«Amante fiel»

La cinta de Louis Garrel indaga sobre lo efímero y lo volátil de los sentimientos y las relaciones amorosas

Ciudad de México (N22/Ana León).- Esta es la historia de un estado de ánimo. El estado de ánimo de tres personas en diferentes momentos de su vida. La historia inicia con un rompimiento: ella (Laetitia Casta) le informa a él (Louis Garrel) que espera un hijo de otro y tiene que mudarse. El “otro” es un amigo en común. En el rostro del que escucha hay un gesto de desasosiego, pero también de entendimiento. El amor no se acabó, pero se ha movido de lugar. Sale y rueda por las escaleras. Se ha roto (metafóricamente), la nariz le sangra y en la calle recibe un pañuelo de una pequeña (Lily-Rose Depp) que lo ama. 

El tiempo pasa. Las relaciones siguen. El trabajo sigue. El día a día sigue. Nada ha cambiado más que los sentimientos entre dos personas. Una ha dejado de querer a otra y es el fin. No hay más. No hay más drama que ese gesto de locura, el de las escaleras. Pero algo permanece porque años después, cuando “el otro” muere, ellos, los primeros, vuelven. Algo se mantuvo y la historia sale de donde se había guardado, junto con los sentimientos, y retoma su su rumbo o, al menos, eso parece. Porque llega una “otra”, la pequeña hermana de ese “otro” ya muerto, enamorada del que fue abandonado —y al que dio un pañuelo—, que reclama un sentimiento que hasta ese momento no es correspondido. 

Una trama más larga se desarrolla. Hay una estrategia y un traslado, nuevamente, de sentimientos: ahora él la deja a ella para, al final, volver. ¿Qué es el amor? ¿Cómo poder entender las relaciones de pareja que en la actualidad reclaman tanto del otro: paciencia, entendimiento, apertura, devoción, libertad, indiferencia, admiración, ternura, frialdad, distancia, cercanía?

Amante fiel, la cinta de Louis Garrel, que se puede ver en la Cineteca Nacional y otras salas de cine, reflexiona sobre la volatilidad de las relaciones amorosas, de las emociones, de los sentimientos. No hace falta tratar de elaborar reflexiones sesudas al respecto. Los seres humanos difícilmente somos monógamos. La monogamia y la fidelidad son construcciones sociales, reglas de convivencia. La cinta pondera las decisiones como motor de las relaciones y al azar y el sinsentido, algunas veces, como conductores de éstas. Este gesto lo aborda el director, que también es protagonista de la cinta, cuando el personaje de Laetitia Casta le dice al personaje de Louis Garrel que no hubo una prueba de adn para saber de quién era el hijo que esperaba y por el que lo dejó, simplemente decidió. 

Como menciona Italo Calvino en su libro Amores difíciles, es en el desencuentro donde reside el motivo fundamental —o la esencia misma— de la relación amorosa.