Toledo: hombre casa, hombre montaña, hombre trueno

El año pasado el artista, preocupado, se preguntaba quién continuaría con su proyecto de difusión de la cultura en Oaxaca; no tenía respuesta 

Ciudad de México (N22/Ana León).- ¿Qué vuelve a un hombre el corazón de una comunidad? No hay respuesta exacta. Son las acciones de ese mismo hombre las que determinan el impacto que tiene en los otros, las de éste han marcado profundamente a aquellos que lo han conocido, pero también a aquellos que nunca lo han visto ni hablado con él y a los que ha llegado a través de su arte y de sus proyectos culturales. 

Francisco Toledo es uno de los referentes de la plástica mexicana del siglo XX. Un hombre casa, un hombre montaña, un hombre trueno. Ayer por la tarde murió a los 79 años de edad en su casa de esa Oaxaca que tanto le dio y a la que tanto devolvió. Un cáncer de pulmón lo llevó al final de un viaje que inició en Juchitán de Zaragoza en 1940. 

Militante de izquierda, filántropo, vivió en pos de la tierra, del territorio, de las lenguas indígenas, de los derechos humanos, del arte. En su mente supo amalgamar todo y fue el arte el medio, la herramienta, con la que intentó transformar su entorno. 

Pero también fue la creación de espacios un medio poderoso para crear comunidad, para reafirmar la identidad de su estado de origen y proyectarla primero hacia adentro, con la gente de su localidad, para luego ir hacia afuera. Algunas de ellas fueron El Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, El Centro de Artes Gráficas de San Agustín, El Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, la Casa de la Cultura de Juchitán de Zaragoza, y el Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Oaxaca. 

Su activismo trascendió el mundo del arte. Levantó la voz varias veces para reclamar y condenar el uso de transgénicos, lo hizo también por la conservación del medioambiente, por la conservación del paisaje.  A Toledo le preocupaba su labor, «¿quién?, ¿quién?», se preguntaba podría seguir con su tarea, con la difusión de cultura, con ese proyecto, «No lo sé, y si yo estoy por irme ya, desaparecer de este mundo, me preocupa», dijo en una entrevista, mientras su mirada se perdía en la lejanía tratando de dilucidar en ese futuro, en el que ya no estaría, la Oaxaca que le sobreviviría.

Nosotros, también nos lo preguntamos.