Una lucha que nunca acaba. Testimonios sobre desapariciones forzadas

A Viviana Garrido Ibarra y a Guadalupe Pamela Gallardo Volante sus familias no han dejado de buscarlas, en medio del limbo emocional y físico que crea una desaparición forzada, la ineficiencia de las autoridades 

Ciudad de México (N22/Ireli Vázquez).- «Viviana estudió ingeniería bioquímica industrial en la UAM Iztapalapa, cuando estaba estudiando nació su hija y en ese periodo, incluso se llevaba a la niña a la escuela, tomaban clases juntas y hasta mi sobrina ya participaba en las clases, la ubicaban mucho todos sus compañeros y los maestros porque siempre estaba con la niña. Terminó la escuela y se metió a trabajar, y siempre fue muy activa. Cambiaba constantemente de trabajos. Siempre le preguntábamos, ¿por qué te moviste de trabajo?, y ella nos decía que prefería buscar un trabajo donde estuviera a gusto y que la llenara profesionalmente, porque aparte quería hacer otras cosas. Ella es muy buena haciendo su chamba y le era muy fácil encontrar otros trabajos, todo lo que hacía, siempre lo hacía pensando en su hija y eso lo admirábamos mucho de ella», mencionó Juana Garrido al recordar a su hermana. 

«Pamela estaba trabajando, se estaba tomando un break, como dicen los jóvenes, para poder retomar sus estudios. Yo siempre los acostumbré que en la casa no podían estar si no hacían algo de provecho, y se metió a trabajar a nuestro negocio, era muy buena vendedora, se le daba el carisma para vender, se retiró de trabajar con nosotros y comenzó a trabajar como mesera en un restaurante que está cerca de nuestro domicilio mientras tomaba la decisión para entrar al nuevo ciclo escolar. En noviembre del 2017 cumpliría los cuatro meses trabajando ahí.  Así es como Pame empieza esta batalla, en personas que a lo mejor confió demasiado, ¡no lo puedo entender!», mencionó María del Carmen Volante Velázquez al recordar a su hija. 

A Juana Garrido y a María del Carmen Volante las une la misma angustia: saber dónde están sus familiares.

Juana es hermana de Viviana Garrido Ibarra, ella desapareció el día 30 de noviembre de 2018 cerca de la estación Ermita del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, en la Delegación Benito Juárez. María del Carmen Volante es madre de Guadalupe Pamela Gallardo Volante, su hija desapareció después de acudir a un concierto de música electrónica en el Ajusco en la Delegación Tlalpan, el 05 de noviembre de 2017. 

Viviana es la tercera de siete hijos que tuvo la familia Garrido Ibarra, cuando desapareció ella tenía 32 años, el 30 de mayo fue su cumpleaños ahora tiene 33. Su familia  celebró su cumpleaños haciéndole un mural, junto con el colectivo #HastaEncontarlesCDMX, en el último lugar donde se le vio y se sabe que estuvo, «… finalmente era como celebrar un año más de vida y que de esta manera la estamos buscando, con la esperanza de encontrarla», expresó Juana. 

Pamela, cuando desapareció tenía 23 años, el próximo 6 de septiembre cumplirá 25 años, de igual manera y junto con el colectivo se le realizó un mural en la Delegación de Tlalpan, con el fin de recordarla, pero también para visibilizar la situación por la que está pasando el país y la Ciudad de México. 

El día de la desaparición 

Viviana 

Vivía con su pareja y su hija. Trabajaba muy cerca del Estadio Azteca en un laboratorio que se dedica a la venta de medicamentos para animales. Cuando ella desaparece fue un día viernes que venía del trabajo, tomó un pesero sobre calzada de Tlalpan y venía con una compañera de trabajo. Viviana se bajó en el metro Ermita sobre calzada de Tlalpan y a partir de ese momento ya no sabemos nada. 

Como familiares nos enteramos hasta el día siguiente de que ella no había regresado a casa, y comenzamos con la búsqueda, desde hospitales, clínicas, etcétera, porque pensamos que algo malo le había pasado, un accidente. Más adelante pensamos y caímos en cuenta que mi hermana no se fue por su voluntad o no se fue por otro lado, porque tiene a su hija, además de que al día siguiente ella tenía que asistir a un diplomado de validación farmacéutica en el Tecnológico de Monterrey, en Santa Fe, entonces ahí había otra cosa, ella es una persona muy responsable y nunca faltaría a algo tan importante.

Ese sábado 1 de diciembre a mediodía fuimos a levantar la denuncia como a las dos de la tarde, igual se reportó a Locatel; para las seis de la tarde nos dieron el foto volante, y lo empezamos a circular en redes sociales, empezamos a llamar a amigos, a conocidos, a todo mundo. 

Pamela 

Pame fue con unos amigos y su novio Jesús Zamora a un festival de música electrónica en el Ajusco, en el kilómetro 13.5. Ya había ido otros años con otro novio que tenía anteriormente, entonces por eso mi hija conoce ese tipo de música. El año en que mi hija desaparece fue con su novio y con sus amigos, todos regresaron a su casa menos mi niña. 

Se supone que debería de haber regresado el día 5 de noviembre entre las 18 o 19 horas, después de que acabara el evento, porque así lo había hecho anteriormente. Tanto a Pame como a Jesús les envíamos mensajes por WhatsApp, para que se reportaran, para saber en dónde estaban y por qupé no me había hablado. Así pasó y transcurrió toda la tarde de ese 5 de noviembre.

Exactamente como a las tres de la mañana me comunico con Jesús Zamora por WhatsApp, porque no me contestaba las llamadas. Yo le preguntaba por qué todavía no habían llegado, que ya estaba muy preocupada, que dónde estaba mi hija, que qué pasó, que me contestara. Él tardó en contestarme, y como a las 3:15 de la mañana es cuando Jesús contesta y me dice que tuvieron una discusión. “¿Cómo que discutieron?” le pregunté, y me contestó que “sí, ella se fue hacía los camiones, yo me regresé por una silla, salí porque el camión iba de salida y ya no alcance el camión porque había un retén”, esto es lo que cuenta Jesús, pero para nosotros, no es lo correcto.

La búsqueda 

Viviana 

Para la primera semana que mi hermana tenía de desparecida habíamos juntado un montón de pruebas y de cosas que nos dijeran qué pudo haberle pasado, ya teníamos en ese entonces tres líneas de investigación, de hipótesis de qué pudo haberle sucedido y justo toda la familia fue quien llevó a la fiscalía todo, para que se hiciera la búsqueda, fue más fácil movernos nosotros, porque pues de entrada, la policía de investigación decía que mi hermana se había ido por su voluntad, que no tenía tiempo de revisar cámaras, no se practicaron muchas diligencias, por ejemplo la localización del teléfono o cosas así no se hicieron en las primeras horas, tuvimos que esperar de 15 días a un mes para que se nos diera cierta información, pero nosotros no quitamos el dedo del renglón y estábamos ahí  para que se hicieran cosas para la búsqueda. Finalmente los familiares fuimos quienes recolectamos datos.  

Pamela 

El día lunes como a las diez de la mañana Jesús en mi casa me dice que anda buscando a Pamela, que va con otras amigas a buscarla y a ver si en eso llega Pame. Entonces pasó el día 6 y Pame no llegaba, y fue cuando me dí a la tarea de ir con una hermana. Le pedí de favor a mi sobrina que subiera la foto de Pamela a redes sociales. Así fue como se empieza a hacer la búsqueda de Pame. 

Mi hijo Esteban toma la decisión y se va hasta el Ajusco y empieza a hacer búsqueda de cómo levantar el acta de los hechos y se va a Tlalpan, y de Tlalpan lo mandan a la Gustavo A. Madero, porque nosotros somos de la Gustavo, y en la Gustavo le dijeron que se tenía que regresar a donde se desapareció, no donde nosotros pertenecemos, y entonces en el ir y venir se aventó casi mediodía. Él por amistades que conoce, empiezan a decirle que tenía que apartar las cámaras dónde desaparece Pame, ver los camiones que salieron en su momento, cómo salieron, cómo se hace el caminar. Mi hijo empieza a apartar junto con otros amigos ese tipo de búsqueda, porque la búsqueda la hace la familia en su momento, y los policías de investigación de CAPEA (Centro de Apoyo a Personas Extraviadas o Ausentes), pues decían que tenían que traerles los videos de las cámaras. Yo bajo a los ocho días exactamente a buscar a Pame al Ajusco, entramos al lugar donde fue el evento, y pues todo lo que dice Jesús Zamora pues no es verdad. 

Bajar a cada rato al Ajusco a pegar con nuestros recursos las mantas, las lonas, el hacer pesquisas por localidad, hacerlas a color para que se vieran, todo es cansado. A los 15 o 20 días nosotros bajamos al lugar de los hechos como una familia grande, amigos, hermanos, familiares, conocidos, para hacer la búsqueda de Pamela, para ese momento ya había pasado mucho tiempo y se encontraron en su momento ropa, ropa interior, en la zona donde mi hija desapareció. Nos salimos, nos regresamos al domicilio, y así fue como empieza la búsqueda incansable de Pame, por redes sociales, por medios de comunicación. 

En el transcurso del mes, mes y medio, hubo extorsiones, me pedían dinero, entre 30 y 40 mil pesos, que fueran depositados en el Oxxo y mi hijo entraba en crisis, porque decían que nos la iban a entregar en pedacitos y hablando con palabras altisonantes. En su momento yo no cedí a sus caprichos, aunque mi hijo me decía “dáselo mamá, por favor”, y yo lloraba y me levantaba por luchar y buscar a mi niña.

El día a día 

Viviana 

Es difícil porque no sabes dónde está, vives con miedo constante porque sientes cómo va corriendo el tiempo y no sabes dónde está, si está bien, si comió o no comió, si está enferma. No se tiene ni idea de lo que le puede estar ocurriendo y uno piensa “no la están buscando y que tal que puede ser que sí la encontremos bien y pasa el tiempo y resulta que ya no está con vida, porque nunca la buscaron como se debía”. Vives todo el tiempo con eso, no duermes, estás pensando qué vas a hacer para encontrarla, adónde ir, es como buscar una aguja en un pajar, y no tienes ni dinero, ni recursos materiales ni económicos para buscarla, y también pensamos: “si me dieran el dinero yo haría un montón de cosas y seguro algo ya tendría, y a lo mejor hasta ya la habría encontrado”. 

Al interior de la familia es muy duro porque te fragmenta, te une, podemos estar enojados, tristes, nos podemos unir, nos podemos desunir, todo pasa al interior de la familia porque finalmente nadie sabe cómo llevar ese proceso, que ni siquiera es de duelo, no se puede llevar un duelo si no está muerta, estoy segura que llevaría ese proceso si ya la tuviera y sé que está ahí. 

Para nosotros es complicado, pues mi hermana no está con su hija y es complicado ver que mi sobrina no tiene a su mamá, que antes nos reuníamos en su casa todos los hermanos y ahora ya no, a veces ya no nos vemos, eso es algo que fragmenta a las familias, que nos tiene mal. 

Pamela 

La espera es lo que más nos mata, el hubiera es lo que más duele: “no la hubiera dejado ir”, “y si no le hubiera dado permiso”, “y si hubiera…” , porque eso es lo primero que nos cuestionamos como mamás, pero siempre me digo que Pame era una mujer libre, yo tuve a mis hijos para ser libres con amor y respeto, su palabra vale, entonces el día a día, a dos años que va a cumplir Pamela [de desaparecida], sí se ha fracturado la familia, sí ha dejado secuelas duras. Hay momentos en los que mis hijos no quieren estar en la casa porque todo les recuerda a ella. Para nosotros la primera navidad fue difícil, pero nos decíamos “mañana la vamos a encontrar” y nuestra sorpresa fue que no, y pues llego el otro año y no la teníamos. Ahorita tengo esperanzas de recuperarla para este año. Le pido mucho al señor y a la fe que me levanten todos los días, por amor a ellos, por contener a los hijos. 

Hay una frase muy cierta, se muere tu madre o tu padre y eres huérfano, se te muere tu esposo o esposa y eres viudo, ¿en qué lugar nos dejan a las madre y a los hermanos que nos arrebatan a un ser amado?