Obra de Rubens llega al Munal

Luego de itinerar por varios museos del mundo, El martirio de San Andrés ocupará un espacio de este museo hasta diciembre

Ciudad de México (N22/Redacción).- «El dramatismo de la escena se centra en el gesto de súplica de Maximilia, mujer del cónsul Aegeus, representado magistralmente sobre su caballo. La dinámica figura de Andrés, crucificado en la cruz decussata o en forma de aspa, domina la composición. La amplia gestualidad de los personajes es uno de los elementos clave de la narrativa: los brazos abiertos de Maximilia, símbolo de intercesión de piedad; la tardía decisión de misericordia de Aegeus, expresada en su rostro y en su mano abierta y, especialmente, la decisión heroica y la expresión de dolor del santo, para la cual Rubens se inspiró en la escultura clásica Laocoonte y sus hijos, considerada en el Barroco como la máxima representación del dolor humano», estas palabras pertenecen a Fernando Checa, profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid y ex director del Museo del Prado, sobre la pintura El martirio de San Andrés (1639), del pintor alemán y que este viernes inicia su temporada expositiva en el Munal.

Una obra representativa de la pintura flamenca barroca que llega a México por primera vez, después de su presentación itinerante por varios países y que estará en exhibición del 6 de septiembre al 8 de diciembre.

Una pieza de gran formato, de casi cuatro metros de altura, realizada un año antes del deceso de Rubens (1577-1640), que narra los momentos previos a la muerte del apóstol San Andrés, crucificado por su negativa de adorar a los ídolos paganos en la ciudad de Patras, Grecia.

La obra plástica de Rubens abarca escenas históricas, religiosas y de la mitología clásica, entre otros géneros. Una buena parte de su trabajo se encuentra en el Museo del Prado, debido a que Felipe IV, rey de España, le encargó numerosas pinturas. Es por ello que esta pieza procede de la Fundación Carlos de Amberes, de Madrid, España.

Este lienzo de casi cuatro metros de altura fue encomendado por el mercader flamenco Jan van Vucht al pintor y, luego de su muerte, donado al Hospital de San Andrés de los Flamencos en Madrid, actual sede de la Fundación Carlos de Amberes. Durante un tiempo se exhibió en el Monasterio de El Escorial y formó parte de las colecciones del Museo del Prado, pero desde 1989 pertenece de nuevo a la fundación madrileña.

Antes de llegar a la Ciudad de México, itineró por el Museo de Arte Occidental de Tokio, Japón; el Museo Casa de Rubens de Amberes, Bélgica; el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, España y el Museo Internacional del Barroco en Puebla de los Ángeles.

Imagen: El País / © Kike Para