Mesoamérica, los edificios circulares se asocian con el Dios del viento Ehécatl-Quetzalcóatl. Según el mito de la creación registrado por Fray Bernardino de Sahagún en el siglo XVI, en tiempos ancestrales los dioses discutían quién de ellos debía inmolarse en una hoguera para convertirse en el Sol. Las discusiones fueron largas y duras hasta escoger a Tecuciztécatl como el mejor candidato. El dios, joven y fuerte se adornó con riquezas y se preparó para el sacrificio, pero frente al fuego se arrepintió. Entonces los dioses animaron a Nanahuatzin, un dios pobre, viejo y enfermo. Sin reparo celebró el rito y se arrojó a las llamas. Tecuciztécatl, avergonzado, se lanzó detrás de él. Los dioses esperaron sin saber por dónde saldrían los soles. Quetzalcóatl, deidad del viento, dijo: “Vendrán por el oriente”. De ahí salió rojo, grande y cálido el sol del cuerpo de Nanahuatzin, y detrás de él, el sol de Tecuciztécatl, que terminaría por convertirse en la Luna. Esa es la leyenda del Quinto Sol, es decir, previo a ese Sol, el último, el que nos alumbra, hubo otros soles que acabaron con la humanidad por diversos cataclismos. Uno de esos soles previos fue producto del viento y destruyó todo a su paso, los dioses debieron transformar en monos a los humanos, para así poder salvarlos de los grandes vendavales, es por ello que a Ehécatl-Quetzalcóatl que parece pico, también se le representa como un mono con cola de serpiente.  Ese mono fue localizado dentro de una cesta en el monumento, se trata de una las mejores representaciones del dios convertido en mono con características humanas, en una posición de danzarín muy interesante, es una de las representaciones escultóricas más logradas que conocemos del dios. Así que, aquí tenemos la estructura dedicada Ehécatl, tenemos al propio dios al interior lo que indica que esta estructura es muy importante dentro del mundo mexica. 

El fin de la línea 1 cuando entró en funciones hace cincuenta años, era en un extremo, Chapultepec. Si bien es un lugar lejano al centro, fue un punto importante y espacio original del asentamiento mexica. ¿Se sabe de vestigios prehispánicos encontrados en esta zona durante las obras del metro? 

Cuando Maximiliano de Habsburgo construyó la Calzada Paseo de la Reforma, que conecta el centro de la Ciudad de México con el Cerro del Chapulín, convirtió a Chapultepec en un elemento geográfico, un punto relevante en la política. Pero tiene también muchísima relevancia en un sentido arqueológico. Como bien señalas, no formó parte de la metrópolis del lago de Texcoco; sin embargo, una serie de circunstancias plasmadas en la mitología y en las leyendas de le dan importancia a Chapultepec. Fue uno de los asentamientos mexicas de mayor relevancia. aunque no fue el primero. Se asentaron ahí tras peregrinar dentro de la Cuenca, cuando se instalaron en Chapultepec fueron desalojados y tuvieron buscar otros sitios, pero en ese punto en particular, quedó plasmada, digamos, una raíz. Cuando se convirtieron en el grupo hegemónico de la Cuenca de México regresaron a Chapultepec y algunos de sus gobernantes pusieron allí sus retratos. Aún hoy podemos encontrar en las rocas del lado Este, al pie del cerro, los rostros tallados de algunos gobernantes como Moctezuma Xocoyotzin. 

Aunque el cerro no fue uno de los puntos clave del nacimiento de la ciudad de Tenochtitlan, los mexicas finalmente regresaron a él.

Pese a lo que ha sido Tenochtitlan, son pocas las estaciones del metro que nos permiten ver una ventana al pasado. 

Muchas de las estaciones, sobre todo las que se encuentran en el centro de la Ciudad de México, han aportado muchísimos hallazgos arqueológicos, por ejemplo, hay una estación de la línea 4 de la estación del metro Talismán cuyo logotipo es un mamut, porque allí se encontraron algunos restos de mamut. 

Aunque no tenemos tantas ventanas, muchas cosas las sabemos por la construcción del Metro. Por ejemplo, en la estación San Juan de Letrán, cuyo logotipo es la Torre Latinoamericana, fue localizado el primer hospital de la Nueva España, el San José de los Naturales, relacionado con el primer convento grande de los franciscanos en México. La ciudad tiene muchas historias que contar, muchas de ellas las hemos obtenido por las excavaciones en el Metro; otras también han salido a la luz por las excavaciones que hace la Dirección de Salvamento Arqueológico, a la que yo pertenezco, que se dedica a hacer el rescate y salvamento de todos esos vestigios en tanto que la ciudad se va construyendo día con día. La historia de la Ciudad de México es un enorme rompecabezas del cual hemos encontrado, poco a poco, varias de sus piezas.

¿A través del metro podemos hacer una ruta arqueológica?

Desde luego que sí, de hecho, ahora está montado en el metro un museo en el cual hay una sala arqueológica con piezas localizadas en las diferentes estaciones o en los diferentes tramos de construcción del metro. Son pocas porque muchas de éstas, de más exquisita textura y elaboración, están tanto en el Museo Antropología, como en el Museo del Templo Mayor y otros diferentes museos. 

Las excavaciones del metro han dado una riqueza enorme de elementos arqueológicos que están diseminados en diferentes museos y todavía tenemos bastantes piezas más que día con día aparecen. Ahora el Metro tiene un descanso constructivo; sin embargo, en la Ciudad de México se sigue construyendo y se sigue obteniendo parte de la riqueza arqueológica tanto en calidad como en cantidad, bastante apreciable.