“IT: Capítulo dos”

La cinta de Andrés Muschietti muestra la ausencia de valores en la sociedad a través de personajes violentados física y emocionalmente por sus preferencias sexuales o condición física

Ciudad de México (N22/Rodrigo Peredo).- La industria hollywoodense de los últimos años ha popularizado en las películas de terror la utilización del jump scare (un cambio visual repentino) como un recurso esencial para la narrativa visual; ansiedad y desesperación son sólo algunos fenómenos que produce dicho recurso. La audiencia está tan acostumbrada a ello que, antes de entrar a la sala, sabemos que por lo menos habrá tres o cuatro momentos durante la película en donde nos despegaremos del asiento por milésimas de segundo a causa de un buen susto. 

La nueva entrega y/o segundo capítulo de It, no es la excepción; sin embargo, Andrés Muschietti presenta de manera genuina y memorable su visión del cine de terror. El director argentino de 46 años sabe que el terror debe desestabilizar las emociones del público cuando de apelar al miedo se trata. No sólo realiza una película plagada de momentos horrendos, existe un sincretismo entre lo romántico, lo cómico y la agonía que hacen, de esta segunda parte, una película notable. 

El cariño y la nostalgia por los personajes son parte elemental y la creación de este universo desde It: Capítulo Uno (2017), ha sido extremadamente minuciosa desde la producción hasta el trabajo actoral, con grandes interpretaciones de Jaeden Martell, Jessica Chastain y Bill Skarsgård, por mencionar algunos. 

A veces es muy difícil imaginar cómo se vería un monstruo en la vida real, llevarlo a la pantalla grande es aún más complejo por todo el proceso creativo y técnico que conlleva. Sin embargo, Muschietti, al igual que otros directores como Guillermo del Toro, parece tener la receta perfecta para mostrarnos lo inimaginable y no caer en el espacio de lo ridículo y absurdo. Si analizamos de fondo los momentos con mayor tensión, el discurso se vuelve fársico, pero al momento de vivir la escena en el cine, tiene el mayor sentido del mundo. 

Existe una distinción visual muy marcada cuando vemos los recuerdos del “Club de los Losers”, a pesar de que las acciones se desarrollan en un mismo espacio, es notable la transición de época y no hay necesidad de que nos estén recordando que estamos en el comienzo de la década de los noventas.  

De manera cruda y sin filtro, la historia muestra la ausencia de valores en la sociedad de antaño y la actual, con personajes violentados física y emocionalmente por sus preferencias sexuales o condición física. Todo con motivo de reflexionar sobre el tiempo en el que vivimos y cuestionar si realmente nos desarrollamos como seres inclusivos y tolerantes.

¿Por qué It es una de las novelas más vendidas de Stephen King siendo que hablamos de una historia trágica y obscena? En cine es catalogada como un “Splatter film”, cuya finalidad es hiperbolizar la violencia en todo sentido. Quizás sea cierto que el miedo nos mantiene vivos y nos da una razón de ser. 

Esta inestabilidad emocional que previamente he mencionado, funge como el elemento con el que nos identificamos tarde o temprano. Cualquier ser humano percibe el miedo de distintas formas y tamaños, todos tenemos infinidad de preocupaciones e inseguridades provenientes de nuestro alrededor, por esto mismo Pennywise se define como “It” (“Eso”, en español) aquel espectro de terror que todos percibimos de manera distinta, pero nos genera exactamente la misma emoción. Esta segunda entrega, destina una parte que narra el origen de tan malévola figura y con la que, sin duda alguna, muchos fanáticos del libro quedarán completamente satisfechos con ella. 

Lejos de ser solo una película de terror, It: Capitulo dos nos habla de superación emocional, amor, respeto y el desapego que solemos tener con el pasado. Si buscamos apreciar un buen trabajo cinematográfico, no debemos ignorar el talento de Muschietti quien, a diferencia de Stanley Kubrick, ha logrado apoderarse de una de las más grandes obras de Stephen King.