Lol Tolhurst, un segundo acto

Para el ex baterista, compositor y uno de los fundadores de The Cure, la escritura de Cured es una de las experiencias creativas más emocionantes

Querétaro (N22/Huemanzin Rodríguez).- Lol (Laurence) Tolhurst, ex baterista de The Cure, escribió Cured, un libro de memorias sobre la mítica banda. También tecladista y compositor, las palabras del músico inglés se derraman en las páginas de este texto, publicado por Malpaso, para dar forma a estas postales de amistad, del punk y del camino recorrido. Durante su participación en el Hay Festival Querétaro, que concluyó ayer domingo, charlamos con él a propósito de la publicación. 

¿Qué sientes ahora al recorrer el mundo, no con la batería y sí con un libro?

Se siente como un segundo acto. Sabes, he tenido una gran vida con The Cure, luego me retiré un poco y me dediqué a mi hijo, quien después dejó la casa. Y me pregunté: Bien, ¿qué debo hacer ahora? Y comencé a escribir un libro que ha cobrado vida propia. Comencé a escribir en 2015; ya tengo tres años viajando por el libro. 

¿Qué es lo que aprendiste después de escribir The tale of two imaginary boys cured

Creo que humildad. Se necesita humildad porque no puedes escribir un libro siendo falso o pretendiendo. Tienes que ser honesto para que funcione.  Así que honestamente tuve que mira las cosas duras y agudas. Eso está bien.

¿Ya te curaste?

Sí. Sí.

¿De qué? 

Realmente no sé. No lo sé. Creo que en realidad sólo me he dado una idea de por qué suceden las cosas y tal vez me dio más pistas de mi propia vida.  

¿Cómo es ser una estrella de rock? Mucha gente en el mundo no necesita saber nada de ti, de tu familia o tu país, pero se sabe las canciones de The Cure, ese grupo fundado en 1976 que se ha convertido en una referente generacional. 

Me siento humilde y agradecido al mismo tiempo. ¿Por qué me siento humilde? Por la enormidad de inicio. Hace cuarenta años cuando comenzamos, nunca me imaginé el camino que tomaría el viaje, ni siquiera hubiera concebido lo que vivimos, por eso digo humille. ¿Por qué agradecido? Porque hay ciertas cosas de mi vida que no puedo explicarle a las personas y que el libro y la música me ayudaron a explicarlas, y estoy agradecido por haber sobrevivido, en verdad, porque hubo un punto en el que no podría haberlo logrado. 

Después del concierto de The Cure en Glasgow el pasado verano, leí una noticia en donde decía que las marcas de guitarras de Robert Smith y del bajo de Simon Gallup se multiplicó exponencialmente. Era una noticia porque los jóvenes de ahora compran pocas guitarras y bajos, y marcas icónicas como Fender y Gibson están ahora en serio problemas. Me pareció una noticia extraña. ¿Qué tanto han cambiado las cosas desde la primera vez que tocaron ustedes? 

La industria y el negocio discográfico han cambiado por completo, en realidad culpo a Internet. Creo que Internet es responsable de mucha destrucción y de otras cosas buenas. Lo que no ha cambiado es el ímpetu de las personas para querer crear, ya sabes, a menudo personas de mi edad dicen: La música de ahora ya no es buena. Yo digo que simplemente no sabes dónde buscarla, no sabes dónde está. Si la instrumentación cambia, que así sea. 

Mi hijo toca en una banda de rock y toca la guitarra pero, por ejemplo, a finales de marzo de este año, después de la ceremonia de ingreso de The Cure al Salón de la Fama del Rock’n’Roll, tomé un taxi para cruzar Nueva York, el conductor era un tipo muy joven y empezamos a hablar de música, después de un momento me preguntó: “¿Tú tocas un instrumento?”. Yo le contesté: Sí. Volvió a preguntar: “¿Tienes una banda?”. Eh, sí. Le dije. “¿Cómo se llama?” me insistió y eventualmente respondí: The Cure. Entonces buscó la música y la puso en el auto. Mientras oía unos temas me preguntó: “Eso que suena, ¿son guitarras, verdad?”. No lo sabía, porque no era el tipo de música que escuchaba, pero eso no importa, porque el ímpetu sigue siendo el mismo.

Cuando leo los créditos de los temas de los álbumes de The Cure, están los nombres de todos. ¿Cómo es el proceso creativo de The Cure?  

Tú lees los nombres de todos nosotros porque hicimos algo. The Cure fue para mí, en su mejor momento, un proceso artístico de colaboración total. Lo que pasa en la mayoría de las bandas es que cambia aquello que los rodea y no todo es equitativo. Generalmente la forma en la que trabajaba The Cure era integrando a todos en torno a la música. Eso es algo indestructible, porque todos somos un elemento, una parte del rompecabezas. Joe Strummer, de The Clash, hace tiempo dijo algo sobre la disolución de esa banda: “Nunca debimos deshacernos de Mick Jones porque no debemos meternos con la química.” Las bandas de química son las que mueven cosas, realmente no puedes explicar lo que sucede. No porque tengas al mejor guitarrista, al mejor baterista, o lo mejor esto o aquello, es que ocurre una banda, ocurre porque tienes a las personas correctas que están unificadas y van a hacer que algo se mueva. Además, al final, seamos honestos, no hay nada especial en la música de rock, es algo de formatos, realmente no hay nada, pero lo que es realmente nuevo es el intento y el propósito.


Siempre he pensado que parte de la música de The Cure es algo barroco. Y otros temas son como un árbol, con un tronco desde donde cada uno de los músicos como ramas crecen en su propia dirección, pero al final son parte de un todo. 

¡Qué interesante! Creo que para mí es mejor explicarlo de esta manera, he viajado por todo el mundo y conozco gente que le gusta o ama la música de The Cure de todas las nacionalidades. Entonces hicimos algo diferente, quizá lo que pudimos hacer fue algo inconsciente porque teníamos 16, 17, 18 años y nada nos preocupaba. Ahora soy más consciente que entonces, pero estoy mayor, lo veo y me doy cuenta. Principalmente, creo que aprovechamos algo tan universal entre las personas de cierta edad que no se va, siempre está ahí y es como espejo tanto como un árbol. Esa es realmente la mejor manera que tengo de explicarlo. No creo que se haya hecho conscientemente y sí creo que la mejor música, la mejor creación, llega inconscientemente a través de ti y puedes hacerlo, tienes que estar atento. David Lynch dijo que cada artista debe tener una configuración lista para usar cuando estén listos. Y así lo hicimos con The Cure, está bien, ahora es el momento adecuado para capturar esto. 

¿Cómo era la vida antes de The Cure?

Realmente no lo sé. Realmente no estoy seguro de haber tenido vida antes de The Cure. Conocí a Robert cuando tenía cinco años de edad, vivía al lado de mi abuela, así que en realidad nunca tuve una vida aparte de The Cure. Probablemente no tenga otra vida después de The Cure. Tal vez suene morboso, pero sé que en la piedra de mi obituario va a decir: Cure, cure, cure… y eso es todo, para bien o para mal estoy atorado en eso. Realmente no sé cómo era la vida antes de The Cure. Todo lo que hago, incluso hoy, no solo el libro o la música, también mis relaciones y amistades, están cubiertas por esa gran telaraña. El problema con la música rock es que todos esperan que hagas lo mismo una y otra vez. Nunca he estado de acuerdo con eso. Como lo escribí en el libro, con el grupo haré lo que históricamente sea necesario, para mí es tan importante ser el baterista o el tipo que jala cables. Lo importante es lograr que algo suceda, eso es lo que pienso y lo que nunca cambiará.

Hace tiempo conocí a Peter Murphy, cuando lo vi estaba vestido todo color blanco. Yo bromeé diciéndole: “De todos los colores éste es en el que no esperaba verte vestido”. A él le dio risa y me contó que después de tantos años vestido de negro y pensar en la muerte y en el dolor, se sintió enfermo. Y que parte de esa enfermedad estaba en su ego, fue su esposa quien le dijo: Para los demás eres Peter Murphy, para mí eres Peter. Y decía que eso lo salvó. ¿Te ha ocurrido algo así? 

Sí, absolutamente, al final de The Cure estaba muy afectado por el alcoholismo, no empeoraba, no mejoraba. Eso me cambió y luego la recuperación de eso me liberó todo lo que era malo, en verdad. Lo puse en el libro. Un día me fui al desierto y ahí conocí a un hombre que me ayudó y todo cambió, fue una epifanía. No sé si fue en el camino a Damasco, o donde quiera que fuera, pero fue una epifanía que cambió mi vida y las cosas han sido un poco diferentes desde entonces.

¿Tienes planeado escribir otro libro?

Sí, estoy en el proceso de dos libros. Mi editor quiere que uno sea más pequeño que el otro, me parece bien. Y quiero escribir otra vez, porque escribir este primero ha sido la experiencia creativa más emocionante. Me gustaron todos los procesos del libro, incluso esos aburridos de revisión y esas cosas. Siempre me ha gustado leer y me gusta la literatura, siempre aprendes y encuentras algo nuevo, es un sentimiento que tengo también con la música. 

En el último año y medio toda la gente está volviendo a hablar de The Cure. 

Pasa por los ciclos. Creo que somos muy afortunados por el hecho de que pudimos identificar en uno o dos momentos, el centro de lo humano que no cambia. Por ejemplo, he visto que gente mayor, de mi edad, de sesenta años, viene a las presentaciones del libro. Pero también han llegado personas de 16 años. Eso es lo que pasa en los conciertos. ¿Qué es lo que puede entender alguien de 16 años de una banda de 60 años? Pienso que es porque encontramos algo humano, algo emocional. Me parece que crecer en los suburbios del sur de Londres con nada excepcional debe de ser igual a crecer a un barrio parecido en cualquier parte del mundo, y eso lo condensamos en algunos álbumes.

¿Qué es lo más significativo que has hecho con The Cure?

No sé si eso es algo que pueda responderte. Creo que eso podrían decírtelo otras personas, porque yo no puedo separar lo que The Cure ha hecho o lo que The Cure ha hecho de mi vida. Tal vez, las cosas más importantes son aquellas que no tienen importancia para los demás. Esa es mi mayor carga, mi mayor problema y mi mayor fortuna.