Hacer del viaje en Metro una experiencia segura para tod@s

Hay dinámicas que se suscitan dentro de este sistema de transporte como es el acoso y la violencia de género, pero también se han buscado medidas para combatirlas 

Ciudad de México (N22/Ireli Vázquez).- Hoy el Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) celebra 50 años, uno de los proyectos más grande en temas de infraestructura dentro de la Ciudad de México dentro del mandato del ex presidente de la República Mexicana, Gustavo Díaz Ordaz.

Pude escribir temas sobre su celebración, su historia o sobre sus leyendas, pero no. Hoy quise escribir sobre un tema que muchas mujeres, incluso hombres de cualquier edad, han sufrido, y que yo misma he sufrido dentro de sus instalaciones: el acoso sexual. 

Acoso sexual

Hace algunos años, camino a la universidad, tomé el Metro (STC) de la Ciudad de México, como cualquiera de las miles de personas, trabajadores o estudiantes que hacen uso de este transporte público y que saben que es la forma más fácil, económica y rápida de llegar a algún destino. Recuerdo perfectamente que abordé en la estación San Lázaro de la Línea B, realicé el transbordo en Guerrero, y me dirigí hacía la Línea 3 dirección Universidad. Ahí comenzó todo. 

Eran aproximadamente las 7:15 de la mañana, llevaba prisa como la mayoría de la gente que camina entre los pasillos para llegar al andén y poder abordar. A lo lejos escuche “tren vacío”, y como toda la gente, caminé apresurada para poder entrar. No alcancé a llegar al área de mujeres y por la misma prisa y la necesidad que tenía de llegar a mi destino, no lo pensé dos veces y aborde en los vagones mixtos, quedando justo frente al lugar para discapacitados. 

Como era hora pico, el vagón iba lleno, pero no como en otras ocasiones donde no te puedes mover absolutamente nada. El metro cerró sus puertas, y comenzó a avanzar. Justo en el traslado hacia la estación Juárez, sentí que alguien se acercó demasiado hacia mí por la espalda, recuerdo claramente que colocó una de sus manos en el tubo de la parte de arriba, de modo que no me podía mover, recuerdo su respiración cerca de mi ojera derecha, lo que me causó un escalofrío. Por un momento pensé que estaba “loca” y que quizá no era su intención, que quizá el metro iba tan lleno que el tipo no se podía colocar de otra manera. 

El metro arribó en la estación Juárez, el tipo se alejó un poco, y yo seguía pensando que su intención nunca había sido acercarse tanto a mí. Abordaron algunas personas, se cerraron las puertas y continuó hacia Balderas. Justo cuando el metro comenzó a moverse otra vez, de nueva cuenta se acercó de la misma manera. Para no hacer un escándalo decidí no decir nada, sino simplemente tratar de moverme y quitarme de ese lugar, pero él lo impedía. En ese momento sentí miedo y coraje porque no me podía defender. La impotencia que sentía al estar rodeada de hombres y que uno de ellos impusiera su cuerpo en el mío, me hacía sentir sucia de alguna manera; sólo quería quitarme de ahí. En ese momento, llegamos a la estación Balderas y un chavo que iba sentado se percató de mi incomodidad y de lo que estaba sucediendo, de inmediato se levantó y me cedió su asiento; el tipo de inmediato se bajó en esa estación. 

Sentada, abrazando mi mochila, me encontraba pensando y analizando lo que había pasado, en un trayecto que se lleva menos de 5 minutos, no creía ni podía entender que eso me hubiera pasado a mí. Comprendí que eso no me tenía que volver a pasar, y que me tenía que armar de valor, encarar y denunciar si me llegara a suceder algo similar. 

Llegué a mi destino en la estación Copilco, salí del metro, me dirigí hacia las escaleras y en cuanto pude salir a la calle, pude respirar, sentirme “mejor”; respiré profundo y continué con mi camino. 

No escribo lo que me sucedió para generar lastima o “hacerme la víctima”, lo escribo porque como yo, otr@s han sufrido acoso dentro de las instalaciones del metro y que entran en pánico al no saber qué hacer al respecto. Además de que éstas son prácticas continuas y, lamentablemente, comunes dentro de este medio de transporte. Por esta razón, aquí la información. 

¿Dónde acudir? 

Después de 47 años de la creación de este medio de transporte, el Instituto de las Mujeres (Inmujeres), creó los módulos “Viaja Segura”, ubicados en algunas estaciones del Metro, cuyo objetivo consiste en realizar acciones coordinadas desde un enfoque de género, entre los organismos de transporte público, instituciones responsables de la seguridad pública y de procuración de justicia, para garantizar que las mujeres viajen más seguras y libres de violencia. Está iniciativa parte de las medidas implementarías de la “Estrategia 30-100, cero tolerancia contra la violencia hacia las mujeres en el transporte y los espacios públicos”, en 2016. 

La idea principal de esto es que dentro de los módulos las abogadas de la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México brinden atención jurídica especializada en materia de violencia contra las mujeres y de requerirlo, se brindará acompañamiento a la presentación de denuncia por violencia sexual en transporte y otros espacios públicos u otras violencias cometidas contra mujeres.

Sin embargo, y aunque se sabe que el acoso sexual ya es un delito grave, actualmente sigue habiendo casos y denuncias. En diciembre de 2018 atendieron 8 casos denunciados por mujeres, y de enero a julio de 2019 se atendieron 189 casos, 187 de mujeres y 2 hechas por hombres, según información dada por la Secretaría de las mujeres. 

Lo que me hace pensar, ¿realmente son todos los casos que han sucedido?, y si no, ¿por qué la gente sigue callando?, ¿es por el proceso, el trámite, el tiempo o por miedo?. 

Actualmente se pueden localizar los módulos “Viaja Segura” en las estaciones Balderas, Pantitlán e Hidalgo, en un horario de lunes a viernes de 8 a 20 horas.