Redescubriendo los murales de Ciudad Universitaria

Un acercamiento a La conquista de la energía, de José Chávez Morado que se puede ver en este espacio universitario 

Ciudad de México (N22/Arturo Campos).- El muralismo fue un movimiento artístico que surgió como consecuencia casi inmediata de la Revolución mexicana, con el fin de politizar el arte para un pueblo convulsionado. Una apropiación del espacio público en donde convivieron elementos plásticos dentro de un gran lienzo perdurable. Expresión estética aglutinante de la tradición cultural, los movimientos sociales y el devenir histórico.

La Ciudad Universitaria y el muralismo han estado ligados desde que se concibió el espacio universitario como un proyecto de inclusión plástica, en donde se reunieron las manifestaciones arquitectónicas y pictóricas de su tiempo. Los grandes exponentes del muralismo han dejado plasmadas sus obras dentro de estos recintos a lo largo del tiempo y ahora son considerados patrimonios mundiales y postales del México contemporáneo.  

Son ambiguas las clasificaciones generales que determinan si una obra está o no dentro de la categoría de mural, ya que los medios, intenciones y temas evolucionan constantemente, alterando así la categorización que se puede tener de un movimiento artístico como lo es el muralismo, que a la fecha sigue estando presente, aunque por supuesto no de la misma forma en la que se encontraba en sus orígenes. 

Con la intención de redescubrir el vasto contenido artístico que ha quedado plasmado dentro de las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México, este recorrido se propone como no canónico o dogmático, sino más como una exploración actual del patrimonio universitario, uno que quizá no sabíamos que existía.

Las consideraciones que se han tomado para realizar esta muestra se basan principalmente en lo que podríamos denominar la esencia del muralismo, que no trata de establecer un parámetro basado en la monumentalidad de sus dimensiones, ni en la técnica, el contenido o la intención narrativa de la obra. Más en aquello que trasciende y ha permanecido desde el comienzo, como singularidad del movimiento: la capacidad de otorgar a cualquier espectador un momento de encuentro con la obra de forma inesperada, ya sea en el exterior o en el interior de un edificio. Todo se reduce al hecho fortuito de confrontarse directamente con el arte, sin buscarlo, en un espacio imprevisto, de tránsito, que probablemente no estaba destinado originalmente para tal fin. 

José Chávez Morado, La conquista de la energía, mosaico de vidrio (1953)

El tema central del mural es la superación de la ignorancia y el miedo a través del conocimiento y el dominio de este, en este caso, la energía. La obra se divide en tres secciones principales de izquierda a derecha.

En el extremo izquierdo, la muerte se extiende sobre un grupo temeroso de personas que se resguardan en un árbol raquítico. Un felino amenazante salta sobre una hoguera. Esta sección simboliza el miedo que provoca la fuerza natural del fuego y la indefensión. 

En el centro de la composición, el ser humano toma control del fuego y avanza hacia una nueva era. Se pierde el temor y comienza a utilizarlo en su beneficio.

Todas las imágenes: Arturo Campos

En el extremo derecho, la composición se centra en dos elementos. La fisión del átomo como cúspide del conocimiento y la antropomorfización de la energía como figura que rescata al hombre moribundo y lo purifica, elevándolo. Un árbol con frutos contrasta con el del otro extremo, la vida y la muerte se simbolizan en este elemento.

La breve descripción que se hace de este trabajo de José Chávez Morado, se basó en el libro de Cecilia Gutiérrez Arriola (compiladora), Guía de murales de la Ciudad Universitaria (2004).