Cuatro filósofos alemanes del siglo XX, en el XXI

En Tiempo de magos. La gran década de la filosofía, el escritor alemán Wolfram Eilenberger aborda, desde el thriller y la literatura, la vida de cuatro filósofos cuyas ideas permiten entender el presente 

Ciudad de México (N22/Huemanzin Rodríguez).- ¿Qué nos pueden decir del mundo actual cuatro pensadores que vivieron hace cien años? El escritor alemán, Wolfram Eilenberger, quien tiene una formación que lo ha llevado a los territorios de la filosofía, la psicología y los estudios románticos, decidió abordar, desde las posibilidades de la literatura y del thriller, la vida de Ludwig Wittgenstein, Walter Benjamin, Martin Heidegger y Ernst Cassirer; cuatro filósofos que desde la vida cotidiana hablan de los miedos y de lo retos de su época que, a la distancia, no parecen tan lejanos. El libro Tiempo de magos. La gran década de la filosofía 1919-1929 (2019), es un viaje apasionante para cualquier persona interesada en hacerse preguntas de sí misma y del mundo que le rodea. El también columnista del periódico Die Zeit y Der Tagesspiegel forma parte de las actividades del Hay FestivalQuerétaro 2019 y del Goethe-Institut Mexiko.

«Cuando vuelves la mirada atrás, a la década de 1920, es realmente una explosión de creatividad en el mundo de habla alemana. No solo cuando hablamos de filosofía, también de otras áreas del conocimiento como la literatura, la física, la arquitectura y el diseño. Me interesé mucho en qué había pasado ese momento específico que permitió a las personas pensar de maneras completamente nuevas. Y, ya en mi materia, ¿cómo estos cuatro héroes de mi libro reinventaron toda la idea que significa hacer filosofía? Eso es lo que hacen exactamente al regresar a casa de la guerra, de la Gran Guerra que Alemania perdió, traumatizada. En diferente medida tienen la idea de reinventarse a sí mismos para hacer filosofía y comprender su cultura y sus costumbres. Hicieron y crearon algo extremadamente interesante por eso.» 

¿Estos filósofos, qué significan en nuestra concepción del mundo actual?

Creo que realmente dan forma al campo de la filosofía tal y como la conocemos hoy. Si pensamos en estos cuatro filósofos: Ludwig Wittgenstein, Martin Heidegger, Walter Benjamin y Ernst Cassirer, son los padres fundadores de todas las escuelas que hoy dominan el campo de la filosofía. Ellos piensan en el Existencialismo, la Deconstrucción de la Teoría Crítica. Así es como comenzó su importancia en el campo académico de la filosofía, pero creo que también le han dado forma a nuestra visión del mundo moderno y cómo nos entendemos a nosotros mismos como sujetos modernos. 

Tus magos son los inicios del siglo XX, sin embargo, aún me parece encontrar en ellos el simiente del Romanticismo.

Hay dos formas de contar la historia de la filosofía: una es creando una continuidad a partir de los siglos XIX, XVIII o XVII; la otra, es contar una historia de la interrupción, donde las cosas se reinventaron. Mi libro habla de eso, es una historia de disrupción pero, al mismo tiempo, es cierto que estos fuertes filósofos encuentran su continuidad dentro de la gran tradición del pensamiento de habla alemana, son románticos a su manera y buscan una intensidad poética que los hace filósofos. Y una idea principal, lo cual es muy importante para mí, y que conté en mi libro, es la fuerte conexión entre la vida cotidiana y el pensamiento filosófico, entre las experiencias personales y las ideas que generaban. En otras palabras, eran personas que no veían a la filosofía sólo como una actividad académica, también como algo que tiene que sentirse y vivirse, que en sí mismo es una idea romántica y, en esencia, una idea muy moderna.

En Tiempo de magos tu narrativa cuenta la vida de estos personajes y sus obras, ¿intentas acercarte a un público que no sabe filosofía? 

La idea era presentar la filosofía a gente que no se ha acercado a ella. Lo cual es un reto bastante difícil porque la filosofía requiere el coraje para enfrentarte seriamente a tus propias preguntas. 

Me pareció que hacer un libro contando las vidas de esas personas, contando sus experiencias cotidianas, es una buena manera de mantener interesado al lector, porque descubrirá que al final esas personas no son diferentes a nosotros. Y aquello que perciben, aquello que les importa también es importante para nosotros. Y eso permite que todo sea más accesible que si presentara solo los argumentos. 

¿Por qué “magos”?

La filosofía no debería tener nada que ver con la magia. La magia hace trucos en el escenario para crear ilusiones. Podríamos decir que la filosofía es lo contrario de la magia; por otro lado, los filósofos hacen algo muy específico: ellos describen el mundo como lo conocen.  Dan una descripción de las cosas que todos hemos visto antes y las ves completamente en ti, y esto es lo que hacen todavía estos cuatro magos, porque una vez que lees a Benjamin y caminas por las calles de Querétaro o de la Ciudad de México, verás esa calle de manera diferente. Una vez que lees a Heidegger, tomarás un martillo y lo verás de otra manera. Entonces, lo que hacen es transformar mágicamente nuestra percepción del mundo cotidiano, esa es la magia de la filosofía y estos cuatro magos fueron grandes maestros artesanales.

Has escrito otros libros en donde la filosofía te permite hablar de otras cosas, desde el fútbol hasta los cuatro magos. 

Creo que la filosofía es una herramienta para entendernos más clara y profundamente, pero también es una herramienta para tomar seriamente las superficialidades. Por ejemplo, Benjamin, conoce los comercios, cosas cotidianas en la calle eran el principio para hacer filosofía. Así que todo lo que nos perturba y nos deja perplejos es algo que nos permite decir: “Oh, no lo he visto de esta manera”. Ese es un comienzo para la filosofía. Entonces diría que ambas opciones son verdaderas: es una forma profunda de pensar sobre ti mismo, pero también es una forma de estar despierto para cuidar los detalles y percibir el mundo que te rodea de una manera más clara. 

¿Qué tan cercanos son estos filósofos para ti?

Los cuatro filósofos me han dado y le dan a la gente algo muy específico. En verdad no tengo un favorito, a veces la gente me pregunta “¿a cuál de ellos te llevarías a una isla desierta?” Y mi respuesta es siempre la misma: a ninguno de ellos. Me llevaría a mi esposa, es por eso que quiero vivir. Estos cuatro filósofos eran personas muy difíciles. No necesariamente querrías compartir la vida con ellos. Pero, en cierto sentido, creo que Wittgenstein tenía una brillante y profunda manera de pensar sobre sí mismo, de pensar el lenguaje, de buscar en la filosofía un camino terapéutico para lidiar con sus propios problemas existenciales e incluso sus traumas y su depresión, algo que es de mucho interés para mí y tal vez por ello me siento conectado con él de una manera más profunda que con los otros tres. 

¿Hay algún otro personaje que pensaste considerar en este libro?

Realmente, no. Estos cuatro son personajes fascinantes. Lo importante es pensar que Cassirer era un académico en verdad normal; que Heidegger era un campesino que tenía muchas metáforas de la tierra; que Benjamin se fue a la gran ciudad; que Wittgenstein tenía una búsqueda espiritual. Creo que si conocemos las amistades, las actividades y las preocupaciones de nuestros cuatro amigos, veremos que son personas muy contemporáneas, como nosotros. 

Cuando terminé Tiempo de magos tuve la sensación de que escribí no solo un libro sobre la década de 1920, que es un momento fascinante, sino también sobre nuestro tiempo, porque cuando revisas esos años no puedes dejar de percibir similitudes, por ejemplo, la forma en que la gente entonces percibía que el mundo estaba acelerando la circulación de información cada vez más, algo que preocupaba a la gente de la época, vemos que es el mismo problema ahora, donde tenemos noticias falsas. 

En la década de 1920 hubo un impulso a la globalización y ahora el mundo se nos hace cada vez más pequeño creando, como entonces, ansiedad y miedo.  Y, por supuesto, en esa década el mundo de habla alemana tenía una democracia débil, que fue desestabilizada por la extrema derecha y la extrema izquierda. Entonces, si tomas estas tres cosas tenemos una situación muy similar ahora. Las preguntas son muy simples: ¿quiénes son los grandes pensadores de la década de 1920? y ¿todavía tienen algo que decirnos en este momento?  

¿La filosofía es para cualquier persona?

Creo que la belleza de la filosofía es que todo ser humano está realmente interesado en ella y todo ser humano puede sentir su poder.  Si lees ciertas oraciones de Heidegger o de Benjamin, no puedes evitar ser golpeado por la fuerza de la percepción profética. Entonces, lo que hago como escritor, que creo es bastante simple, es sentir ese poder, sentir esa energía, sentir esa belleza y creo que otras personas pueden sentirlo y saberlo también. Ese es mi trabajo, hacer que esa experiencia sea palpable para el gran público. El imperativo de la filosofía es: piensan por ti mismo. Si alguien te dice cómo debes de pensar, ya has perdido el camino de la filosofía. 

Me parece que lo que comparto en este libro es que cada uno de nosotros debemos comenzar a pensar por nosotros mismos sobre las cosas que nos importan y estos filósofos nos dan muchas posibilidades de pensar realmente en nosotros mismos y en las cosas que nos importan, nuestros miedos, nuestra ansiedad, nuestra idea de ser finito y la muerte, esos son problemas que todos conocemos y con estos cuatro héroes imagino que se pueden abordar estas preguntas de una manera más profunda y transparente. 

Si consideras que nuestra actualidad es muy parecida a la de los años 20, ¿no te parece un escenario preocupante?

Cuando piensas en la década de 1920 en el mundo de habla alemana, no puedes evitar pensar en la década de 1930 y en esos procesos que fueron tan destructivos para mi país y, de hecho, para el mundo entero. Entonces, hay una dificultad al enfatizar la similitud de los años veinte con la actualidad, pero al mismo tiempo podemos evitar cometer los mismos errores que comenzaron con la cultura.  Así que, pienso en este libro como una especie de vacuna, si nos familiarizamos con el problema y los pensamientos de esa época, podríamos tomar mejores decisiones en el futuro.

En la globalización, algunos mercados y los miedos es lo mejor que compartimos. 

Creo que esta cuestión del miedo es central en la década de 1920. El libro termina con una disputa entre Martin Heidegger y Ernst Cassirer, el centro de esa disputa es el papel del miedo. ¿Qué significa para la existencia y qué puede hacer la filosofía frente a estos temores? Y Heidegger dice que tenemos que hacerlo bien frente a nuestros miedos, tenemos que enfrentarlos, tenemos que celebrarlos. Y Cassirer dice que no, que la función de la filosofía es distanciarnos de estos temores para liberarnos del miedo. Son propuestas que tratan nuestros propios miedos y que son muy diferentes. Me parece que ambos son muy válidos y es importante saber que existen estas posibilidades.

¿Cómo te gustaría comunicarse con el lector mexicano a través de este libro?

Lo que más me gustaría es que la gente se interese por estos pensadores.  Sé que existe una fuerte tradición con relación al pensamiento crítico de Walter Benjamin en México. Y en este viaje he aprendido que Heidegger también juega un papel importante en la vida académica de este país. Pero ¿qué sería lo más importante para mí? Sería más válido que un mexicano piense que la década de 1920 en Alemania, fue una época de agitación política, económica y cultural. Puede ser similar a lo que ahora se vive en México con las inseguridades y los temores que enfrentan hoy las personas. Me gustaría que el pensamiento logre una conexión y esa conexión sería muy valiosa para mí.

Imagen: © Huemanzin Rodríguez