Frijoles gigantes como museo

En el Jardín Central de Papalotla, Estado de México, por diez días, tres frijoles inflables funcionaron como espacios expositivos emergentes

Ciudad de México (N22/Redacción).- Norberto Miranda, diseñador y artista audiovisual mexicano, decidió plantear una nueva forma de disfrutar exposiciones artísticas, culturales y musicales: usar como recinto de ellas los museos inflables. Sin embargo, es preciso explicar que el proceso creativo va más allá del simple nacer de una idea; existe toda una metodología, y una intensa inspiración para poder plasmar lo que en otros momentos resultaría impensable.

Honrando la profunda tradición itinerante y festiva que tenemos en México, como se menciona en la página oficial de Estudio 3.14, estudio donde Miranda conceptualiza su idea, Norberto funda el proyecto Museo Inflable: Tocando al Mismo Son, un espectáculo en el que frijoles inflables se convierten en recintos para albergar arte y diversión, pensados para ofrecer nuevas experiencias de conocimiento y convivencia. 

Los frijoles gigantes se instalaron en el Jardín Central de Papalotla, Estado de México, por diez días. Bautizados con los nombres de “Flor de Mayo”, “Flor de Junio” y “Vaquita”, los frijoles albergan en sí mismos un importante interés educativo y social, capaz de representar en pocas palabras toda la cultura mexicana.

Pero, ¿por qué frijoles? El autor reflexiona acerca de este cuestionamiento en su blog personal, bitácora de todos sus trabajos: «Los frijoles son sagrados para la mayoría de los mexicanos, no importa de dónde vengas, debes alabarlos. Durante la última parte de 2018 muchos de nosotros nos sorprendimos cuando un desafortunado comentario de un migrante hondureño se convirtió en un escándalo, dijo que los frijoles estaban destinados a los perros.»

Imagen: © Norberto Miranda

De igual manera, Miranda hace énfasis en la palabra Beaner, manera que adoptaron los estadounidenses para referirse a los mexicanos de manera denigrante. Sin embargo, al igual que su arte busca romper los paradigmas a los cuales el arte mismo está esclavizado, Norberto Miranda busca alejar ese concepto y acercarnos más a un recinto creativo en el cual nuestra identidad como sociedad esté plasmada. 

El proyecto Museos Inflables: Tocando al mismo Son utiliza tres premisas que dan sentido a su obra: ¿Cómo se produce el sonido musical? ¿Cómo se transmite la música? ¿Cómo se vuelve legendaria la música? Miranda utiliza la música como vehículo para desencadenar discusiones y reflexiones acerca de cuestiones generacionales y cómo han evolucionado los roles masculinos y femeninos a lo largo del tiempo en la sociedad mexicana.

Imagen: © Norberto Miranda

Con ayuda de los artistas visuales Cristian Franco y Ernesto Romero, los frijoles inflables se convierten en un espectáculo pirotécnico de luces y sonidos, con lámparas LED de colores fosforescentes instalados en los recintos.

Finalmente, en su pieza llamada “La Constelación”, Ernesto Romero utiliza las luces para indicar la intensidad de los instrumentos que se tocan, transfigurando la música de un entorno auditivo a un entorno visual.

Los frijoles inflables atrajeron a más de 3 mil 200 visitantes de una ciudad con 3 mil 800 habitantes. No cabe duda que el arte, y las formas de representarlo, siempre han de transformar al ser humano, así como su forma de ver el mundo.

Imagen de portada:  © maj lindström